“Del barco de Chanquete no nos moverán !!!”
– ¡¡¡ Oye, tú !!! ¿A que viene este revival estúpido? ¿No tuvimos bastante con las 800 reposiciones de aquella caspa para toda la familia?
– Todo será explicado a su tiempo, pequeño saltamontes. ¿Me dejas seguir?
– Vale, tron.
El “barco de Chanquete” no es otro que la sala Argos, una pequeña sala de conciertos situada en un barco anclado en el río Tormes, aquí en Salamanca. Allí nos dirigimos mi chorba (no se pué andar con jebys, que tó se pega) y yo, serían las nueve y media de la noche. El local dispone de una barra nada mas entrar donde ya había cierto público concentrado, público que seguiría entrando hasta el comienzo de Arwen e incluso ya empezado este. Enfrente de la citada barra se encontraba elevado del suelo un puesto desde el cual se controla el sonido de la sala. Por toda la sala se encuentran pequeños monitores que muestran las imágenes grabadas en directo del propio escenario. Desconozco la capacidad de la sala, pero apretándonos todos los presentes creo que no se llegaría a ocupar la tercera parte del aforo. Más concurrido estuvo el escenario, cuya estrechez impedía cualquier tipo de despliegue físico de los músicos.
– Oye, perdona. ¿Pero tú no ibas a un concierto? Déjate de explicaciones logísticas y vete al grano.
– Tranquilo. ¿Tú has estado alguna vez viendo un concierto en un barco?
– Pues ahora que lo pienso, no. Pero me gustaba mucho «Vacaciones en el Mar».
– ¿ … ?
A eso de las diez o diez y cinco salen a escena Arwen presentando lo que es su primer disco “Memories Of A Dream”. Anteriormente a su salida se podía escuchar música pinchada por Ñako Martínez de Heavy Rock, rebautizado por mi chuti como “El Pocholo del Heavy”. La verdad, no se a que viene dicho apelativo, pero me hizo gracia.
– ¿Y quién es el Pocholo ese?
– No me vengas de jebi, que tú te tragas la telebasura igual que todos.
– Pero…
Como breve introducción, decir que Arwen son una banda española cantando en el idioma de Harris (que es como el de Shakespeare pero en heavy), compuesta por siete miembros, entre ellos dos guapas mozas. Su música es aquello que se viene llamando power metal melódico. No salgáis corriendo, estos al menos introducen algún matiz original en su música (además de la presencia de la voz femenina, algún detalle “progresivo” que se incrusta con buen resultado en sus canciones) y se podría decir que su nivel es mas alto que el de la mayoría de grupos de esta “ola” que nos invade.
“Como decíamos ayer …”, después de la presentación de Ñako empieza a sonar la intro de su primer disco, mientras esta se desarrolla los miembros de la banda aguardan de espaldas al público. El escenario no da para mucho y la teclista se tiene que colocar detrás de un gran altavoz de la sala, repartiéndose los pocos metros sobrantes los otros cinco miembros exceptuando al batería. De izquierda a derecha, el bajista, la guitarra solista, el cantante, la rítmica y la guapa vocalista de apoyo, Mamen. La estrechez del escenario es tal, que impide el movimiento de los músicos de sus posiciones iniciales.
– O sea que parecían primos de Ian Hill.
– Exacto, compañero.
El repertorio del grupo se limita a hacer un repaso de lo que es su primer disco. Después de las tres primeras canciones descargadas, el cantante nos presenta una “sorpresa”, que no es otra que “Warrior Of Ice” de Rhapsody. Las masas próximas al escenario se enardecen plenas de furor épico. En torno al escenario se encontrarían, a ojo de buen cubero unas 70 personas, y más retiradas o en la barra un número similar.
Tras ésta, el público corea la típica tonada de Chanquete antes citada y aprovechando la presentación de “Time’s Gate”, un “No a la Guerra” incitado por la propia banda. Después José, el guitarra solista acomete con un solo acompañado desde las teclas. Entretenido y no muy largo. Cabe destacar que durante todo el concierto se ocupa en exclusiva de todos los solos, dedicándose el otro guitarrista únicamente a la labor rítmica.
Después del interludio instrumental, continua el repaso a su primer disco con “Once Upon A Time” y otros tres temas de los que solo reconozco “New Life”, pues mis tres escuchas anteriores a su disco, y aun a pesar de ser presentados todos los temas por el cantante, no me permiten apuntar sus nombres. En uno de ellos la presencia de la vocalista Mamen, es más fuerte que en el resto de temas en los que se limita a acompañar en algunos puentes y estribillos. Bien conseguido ese duelo de voces, siendo la presencia de esa voz femenina lo que da al grupo un toque diferente, entre otras cosas.
Tras “New Life”, presentada como la última del show, abandonan al batería para que haga un solo también bastante cortito y en el que el elemento principal es la interacción con el público. Después del citado solo, los componentes vuelven al mismo metro cuadrado desde el que interpretaron el resto del show. Como a lo largo del concierto se muestran agradecidos por nuestra presencia allí y nos dejan con otros dos regalos en forma de versiones. “March Of Time” y “Eagle Fly Free”. Como no podía ser de otra manera, de Helloween. Buena forma de dejar a la concurrencia mas contenta que unas castañuelas. Ahora si, después de que el águila vuele alto se despiden definitivamente después de hora y media aproximadamente.
Buen concierto el de estos Arwen, a pesar de que el sonido a veces es un poco enmarañado y me cuesta incluso reconocer (por ejemplo) “Eagle Fly Free” hasta el estribillo. Destaca la labor de José, el guitarra solista, y una buena compenetración entre la voz del cantante y la de Mamen.
– Bueno, como crónica las he visto mejores.
– Normal chato, esto es The Sentinel. Pero no te vayas, falta lo de los Metrópolis VI.
– Yo soy jebi, paso de devaneos progresivos para elitistas.
– ¿Cómo? Te estas equivocando chato, son mucho más que eso.
– Sí, sí … la típica excusa, yo con esos me duermo.
– ¿Seguro? Tú te los pierdes.
– Bueno, a ver que tal …
– Al menos tú te quedas.
Sigamos, mientras se cambia el equipo y se hace una rudimentaria prueba de sonido sigue sonando música pinchada por Ñako y se sortean premios (unos CDs) entre los asistentes. La batería, en buena parte era compartida por ambos grupos ya que no la desmontaron completamente aunque se hicieron unos pequeños cambios.
Como es normal, los ocupantes de las primeras filas en ese interludio se retiran a la barra y no permanece nadie enfrente del escenario. Incluso, después de la presentación del concierto la situación con la intro de “Destino” sonando, Marcial tiene que hacer gestos llamando a la peña a ocupar las primeras filas, donde ahora solo nos reunimos alrededor de 30 personas. Me atrevo a decir que incluso salieron varias personas de la sala entre concierto y concierto. Desconozco los motivos, pero me mosquea la situación.
Esa noche se reunían dos grupos noveles, con tan solo un disco en el mercado ambos. Prácticamente los dos grupos son unos desconocidos. No creo que Arwen sean menos anónimos que Metrópolis VI. ¿A que viene ese repliegue/desaparición de la gente? No creo que exista una base ya formada de fans de Arwen que solo fueran a verlos a ellos, ni que su concierto fuera tan extenuante para dejar a la gente “muerta”. Quizá sea muy simplista hablar de que Arwen hacen el estilo de moda y que la gente estuviera prevenida ante la “avalancha progresiva”, pero algo me hace pensarlo. Tal vez las etiquetas se hayan convertido en estigmas que marcan a los grupos. Estúpido y triste sería que un determinado cartelito hiciera huir a la gente de determinados grupos sin pararse a escuchar su música. No se si esto pudo ocurrir con los “marineros” de esa noche, también he de decir que la gente que se quedo en primera línea aun desconociendo totalmente los temas del grupo se entrego a fondo. Un aplauso para ellos, para el resto, bastoncillos.
– ¿Te has quedado a gusto?
– Si. Hay cosas por las que uno no pasa.
– Tranqui, fiera.
– Descuida… pedro ladrador… poco mordedor.
Metrópolis VI esa noche dieron un concierto espectacular. Espectacular por entrega, por simpatía y por humildad. Si habéis escuchado “Saltos en el Tiempo”, en directo vais a ver esas canciones con un sonido mas heavy, mas contundente, y con un Marcial con una voz mas potente y desgarrada, que a veces se hecha de menos en su primer disco.
Empezaron con “Destino” y “Hay algo” en las que hicieron varias indicaciones a la mesa porque el sonido realmente no era muy bueno. Sobre todo, me costo reconocer “Hay algo” hasta que entro la voz de Marcial. A partir de ahí, el sonido mejoró ostensiblemente, aunque a veces no fue todo lo limpio que a mi me gustaría. El escenario durante todo el concierto también limito la capacidad de movimiento de los músicos situándose a cada lado el bajista y el teclista un poco apartados/escondidos. Dejando el centro del escenario para Marcial, Manolo y Dani.
Siguieron con “Quisiera volver” presentada como un tema mas tranquilito por parte de Marcial. Al final de la canción ya se sabía la concurrencia el estribillo, dejándonos Marcial que ocupáramos su lugar. La siguiente en caer sería “Reflejos”, con explicación previa de su significado. Ese riff inicial suena demoledor y el punteo con toques “árabes” que tiene la canción pone los pelos de punta. Cojonuda (con perdón).
En el siguiente tema, Marcial se retira (hacia un lateral donde le esperaba una amiga rubia, fresquita y muy rica … cerveza, furros!!!) y nos deja con esos talentosos músicos que forman Metrópolis VI interpretando “El ultimo tren”, prometiendo incluirla en el siguiente disco. Lamentablemente, vuelve a sonar un poco deslavazada por el sonido de la sala. Tras esta, el primer solo de la noche a cargo de Echedey Molina, el batería de la banda. Cuando se me empezaba a caer la baba a chorros, se acaba, una lástima. Magnífico y potentísimo, como en el resto del concierto.
Seguimos con “¿Por que no?” presentada a la limón entre el Marcial y uno de los asistentes que avispadamente iba leyendo la hoja con el setlist y se anticipaba continuamente a las presentaciones de los temas. Marcial coloca sus manos en forma de cuenco para conseguir el efecto del disco, aunque solo en la primera estrofa. Por cierto, vaya pedazo de canción y vaya pedazo de solo que se marcan en su pleno desarrollo. Muy mejorada en directo.
Tras esto el solo de Michael Romeo… que me perdonen los asistentes pero ese aspecto rollizo y bonachón de Manolo me recordaba al guitarrista de Symphony X, espero que no moleste la comparación. Otro solo cortito. Lo breve si bueno, dos veces bueno, decían en mi pueblo. Aclamación popular al guitarrista secundada por el mismo. Un tío cachondo.
Luego se nos presenta la primera versión de la noche “Is This Love” de Whitesnake. “El que no la conozca que se vaya” dice Marcial. Lo siento, no la conocía, pero no me quería perder el resto del concierto, espero que sepáis perdonarme. Enlazada con esta, un solo de Dani (el otro guitarrista) impresionante. En dura competencia con los de sus compañeros. Por seguir el mismo juego que con Manolo… digamos que Dani es nuestro Satriani particular.
Seguimos para bingo… Suena “Tres minutos” con esos magníficos toques desde las teclas y ese buen rollito que mete. En su línea siguen entregadísimos moviéndose acompasadamente con las partes mas cañeras y animando a la gente a disfrutar con ellos. Ojo con la que vino después, “Sarajevo” una nueva canción de la banda para lo que será el próximo disco tocada en publico por segunda vez según las indicaciones del cantante. Aprovechando la tesitura, otro No a la Guerra rotundo. ¿La canción? Pues una pasada, oiga. Tanto la música como la letra, inteligente y sensible. Todo apunta a seguir la tónica de una calidad inmensa prestada al servicio de hacer canciones (y no demostraciones presuntuosas como piensan los jebis de pelo en pecho). Por cierto, hablando del segundo disco, estaba viéndoles un representante de la discográfica lo que provoco que Marcial dijera “Por que habrá segundo disco, no??”. Gracioso y simpático como el resto de la noche.
Uno de los temas que sonó cuando Ñako pinchaba entre grupo y grupo fue “El guardián de tu piel” de Beethoven R. Marcial nos lo recuerda y entona el propio titulo de la canción. Entonces, es cuando sube con ellos Kiko de los propios Beethoven R. y emula a Marcial en un particular duelo. Duelo que proseguiría mas tarde (tras una graciosísimas palabras de Kiko) en “Vértigo”, nombre que le viene a la canción como anillo al dedo, otra vez interpretación inmensa.
La segunda y última versión de la noche sería “Junto a ti” de Panzer, canción que aparecerá en un próximo tributo al legendario grupo español. Como la anterior de Whitesnake, no la conozco. Pero en tres o cuatro estribillos ya le cojo el punto y me pongo a cantar. Tras un pequeño lío con el setlist, Marcial presenta “Mi lugar” como última canción de la noche… una vez mas, los avispados que andábamos por primera fila le sacamos del error pues teníamos la hoja del setlist más cerca que él. La canción suena aun mas emotiva que en el disco, con las correspondientes invitaciones cantar ese sonreír.
Tristemente llega el final con “Saltos en el tiempo” en la que vuelve a subir Kiko a compartir labores como voceras. En una de estas, Marcial apunta hacia mi y fuera de micrófono logro entender “Hostia, se las sabe todas” con un gesto de complicidad entre ambos. Es mi canción favorita de su primer disco, y suena tremenda. Como el resto, vaya. Se me hizo corto, no me quería mover de aquel barco, como Chanquete.
Cuando acaba el concierto tras los agradecimientos y ovaciones de rigor, le pido a mi novia el libreto del disco para que me echaran unas firmillas. “¿Cómo te llamas?” “Wicker” “¿Coooooooomo?” Deletreo … “¡¡¡Hostias, pero si eres tú!!!” Jajaja. Se van pasando el libreto del disco y más feliz que unas pascuas me lo guardo junto a una de las hojas del setlist. Por último, le digo a Marcial: “Suerte”. Porque la suerte hay que deseársela a quien se la merece.
Sonriendo salgo de allí en torno a las dos menos diez y sonriendo escribo esta crónica.
Resumiendo …
– Eso, vete acabando el ladrillo que aburres.
– Es verdad, esto es mas largo que The Rime Of The Ancient Mariner.
– Anda que no se te nota.
– Como no te calles si que no acabamos.
Resumiendo, Metrópolis VI me despejaron cualquier tipo de duda (si existía alguna) sobre su potencial, confirmándola donde la confirman los grandes, en directo. Un grupo de calidad, original, letras inteligentes, músicos excepcionales … y españoles. ¿Qué mas se puede pedir?
Marineros, no se lo pierdan. Es una orden.
Texto: Raúl García Neila “Wickermorgan”


