El Heavy Metal, invento esencialmente británico, tuvo en Canadá a una horda de jóvenes bandas que, quizás sin llegar a destronar a sus maestros insulares, pusieron patas arriba el género con una mala leche y un afán destructivo sin par. Exciter, junto a otros compatriotas suyos como Anvil, Voivod, Piledriver o Razor, consiguieron mostrar la cara más visceral, sucia y revolucionada del heavy metal en unos primeros álbumes cargados de buenas ideas y mucho gamberrismo. Pilares del Speed Metal, con este “Heavy Metal Maniac” los de Ontario se situaron como una de las bandas revelación de la época, al mismo nivel que otras con más suerte geográfica, llegando así a telonear a Anthrax, Mercyful Fate o Motörhead.
“Heavy Metal Maniac” es su álbum debut y puede compararse, con la cautela debida, con el “Kill’em All” de los de la Bay Area (del mismo año, por cierto). Guitarras distorsionadas, con un cierto eco de un Van Halen puesto hasta las cejas, una base rítmica taquicárdica y la voz del batería Dan Beehler agonizando en los agudos van trazando las coplas, llenas de gamberrismo cuando toca, como en “Heavy Metal Maniac”, pero también de épica en “Mistress Of Evil” o “Cry Of The Banshee”. El power trio canadiense derrocha adrenalina y testosterona en los nueve temas, evocando a unos Motörhead pasados de rosca, pero también saben apaciguarse y crear una atmosfera oscura en “Black Witch”, un filón que aprovecharían más tarde en álbumes como “Long Live The Loud” (1985).
Con la reciente marcha de John Ricci a la guitarra, Exciter han quedado como poco más que una anécdota huérfana, un sucedáneo descafeinado de lo que fueron tiempo ha. Sin embargo, álbumes como este “Heavy Metal Maniac” pueden presumir de haber envejecido francamente bien y constituir una fuente indiscutible de inspiración para un montón de grupos. Lo de siempre: la horchata está bien, pero de vez en cuando nos tiene que hervir un poco la sangre…
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Jaume “Mr. Bison”
