
Lunes por la mañana, me voy a trabajar. Con toda la semana por delante, con un sueño encima considerable, alguna legaña y un poco de mal humor, me subo al coche. Voy tarde. Saco un cigarrillo, el primero del día, y me doy cuenta de que me he dejado el mechero en el comedor. Maldigo…









