
Corría el año 1991 cuando, al norte de nuestras fronteras, por una parte unos descafeinados Helloween dejaban a medias a su público con un flojeras “Pink Bubbles Go Ape” (que no cumplía las expectativas puestas en el grupo tras los afamados “Keepers” ni por asomo); por otra, los dioses del metal Judas Priest habían tocado…














