
Reseña originalmente publicada en catalán en El Rock-Òdrom Aquella tarde, mientras me veía los pies desnudos sobre la cama, mi hermana llegó con una cajita muy bien adornada y se me lanzó a darme un abrazo muy apretujado. Mientras me asfixiaba alcancé a escuchar cómo me deseaba feliz cumpleaños. Mi hermana es de esas poperas…














