Había ganas de que llegara el día en que estas ocho bandas de caña pura y dura llegaran a la londinense sala Astoria para descargar su bagaje de energía y sonido. Y madre mía que si lo hicieron. Callenish Circle también estaban incluidos en un principio en el cartel, sin embargo, y por razones que desconozco, se debieron caer de él hace algún tiempo. Pero vayamos por partes:
El lunes por la tarde se acercó hasta Londres Javiflames para asistir al festival. Y como no era de buen proceder que se volviera a Barcelona sin haber visto nada de Londres, el martes por la mañana nos metimos en el tren camino de Trafalgar Square, que además de estar en el centro queda muy cerca de la sala, con idea de que viera lo típico de la capital inglesa. Así que hacia el río bajamos desde la estación de tren a ver el Big Ben, las Casas del Parlamento, la Abadía de Westminster, para luego volver a subir a Covent Garden, Leicester Square y Picadilly Circus. Una cervecita y camino a la sala a esperar a que abrieran las puertas. Todo esto en una pocas horas, y como me dijo luego Javiflames, me podría meter a guía turístico de japoneses en plan ‘visite Londres en dos horas’… Lo tendré en cuenta si no veo mucho futuro en mi profesión ;-).
La verdad es que una vez que llegamos a la cola me quedé sorprendido de la poca gente que había esperando, pero hay que tener en cuenta que el festival empezaba a las 4 de la tarde y que la gente no sale de trabajar hasta las 5 ó 5’30. Y así pasó, que con las primeras bandas había poco público, y la sala se fue llenando poco a poco a medida que pasó el tiempo. El público en general bastante pintillas, chupas vaqueras con parches, chupas de cuero, pelos largos, también cortos, rapados y hasta un par de punks. Pero eso sí, como siempre, comportándose mientras estaban en la cola. Nada de gritos, ni litros de cerveza, ni petas, “England is different”. Bueno, comportándose salvo uno que teníamos atrás que estaba con la botella de whisky y sus rayas, y que era de Barcelona… Las puertas las abrieron con puntualidad inglesa (de esa que es tópica, porque no existe de verdad salvo en contados casos) antes de las 4, y nos dio tiempo a pedir una cervecilla, quejarnos porque tenían cerrada la parte de las gradas / balcones desde donde quería ver el concierto y a echar un vistazo al pobre puesto de mercancías, antes de que a las 4 en punto aparecieran en el escenario los primeros de la noche.
DIE APOKALYPTISCHEN REITER. Una banda alemana compuesta por guitarra, bajo, cantante, batería y teclista (sí, habéis leído bien). Que qué estilo practican?? Pues no sabría definirlo. Por un lado tienen un sonido a death metal bruto, aunque algunos riffs sonaban a los Slayer de los ochenta, pero por otro lado le meten algo de teclados y música folklórica, y la voz no es gutural sino más estilo Pantera. El concierto duró poco más de 20 minutos durante los cuales fue el cantante el que estuvo animando al público y saltando por el escenario, el guitarra y el bajo estando bastante fríos y sin moverse salvo para menear la cabeza. El cantante, por cierto, parece un Hare Krishna, rapado y con rastas por detrás y vistiendo sólo un pantalón bombacho de lino y descalzo. Lo del teclista también merece mención, era lo más sombrío y parado que te puedes echar a la cara, parecía sacado de una peli de Psicosis (luego le vimos entre el público y daba miedo el tipo). En general el ambiente con esta banda estuvo algo frío, pero era lógico dado que nadie, o muy pocos, les conocía, que eran los primeros de una larga tarde / noche, y que la sala no estaba ni mucho menos al tercio de entrada. Pero le pusieron ganas y, aunque no me emocionaron, tampoco lo hicieron mal. En definitiva, me dejaron tal y como había entrado, ni me emocionaron ni me disgustaron, pero fueron abriendo el apetito del personal.
Tras diez minutos de espera salieron los segundos de la noche que serían una sorpresa bastante agradable. DARKANE es una banda sueca que a mi me sonó a thrash metal ochentero, de esos de temas largos y con varios cambios de ritmo durante los mismos (estilo Master of Puppets, os suena??). Caña pero que no pierde el fondo melódico del Heavy Metal. Está formado por dos guitarras (Christofer Malmstrom y Klas Ideberg), el rítmica con una guitarra como la blanca de Hetfield y con muñequeras de tenis como él, cantante (Andreas Sydow), bajo (Jorgen Lofberg) y batería (Peter Wildoer). Con tres trabajos en estudio (Angel Rust, Insanity y Expanding Senses) eran también unos desconocidos para mi (como otros del cartel), aunque Javiflames ha puesto remedio a este problema. Y la verdad es que me sorprendieron mucho dando un concierto que, salvo por el sonido algo deficiente, estuvo muy bien y cañero. Abrieron con al intro “Calamitas” de su segundo disco, y entre otras descargaron “Third” y “Emanation Of Fear” de este mismo disco y “Chaos vs. Order” de su último disco, cerrando su show con “Innocence Gone” también del tercer LP. Técnicamente sobresalió, a mi entender, el guitarra solista, Malmstrom, que dio un buen recital de habilidad y de velocidad con la guitarra en los solos. El cuello empezaba a moverse entre el personal que iba llenando poco a poco la sala, y el ritmo frenético de la banda era el culpable. Además no pararon de moverse por el escenario, en grato contraste con la banda anterior. No dieron respiro salvo para presentarse como Darkane, y los poco más de 20 minutos que tocaron fueron muy bien invertidos. El público estaba entrando en calor y la verdad es que respondió ante esta banda. Definitivamente es un grupo a tener en cuenta.
Tras otros diez minutos de espera, invertidos en ir a por algo de avituallamiento líquido, salieron los siguientes. Con una intro en la que sonaba una ametralladora y voces de gente, MALEVOLENT CREATION salió a la palestra. Es un grupo americano, de Florida, de Death / Grind pero con voz más a lo Phil Anselmo de Pantera que gutural. ¡Y qué manera de cantar!, fue el que más me impresionó. Sin efectos y sin pérdida de energía, la voz parecía sacada de un fondo de mala leche. Normalmente el grupo está compuesto por dos guitarras, bajo, batería y cantante, pero uno de los guitarras no apareció y el bajo tuvo que hacer las veces de rítmica. Era muy curioso ver cómo el guitarra y el bajo marcaban las mismas notas en las canciones. Los temas sonaban muy contundentes y acelerados, y la batería iba a una velocidad endiablada. El público parecía que se había calentado y en una zona empezó a formarse un centro de pogo, que fue animado por el cantante durante la media hora que tocaron. Me gustó bastante su actuación y mi cuello respondió a los ritmos frenéticos que marcaron.
Otros pocos minutos de descanso antes de que los americanos PRO-PAIN salieran al escenario. De este grupo sólo conocía el primer LP que sacaron en 1992, “Foul Taste Of Freedom”, y la verdad es que en su día me gustó mucho. Y esta noche no me decepcionaron para nada, siendo hasta ese momento los que más me gustaron. Su apuesta por un hardcore clásico, con muchos ritmos rockandrolleros discernibles, fue un golpe de aire fresco tanto en lo musical como en lo visual, siendo tres rapados, con barba, y camisa guayabera, en el cartel metálico de la noche. El público reaccionó muy bien con varios puntos donde la gente estuvo saltando y bailando pogo. Esta noche se presentaron como trío porque el guitarra rítmica había sido ingresado en el hospital, según nos informó el bajista y cantante, Gary Meskill. Pero eso no pareció importar demasiado a la vista del recital de buena música que nos dieron. Salieron a darlo todo, y sin pausa ninguna fueron sonando entre otros “In For The Kill”, “Make War Not Love” y “Death On The Dance Floor”. El guitarra también me impresionó bastante, tocando además con una guitarra de rock and roll clásico. A mi es que este estilo me encanta, y la media hora de concierto que dieron fue de lo mejor de la noche sin duda alguna y se me antojó muy corta. Un muy buen concierto de una banda con la que tengo una cuenta pendiente: ponerme al día en su discografía.
Otro descansito de cervicales y a ver quién sería el siguiente grupo en entrar. Y justo cuando le decía a Javi que esperaba que los siguientes fueran Marduk para dejar que grupos que a mi, a priori, me gustan más tocaran al final, sonaba una intro épica y oscura, y salían unos tipos con la cara pintada de blanco y negro.
Parecía que me habían escuchado los organizadores porque MARDUK estaban ahí arriba dispuestos a tocar. Guitarra, bajo y batería salieron durante la intro para quedarse totalmente estáticos durante un minuto, hasta que el cantante salió con un rugido “Loooonnnddoooonnnnn”. En ese momento empezó a sonar el black metal de esta gente. Los dos primeros temas me sonaron al típico black metal noruego al estilo Mayhem, muy acelerado, caótico y con voz chillona. Definitivamente el black no es mi estilo y decidí hacer otra razzia por el bar. Tras estos dos primeros temas, sonaron otros más limpios y con más melodía oscura, aún así la voz no me llegó a convencer. También es cierto que el cantante perdía volumen a la hora de cantar (comparándolo con cuando hablaba al público) y quedaba algo más en segundo plano. El público no reaccionó demasiado bien ante la apuesta blackmetalera de Marduk, tampoco vimos ningún seguidor de black metal, y el ambiente estuvo bastante frío a pesar de que se les veía con muchas ganas de agradar. Esto duró hasta que el cantante decidió tirarse al público, y cantar un trozo de un tema mientras estaba sostenido en el aire por la gente. Ante esto, parece que la gente reaccionó y empezaron a verse movimientos de cabeza y cuernos al aire por delante. En ese momento y al comprobar que se habían abierto las gradas / balcones, Javi y yo nos subimos para poder apreciar mejor las horas de festival que nos quedaban por delante. Desde allí vimos terminar a Marduk que, sin gustarme su música, he de reconocer que hicieron un muy buen concierto de 45 minutos y que lo dieron todo para llegar a los oídos de la gente. Seguramente los pocos seguidores de la banda disfrutarían mucho con su actuación.
Durante el rato de descanso los nervios se apoderaron de mi ya que era la primera vez que iba a ver a uno de los grupos de thrash metal de los ochenta que más me gustaban en su día, y que siguen entusiasmándome: DEATH ANGEL. Les descubrí al comprarme su primer disco, “The Ultra-Violence”, en el ‘87 por la portada, pero fue ponerlo en el equipo de música y dejarme alucinado de la energía que salía por los altavoces. Aquello me impresionó tanto que no dudé en comprarme también el “Frolic Through The Park” en cuanto salió, y era una época en la que los discos originales que adquiría al año estaban contados con los dedos de una mano. Y así, estos americanos de ascendencia filipina, pasaron a ser uno de los grupos que más me gustan. Y el concierto que presenciaría esta tarde-noche no me haría cambiar de opinión. La única duda que tenía era por dónde iban a ir los tiros, si hacia un show más funky o hacia uno más thrasher. Y la verdad es que la duda tardó segundos en disiparse en cuanto empezó a sonar el primer tema de la noche, “Seemingly Endless Time”, algo acelerada. Se habían decantado hacia el sonido más crudo y thraser. Bien!! La formación actual está compuesta por los miembros originales Mark Osegueda (voz), Rob Cavestany (guitarra), Dennis Pepa (bajo) y Andy Galeon (batería) junto al guitarrista Ted Aguilar que sustituye a Gus Pepa. La presencia de estos cinco músicos sobre el escenario fue suficiente para que la gente, que ya abarrotaba la Astoria, se acelerara, y es que son un torbellino, sin parar de moverse, dándolo todo, y mostrando una técnica instrumental que es de quedarse alucinado. Mark lucía unas rastas bastante largas y Dennis salió vestido de chino, lo que nos hizo bastante gracia, con pantalones pesqueros de tela, calcetines blancos, zapatos negros, camisa Mao azul oscura y gorra a lo Mao también. Pero no tardó en despojarse de la gorra para lucir una cresta, y posteriormente de la camisa para lucir un tatuaje de un sol negro que le cubría el hombro izquierdo y los rayos llegaban al pecho y omóplato. Tras la inicial “Seemingly Endless Time”, sonaron “Voracious Souls” y “Final Death” que nos terminaron de convencer en la velocidad, fuerza y caña que iban a ofrecer. Luego fueron cayendo, con un sonido magistral, “3rd Floor”, “Stagnant”, “Mistress Of Pain”, “Bored”, “Evil Priest” y terminaron con un grito de unidad, “Kill As One”, tema en el que Mark nos pidió que cantáramos el estribillo varias veces y en el que me quedé casi afónico. Como puede verse es un set list con una presencia clara de su primer disco, el más brutal de los tres. Durante los 45 minutos que estuvieron en el escenario no dejaron de moverse, y a mi me impresionó mucho la técnica que tienen. No merece destacar ninguno sobre el resto del grupo porque todos lo hicieron extremadamente bien, pero si tuviera que mencionar a alguien, éstos serían la sección rítmica de Dennis Pepa y Andy Galeon, simplemente brutales. También curioso fue observar lo jóvenes que siguen siendo, y es que cuando sacaron su “The Ultra-Violence” tenían entre 12 y 17 años. En definitiva, un concierto en el que no paré de bailar y cantar, y que al final de la noche resultó ser el que más me gustó sin ningún tipo de duda. Ya sólo me queda verles en un concierto suyo propio para poder disfrutar de su show durante un tiempo más largo. Y ojalá no tenga que esperar mucho a que se acerquen de nuevo a tierras europeas para presentar nuevo material.
Con la emoción de haber visto a unos de mis ídolos de juventud, y con el dolor en las cervicales que se iba acumulando, me dirigí a la barra… Sí, de nuevo. Y cuando volví me encontré con que NUCLEAR ASSAULT acababan de salir a la palestra. Lástima que los dos primeros temas no pudimos distinguir cuales fueron, lo que pensábamos se debía al mal sonido desde la mesa. Pero no tardamos más de dos canciones en darnos cuenta de que lo que sonaba tan mal eran John Connelly (guitarra y voz) y Dan Lilker (bajo), que estaban en un estado de embriaguez que, sobre todo Connelly, no se tenían en pié. Así que como para poder tocar o cantar temas durante 45 minutos… Tras unos temas quasi-irreconocibles por nosotros, Connelly deja la guitarra, se agacha en el suelo y no puede levantarse. Cuando lo consigue se va del escenario para volver y echarnos un discurso borrachuzo sobre que los soldados están en Oriente Medio. Y lo balbucea tres veces, como los borrachos. Entonan el “Game Over”, que sí conseguimos reconocer, pero que Connelly no consigue cantar, y casi ni tocar, dejando la labor a Lilker de gruñir en el micrófono. Menos de 30 minutos (pudimos reconocer además “F# (Wake Up)”, “New Song”, “Critical Mass” y “Hang The Pope”) había durado este espectáculo dantesco cuando Lilker anunció que iban a acortar el set list y se largaron. Lo que me extrañó es que duraran tanto sobre el escenario. Fue la gran decepción de la noche, y yo nunca había asistido a un espectáculo tan patético. Lo que estos “músicos?” nos ofrecieron fue una estafa, y no pienso dar un duro más a este grupo.
Con la consiguiente sensación de cabreo y flipe nos tocó esperar más de media hora hasta el momento en el que estaba previsto que saliera el siguiente y último grupo de la noche. TESTAMENT salieron a comerse el escenario y por la reacción del público estaba claro que eran los grandes del festival y los que mayor afición tenían entre los asistentes. Y es que es una de las grandes bandas del thrash de los ochenta que supo sobrevivir los fatídicos noventa. A todo esto se le tiene que añadir la alegría que todos sentíamos por poder ver a Chuck Billy de nuevo sobre el escenario, con sonrisa de oreja a oreja, disfrutando del concierto tanto como cualquiera de nosotros. Enhorabuena Chuck por vencer el cáncer!! Le acompañaban Steve DiGiorgio (Sadus, Death, Control Denied, Iced Earth, Autopsy) al bajo, Eric Peterson y Steve Smythe a las guitarras (ambos también en el grupo de death Dragonlord), y Asgeir Mickelson (Borknagar) sustituyó a la batería a Jon Allen (también en Dragonlord) que no pudo asistir al tour. Salieron con “D.N.R.” para continuar con, entre otras, “Down For Life”, “Burnt Offerings”, “Trial By Fire”, “Low”, “True Believer”, “Three Days In Darkness”, “Demonic Refusal”, “Into The Pit” y terminar con “Over The Wall”, tema en el que Chuck apremió a la gente a intentar saltar la barrera de seguridad y que un par de personas consiguieron, para subirse al escenario, abrazar a Chuck y saltar de nuevo al público sin mayor estorbo al grupo. Tras este último tema, y con la ovación de los que asistimos al concierto, volvieron a salir para deleitarnos con “Dog Faced Gods” y “Disciples Of The Watch”, durante el cuál más gente volvió a conseguir subir al escenario para tirarse al público. Durante todo el concierto, el grupo no dejó de moverse, salvo el pobre Smythe que tenía un cable de guitarra tan corto que cuando se acercaba al borde del escenario se tensaba!! Por el concierto que presenciamos, Testament se acercan hoy en día más al death metal que al thrash de sus discos de la década de los 80, y Chuck Billy canta los temas con una voz gutural en vez de la voz limpia de los LPs de los ‘80. Fue un concierto de una hora que vivimos todos con una intensidad tremenda. Y es que no había más que mirar a nuestro alrededor para ver como la gente estaba respondiendo con meneos de cabeza, brazos en alto, guitarras imaginarias en nuestras manos, cantando los temas, abajo haciendo mosh, y en general una sintonía tremenda entre el grupo y los “metalheads” que asistimos. La energía que las huestes de Chuck Billy emanaron fue alucinante y el público supimos recogerla y transformarla en locura colectiva. El grupo también disfrutó de lo lindo, y eso se veía en la cara de felicidad de Chuck. A la espera también me quedo de que vuelvan, cosa que anunciaron harían hacia julio / agosto, así que estaremos a la expectativa por si hacen una gira europea.
Y a las once, como siempre, se acabó tan magno evento y pusimos rumbo a casa para intentar descansar de la paliza sónica que acabábamos de recibir. Siete horas después de que empezara todavía estábamos en pie, pero a duras penas. Y muchas cosas se comentaron durante el viaje de vuelta, e independientemente de qué grupos nos habían gustado más a uno y otro, los dos coincidimos en que el festival había sido espectacular.
Texto y fotos: Ramiro Morales “Motorhead”


