
Qué ganas tenía de ver a estos californianos, sobre todo por ser su primera vez en España, y la emoción que podía embargarme de conocer lo orígenes de los ahora desvirtuados “Gansos Rosas”. En la entrada nos indicaba al sufrido emigrante conciertil que teníamos tiempo suficiente para salir del curro, agarrar coche, carretera y manta…











