
¡Qué calor! ¡Cómo explicarlo! a ver… imaginaos que sois un garbanzo en mitad de la olla y dentro del tocino de un cocido. Bueno, pues más o menos esa era la temperatura en Madrid aquél día, y dentro de la sala, a reventar por cierto, os podéis imaginar. Chorreando acabamos. La cosa venía precedida de…




