Los que vivimos en plenitud la explosión del rock en España en los ’80 siempre uniremos el nombre de Juanjo Melero a Sangre Azul. Quizás fue su paso más aclamado, pero aquel “El silencio de la noche”, que a la postre significó el último disco de aquella banda, es sólo uno de los jalones en su camino. Su currículum está lleno de grupos conocidos en el rock nacional (Goliath, Marshall Monroe, Santa Fe…) así como ha acompañado a otros artistas, tanto rockeros (Sherpa) como grandes estrellas de otros estilos.
Hace unos años se dio un gusto al cuerpo publicando su primer disco en solitario (“Filosofía doméstica” – 2008), y que ahora tiene su continuidad en este “Pies de barrio” en el que muestra que por sus venas sigue corriendo sangre rockera.
El disco es un alegato a los buenos tiempos, con grandes dosis de nostalgia que se notan antes incluso de empezar a escucharlo. La portada, el reparto de los temas en la contraportada (Cara A y Cara B, con 5 temas cada uno) e incluso la imitación de los surcos de un vinilo en la galleta del CD, nos recuerdan inequívocamente al pasado.
Una vez pinchado el disco en el reproductor, nos encontramos con 10 cortes de rock clásico y directo, ese que está ajeno a las modas que también afectan al rock. El disco engancha desde la primera escucha, es fresco, divertido y sólo hace falta acostumbrarse a la ronca voz de Juanjo para disfrutar por completo de estos temas, tanto en el apartado musical como en el letrístico, en el que la dosis de nostalgia también es evidente.
Además, el disco suena realmente bien. Buena parte del mérito lo tiene Carlos Raya (ex compañero en Sangre Azul y ahora bebiendo las mieles del éxito con Fito y los Fitipaldis), quien se ha hecho cargo de las mezclas, haciendo un trabajo excelente.
La banda que acompaña a Juanjo en el disco está formada por Txarli Solano (bajo), César Uña Valerón (batería) y Dani Serrano (guitarra, teclados y coros), músicos experimentados que acompañan también a Juanjo en esas actividades “off-rock” que les dan de comer. Su presencia es vital, ya que dan el soporte necesario para que los temas suenen de forma óptima y permitan el lucimiento, eso sí, de Juanjo Melero con la guitarra en cada solo.
El disco contiene temas amenos como “Entre la mortadela y el caviar”, un homenaje a AC/DC en lo musical y que tiene una divertida letra en la que muestra la siempre inestable vida de un músico de rock. También entran a la primera las pegadizas “Si me dan a elegir” y “Palabras y corazones”, elegida como single de presentación.
Las letras son muy personales, con los sentimientos de Juanjo Melero plasmados en primera persona. En especial, “Pilar gastadas” y “Todo se acaba” rezuman una nostalgia con la que los que pasamos de las 40 castañas nos sentimos identificados, además de la ya comentada “Entre la mortadela y el caviar” o “Decir adiós”, muy personal.
Mención aparte merece “Mundo real”, un gran tema en el que tenemos a Tony Solo haciendo dueto vocal con Juanjo Melero y al resto de Sangre Azul (Julio Díaz, Carlos Raya y Luis Santurde) en los coros. Más allá de la bonita demostración de amistad que supone su presencia, siempre es un placer escuchar la voz de Tony de nuevo en una canción.
Un disco ameno, divertido y fresco, obra de un músico maduro tanto en lo musical como en lo personal, volcando en él la pasión por el rock que normalmente no puede expresar cuando toca para otros artistas.
Muy recomendable.
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Santi Fernández «Shan Tee»
