Primera referencia discográfica de esta formación gallega de Heavy / Power Metal, quienes tras una primera etapa y un parón de actividad, regresaban y se afianzan con reestructuración entre sus filas. Apareciendo el álbum bajo etiqueta Rock CD Records, promocionándolos Duque Producciones.
Aquelarre surgía a comienzos de 2007 en Vigo, siendo sus fundadores Karla y Cristóbal. Su primera formación estuvo compuesta por: Karla Lima (voz), Cristóbal Otero (bajo), Adrián Rosende “Viyu” (guitarra), Raquel Tenorio (teclados) y Ángela (batería). Al poco tiempo Bruno se sentaba tras la batería, y Carlos “Tono” se encargó del bajo, pasando Cristóbal a hacer pareja guitarrera con Viyu. Su primer concierto tuvo lugar en la sala Anoeta (Vigo) el 22 de septiembre de 2007, junto a Crash The Ocean y Road Rash.
Después de realizar más conciertos por la zona de Vigo, hay gran movimiento entre sus filas: primero el bajista Carlos, tras el cuarto concierto, es reemplazado por David Álvarez; después Karla deja el micrófono a Rocío, Bruno es sustituido por Brian a la batería, y a Viyu lo sustituye Rapha Souza a la guitarra. Registrando con las nuevas incorporaciones una demo, la cual al final no vería la luz. Continuando las bajas y altas en las filas de Aquelarre, Rapha y Raquel abandonaban, y sus puestos los ocupaban Iago Aubourg a la guitarra y Enmanuel Iglesias los teclados. Y tras algunos conciertos más, David dejaba el bajo en manos de Daniel Arias. Decidiéndose al final parar la actividad de la banda durante 2010…
… hasta que en 2012 Cristóbal (guitarra) y Enmanuel (teclas) deciden reactivar el grupo, con el batería David Castro «Wevas» (ex-Fallen Sentinel, Travelers), el regreso del guitarrista solista Adrián Rosende “Viyu” (tras su paso por Kannon), Borja Freire al bajo, y el cantante Bernardo «Icko» Viqueira. Consiguiendo en esta nueva y reciente etapa ser finalistas del concurso Bone Breaker de Portugal – Galicia celebrado en Oporto (Portugal) el 2 de noviembre de 2012, con: Evillution, Waste, Aquelarre y Hell Pitt (al final los ganadores), teniendo como invitados a los venezolanos Haboryn.
«Requiescat In Pace» contiene siete canciones que fueron producidas y grabadas por la propia banda, y los guitarristas José Rubio (Nova Era, Megara, ex-Dünedain, WarCry, Trilogy…) y Santi Suárez (Sphinx). Siendo la mezcla y producción por obra también de José Rubio. Surgiendo durante el proceso previo a la grabación del álbum, en los primeros meses de 2013, la baja de Borja, quien fue reemplazado por Ramón Rodríguez «Moncho» (procedente de Crash The Ocean), actual bajista.
Quizá a día de hoy el mejor tema para mí es el que colocan en el comienzo del CD, «Ceniza», sonando primero unas melancólicas teclas (que más adelante, hacia la mitad, vuelven a dar ese tono de melancolía) en una composición donde conjugan de manera brillante el Heavy Metal más melodioso con veloces ráfagas de Power Metal; logrando un estribillo que engancha, muy pegadizo. Algo que también sucede más adelante con el sentido estribillo de «En pie», donde Icko Viqueira hace una de sus mejores intervenciones en el trabajo.
Y aunque a la banda gallega se le etiquete y consideren dentro del estilo Heavy / Power Metal, no se ciñen sólo a los parámetros típicos de esa etiqueta y amplían sus miras musicales, dando una vuelta de tuerca y añadiendo en una composición como «Ven a por mí» voz gutural y momentos más duros y oscuros más propios del Death Metal melódico o del Black Metal sinfónico.
El tercer corte, «Felurian», se erige en la composición más melodiosa de todo el trabajo, ayudando en ello el aporte del teclado, siendo éste uno de los instrumentos que más destacaría durante sus intervenciones a lo largo de todo el álbum, al igual que los solos de guitarra que son bastantes notables.
Épica es «Sangre y dolor», pudiendo recordarnos en determinados momentos un poco a los primeros Tierra Santa, y donde vuelve a sonar guturalidad vocal alternada con otros registros melódicos.
A «Guardián» le imprimen esa rapidez y melodías «happies» típicas del Power Metal europeo, siendo la canción que menos me atrae del disco.
«Elegía» consigue ser la composición más extensa de todo el trabajo, cerca de ocho minutos donde el vocalista lanza altas notas al comienzo, y se aportan buenas melodías al tema. Quedando muy bien ese solo de guitarra y teclas que se acercan al Rock más clásico.
Tras la eclosión a finales de los 90 y comienzos del siglo XXI del Heavy / Power Metal se exprimió, y hoy en día poco queda ya de esas bandas en nuestro país que sigan en activo, y menos continuando fieles al estilo. Que el Power Metal fue una moda, es una realidad, pero igual que otras etiquetas dentro del Metal lo fueron, son y serán, lo que importa es si la música tiene un mínimo de calidad… y Aquelarre, fuera ya de la moda, demuestran en su debut que su Heavy / Power Metal se deja escuchar bastante bien.
Starbreaker
