A finales de 2012 yo ya llevaba más de una década escribiendo para The Sentinel. Tiempo suficiente para sentirme integrado en el pequeño círculo de medios amateurs y someramente conocido para músicos y aficionados de la escena de madrileña.
En diciembre de aquel año fui invitado a colaborar de forma puntual en un programa de radio dedicado al AOR que se hacía en LH Magazin, una revista gratuita dedicada a la música que llevaba años en funcionamiento y que estaba inaugurando su apartado radiofónico. Aquel programa estaba conducido por José Luis “Vigilante” y en él participaban dos músicos con los que yo ya tenía buena relación, Gabrielle de Val y Alfonso Samos, por aquel entonces arrancando como grupo The Val. Me sirvió también para conocer a Juan Rodríguez, dueño de LH Magazin, quien me sonaba de vista pero con quien nunca había hablado. La experiencia me gustó mucho, me sentí muy cómodo expresando mis opiniones en antena y salí encantado. Por eso, no dudé en aceptar una segunda invitación, dos semanas después, para participar en una nueva emisión.
Al término de aquel segundo programa y tras hacernos unas fotos de recuerdo, Juan me llevó a un apartado y me propuso hacer mi propio programa de radio. LH Magazin estaba arrancando su programación y estaba construyendo su propia parrilla y me ofreció formar parte de ella.
Yo no tenía ningún tipo de experiencia previa, pero acepté de inmediato. Envalentonado por las buenas sensaciones que había tenido como invitado, me lancé a la piscina. ¿Quién dijo miedo?
Las primeras ideas me vinieron a la cabeza de inmediato. Radio The Sentinel sería una prolongación de la web. En el programa sonaría siempre algún tema de los discos comentados en la web y daría cabida a grupos que lo tienen difícil (imposible, más bien) para sonar en las grandes emisoras. Básicamente, la misma política que tenemos en la web.
Fui tan valiente (o inconsciente) como para desechar la idea de ser apoyado por otra persona que estuviera a los mandos. Soy informático de profesión, por lo que la labor técnica no me asusta. Juan me explicó todo en 30 minutos y decidimos mi día de emisión, con un programa semanal en directo de una hora de duración.
Dicho y hecho, el 8 de enero de 2013 debutó Radio The Sentinel. Yo iba muy confiado pero diez minutos antes del comienzo me empezaron a temblar las canillas. Me vi allí solo, encerrado en el estudio, y se me hizo un mundo. Aún así, de perdidos al río. Como no podía ser de otra forma, el programa empezó con “The Sentinel” de Judas Priest y poco a poco me fui asentando, aunque se me acumulaba el trabajo. La gestión de la mesa de mezclas y el ordenador que gestiona el programa, preparar el siguiente tema y lo que iba a decir, ver cuándo iba a entrar la publicidad y todas las cosas que, aunque las tenía previstas, llegado el momento se me iban acumulando. Todo en directo y sin ayuda.
Pasado un rato, yo me sentía más cómodo, pero a mitad del programa y en un momento en el que yo estaba hablando para presentar uno de los temas, la puerta se abrió y alguien que yo desconocía entró llevando unas cajas que tenía que colocar dentro del estudio. Yo seguí a lo mío mirándole con el rabillo del ojo pero esa persona debía estar mirándome a mí con los dos, porque se tropezó y se cayó de bruces. Las cajas que llevaba en las manos salieron volando y a mi casi se me salen los ojos de las órbitas mientras seguía presentando el tema que iba a sonar. Y salí del paso, no sé ni cómo. Fue mi bautizo de fuego, aunque recientemente he tenido la oportunidad de reescuchar aquel primer programa y mi nerviosismo y falta de tablas son más que evidentes. Pero la magia de la radio me envolvió desde el primer día.
Como digo, las ideas las tenía claras desde el principio. En el sexto programa ya tuve una entrevista y pronto llegaron muchas más. Pronto sentí que una hora de programa era insuficiente y amplié a dos. También comenzaron las actuaciones en directo, normalmente en formato acústico por algunos de los grupos invitados. Incluso años más tarde, en uno de los emplazamientos de los que hemos ido teniendo para hacer el programa tuvimos la oportunidad de ofrecer pequeños conciertos en eléctrico. También se han hecho especiales temáticos y algunos debates sobre temas de actualidad que siempre han sido muy interesantes.
El pasado 25 de mayo, trece años y medio después de aquel debut, Radio The Sentinel cumplió su programa 500. Me siento muy afortunado y no sé si orgulloso (un poquito sí) de haberme asentado en este medio. En estos 500 programas han sonado cientos de temas de cientos de grupos, hemos hecho decenas de entrevistas y, para sorpresa mía, he tenido miles de escuchas. Muchas más de las que me hubiera imaginado.
Por ello estoy muy agradecido. A LH Magazin, con Juan y Alicia a la cabeza. A todos los grupos, músicos, promotores, managers y demás personas del mundillo que han confiado en mi. Y a mis oyentes, los habituales y los ocasionales, porque entre todos han hecho realidad la ilusión juvenil de este rockero que este mes cumple 60 años.
Como pequeño homenaje, dentro de mis limitaciones, os dejo este vídeo en el que no están todos los que son, pero seguro que sí son todos los que están. A todos ellos, GRACIAS
Santi Fernández “Shan Tee”




