
Recuerdo que la primera vez que escuché “Días de escuela” sentí como si clavaran la escena que veía diariamente años atrás en el lugar donde vivía, el bigotillo de Don Ramón, la estufa que calentaba solo al maestro, los cuadros, las flores a María… más o menos cuando murió el señor aquél que estuvo cuatro…














