Al igual que muchos de mis coetáneos, yo me enganché al Rock gracias a los programas de radio. En mi adolescencia, aquellos programas eran la única posibilidad de escuchar música, salvando los pocos discos que teníamos en mi círculo de amigos. En aquellos años, esto de internet, YouTube, Spotify y redes sociales no eran ni siquiera proyectos de ciencia ficción, así que la radio era la única opción para que algunos programas especializados me abrieran la mente a un estilo que me tiene enganchado desde entonces.
El primer programa de radio dedicado al Rock que escuché fue “El Búho Musical”, dirigido por Paco Pérez Bryan (hoy director de “Los Conciertos de Radio 3” en RTVE). En él descubrí a muchos grupos que me mostraron el camino: Leño, Asfalto, AC/DC o los Rolling Stones, por poner algunos ejemplos. La pasión con el que el locutor presentaba las canciones y la calidad de las bandas me mostraron el camino.
Ya en los 80 me aficioné a los dos mayores programas que ofrecía la radio rockera nacional: “Disco-Cross” de Mariano García y “La Emisión Pirata” de Juan Pablo Ordúñez. El Hard Rock y Heavy Metal estaba en auge en España y ambos programas gozaban de una audiencia enorme de la que yo formaba parte de forma asidua. En ellos descubrí cientos de grupos, miles de canciones y una forma especial de hacer radio musical. Creo que ahí me enamoré del medio, aunque eso no lo supe hasta que, décadas después, tuve mi propio programa de radio, mucho más modesto y aprovechando las ventajas que la tecnología del siglo XXI nos ofrece.
De ambos aprendí muchísimo. tanto en la forma de comunicar y de hablar de música como en las entrevistas que ambos locutores hacían en sus respectivos programas. Algo que he, sin duda, he aplicado cuando me llegó el momento de ser yo quien se pusiera delante de un micrófono. Sé que, en cada uno de mis programas, inconscientemente algo de Mariano García y El Pirata sale de mí, al igual que cada vez que un guitarrista empuña su instrumento hay algo de sus influencias que sale a la luz.
Siendo sincero, de ellos aprendí también lo que no debe hacer un locutor de radio, y también me lo intento aplicar cada día. Ellos fueron mi referencia y mis maestros, sin que ellos lo supieran, para lo bueno y para lo malo. Definen lo que quiero y lo que no quiero hacer cuando hago cada programa.
¿Cuáles son esos ejemplos negativos que no quiero seguir? Lamentablemente, además de muchos momentos de luz, ambos referentes periodísticos tuvieron también momentos de sombra: a veces, se creían más importantes que los propios músicos, no se preparaban algunas entrevistas y, sobre todo, tuvieron un enfrentamiento entre ellos público y notorio. Igual que en la radio deportiva los ataques entre José María García y José Ramón de la Morena eran una guerra en las ondas, durante algún tiempo las puyas, ofensas e incluso insultos volaban entre Mariano García y el Pirata, en ambas direcciones, cada día.
Han pasado muchos años. Mariano García falleció en 2012, en una época en la que ya estaba en el ostracismo por los motivos que seguramente todo el mundo del Rock ya conoce. Juan Pablo Ordúñez, “El Pirata”, sigue al pie del cañón, aunque “El Pirata y su banda”, que se emite diariamente en RockFM, ha perdido todo el carácter innovador y de apoyo al Rock que tuvo “La Emisión Pirata”. El Hard Rock y el Heavy Metal ya no es ese movimiento que arrasaba en la primera mitad de los 80. Ya no es una música ni masiva ni juvenil, sino que sobrevive gracias a los que, en su mayoría, permanecemos en ella desde aquellos tiempos.
Los medios ya no tienen la fuerza de ataño. Sin embargo, donde antes había pocos programas de radio, pero muy poderosos, ahora hay una gran multitud de programas mucho más modestos, pero capaces de llegar a cualquier rincón del planeta gracias a las posibilidades que ofrece internet. Es bien sabido que llegamos en muy pequeñas dosis, debido al estado actual del Rock, pero os aseguro que lo hacemos con la misma pasión.
Afortunadamente, el paso del tiempo ha traído una radio más abierta y algunos errores del pasado han quedado atrás. Salvo excepciones, ahora los programas de radio nos llevamos bien entre nosotros. La mayoría somos conscientes de que estamos todos en el mismo barco, aunque ahora ese barco sea mucho más chiquitito. Pero, quizás por ello, remamos todos en la misma dirección. El buen rollo y camaradería que existe entre los locutores de los diversos programas de radio que pululan en internet es algo que me hubiera gustado sentir cuando escuchaba aquellos Disco-Cross y Emisión Pirata.
Aun así, siempre estaré agradecido a aquellos locutores que me abrieron un mundo maravilloso en el que hoy, a mucha más pequeña escala, disfruto cada semana.
Santi Fernández “Shan Tee”

