La temeridad de afrontar una reseña pretendidamente cualificada de un álbum de Rush no es poca; un grupo inabarcable en su definición, lo cual los coloca en ese olimpo donde campan Led Zeppelin, Hendrix, Lynyrd Skynyrd o Sam Cooke… en definitiva, artistas que son capaces de transgredir un estilo para ser eso, simplemente música en su más puro estado. Eso si te han hecho el “click” que toda música debe hacer para cautivarte, en caso contrario puede que no te digan nada. La cuestión es que ante cosas así uno no puede hacer otra cosa, si quiere respetarse, que sentarse y escuchar.
Recuerdo una entrevista en Metal Hammer en la que Geddy Lee, me parece que era, decía al editar el disco precedente a éste, “Presto”, que necesitaban volver a lo básico, dejar las composiciones en las que los sintetizadores lo invadían todo y disfrutar un poco más tocando. Es un camino que emprendieron entonces y que aún hoy siguen recorriendo.
“Roll The bones” salió al mercado un 3 de septiembre de 1991, una vez más las letras son rubricadas por el batería Neil Peart, quedando la composición de las melodías en manos del guitarra Alex Lifeson y del bajista/cantante/teclista Geddy Lee.
El disco comienza con “Dreamline”, un tema que versa sobre la consciencia de la vida y la línea de los sueños: “cuando somos jóvenes/errando por la faz de la tierra/deseando saber lo que nuestros sueños pueden valer/aprendiendo que sólo somos inmortales/por un tiempo limitado”. No creo que sea coincidencia, pero el tema que abre cualquier disco de Rush suele ser de lo mejor del disco, este no es una excepción aunque la segunda canción es una de esas que te hacen rendirte a un grupo. “Bravado” es un temazo como la copa de un pino, y una letra que habla de las decisiones que hay que tomar en la vida sin saber el precio que pagaremos por ello, algo que desgraciadamente se tornaría demasiado real en el seno de los canadienses pocos años después. Algo similar ocurre en el tema que da nombre al disco “Roll The Bones”
cuya letra trata de las opciones que hay en el día a día y lo que pueden condicionar estas nuestro destino y que contiene, únicamente como curiosidad, un pequeño rapeo que no estropea para nada la canción. Por el contrario “Face Up”, tiene un estribillo muy pegadizo y es una de las canciones más enérgicas del disco y un mensaje que con frases como “Acierta en el blanco, o caerás al suelo, todavía hay tiempo para dar vuelta el juego” parece dejar un poco las cosas en nuestras manos y no en las del destino. Algún día alguien tendrá que hacer un estudio en profundidad de las letras del señor Peart.
“Where´s My Thing?”, Rush nos tienen acostumbrados a los temas instrumentales, uno puede pensar que son un peñazo, y el límite al hacerlo suele estar cerca, pero siempre acabas descubriéndote silbando sus temas instrumentales y si no miren ustedes lo que pasa con “YYZ” en el “Rush in Rio”. Desde luego las instrumentales de Rush son cualquier cosa menos un peñazo.
Mientras “Heresy” habla sobre la herejía suprema que supone estar privado de libertad y tiene unos armónicos preciosos a cargo de Lifeson (¡qué bueno es este tío!) “Ghost Of A Chance” tiene un riff de entrada apoteósico. De “Neurotica” sólo podría decir una cosa y es que me jugaría el cuello a que podría haber entrado en el “Grace Under Pressure”, desde luego cuando llega el estribillo es eso, neurótica.
¿Qué lugar podría ocupar en la discografía de Rush este álbum? Es difícil contestar a eso, los fans de Rush no son tan homogéneos como los de otras bandas, sus fans provienen tanto del Death Metal como del Progresivo, como del Rock o el Heavy Metal, esto quiere decir que cada uno tiene su etapa favorita y es una decisión absolutamente personal, para mi es un buen disco, no a la altura de sus grandes obras, pero muy digno y con temas (“Bravado”, por ejemplo) simplemente estratosféricos.
Emilio Parrilla
