ASFALTO “Cronophobia” (1984)

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asfalto_cronophobiaEran días de vino y rosas para Asfalto. La gran acogida de “Más que una intención” les había llevado a las más altas cotas de popularidad que habían tenido nunca, y la banda era un cañón en directo, lo que demostraba muy a menudo por la apretada agenda que tenía en aquel entonces.

En 1984 el Rock más duro en España estaba en pleno apogeo. Barón Rojo editaba su disco en directo “Barón al Rojo Vivo” con el que culminaba su lustro de gloria, Obús tocaba techo con “El que más”, al igual que Banzai con “Duro y potente”, Ángeles del Infierno con “Pacto con el diablo” y Barricada con “Barrio conflictivo”. Asfalto nunca había sido un grupo de Heavy Metal, ni lo había pretendido, pero bien es cierto que aquella formación ha sido la más dura que nunca haya tenido Asfalto. La inclusión en la banda de Miguel Oñate se había mostrado como un acierto completo, y su poderosa voz ayudó a llevar al grupo a la cima del Rock español de la época.

“Cronophobia” debía seguir la estela de “Más que una intención”, y para ello el grupo se encerró en los Estudios Trak de Madrid entre finales de 1983 y principios de 1984, bajo producción propia y salida al mercado por el sello Sniff, propiedad de Julio Castejón.

El disco colmó todas las expectativas, siendo el trabajo más vigoroso que Asfalto ha editado hasta la fecha, con muchos temas que a día de hoy siguen vigentes en el set de directo de la banda. El primero de ellos, “Nada, nadie, nunca”, es el único tema de la historia de Asfalto que ha sido escrito (junto a Miguel Oñate) por alguien ajeno al grupo, en concreto Kelly Freire, quien también metió su guitarra en la grabación. Miguel también compuso un tema junto a Guny (“Contrarreloj”) y dos más con Jorge G. Banegas (“Frente al espejo” y “Buffalo Vil”). Julio Castejón firmó 4 temas (“Es nuestro momento”, “Desaparecido”, “El regreso” y “Secuestro legal”), quedando “Que siga el show” como responsabilidad exclusiva de Jorge García Banegas. Enrique Cajide seguía, como siempre, al margen de labores compositivas.

El disco triunfó entre el rockerío hispano nada más ponerse a la venta, ya que estaba lleno de hits en potencia, combinando perfectamente el buen gusto que siempre mostró Asfalto en sus canciones con la fuerza renovada de esta formación que se encontraba en uno de sus mejores momentos de forma. “Nada, nadie, nunca”, “Es nuestro momento”, “Desaparecido”, “Que siga el show” y, sobre todo, “Buffalo Vil” pasaron de inmediato a la categoría de clásicos del grupo, de donde aún no se han bajado, aunque el disco completo no tiene desperdicio, siendo mi preferida “Contrarreloj”, cuya letra inspiró el nombre del disco y que muestra al grupo en su mejor nivel.

Las letras, ese apartado siempre tan importante en los discos de Asfalto, también mantienen un alto nivel, en especial “Desaparecido”, inspirado en las actuaciones de los dictadores sudamericanos de la época (vigente Pinochet en Chile y Videla depuesto un año antes en Argentina), el guiño a la ciencia ficción de “El regreso” y el alegato ecologista de “Buffalo Vil”, un ataque a la figura histórica de Buffalo Bill, un soldado norteamericano, cazador de búfalos y hombre de espectáculos que ganó fama principalmente por los espectáculos que organizó sobre temas del lejano oeste, y cuya popularidad ha desaparecido para los jóvenes de este siglo, pero que permanece en la mente colectiva de los que vivimos aquellos años.

Todos nos las prometíamos muy felices viendo que la maquinaria Asfalto funcionaba a pleno rendimiento. La salida del grupo de Miguel Oñate resultó traumática para todos los seguidores del grupo, por inesperada, ya que el grupo estaba en lo más alto. El resto de componentes, comandados por Julio Castejón, buscaron su sustituto en un gran cantante mallorquín, pero ya nunca fue lo mismo. Con la salida de Miguel Oñate de Asfalto se cerró una de las más brillantes páginas que se han escrito en el Rock español. Afortunadamente, su historia no se acabó aquí y el grupo siguió adelante.

Santi Fernández «Shan Tee»