
En algunos aspectos, los años ochenta han envejecido francamente mal. Las fotos con peinados glamurosos, las mallas y el maquillaje excesivo, la ciencia-ficción de bajo presupuesto, las películas de terror adolescente o los videoclips con coreografía son algunas ruinas de la época que más vale no desenterrar. Pero en otros aspectos, la cosa es muy…














