Héroes del Silencio han supuesto un antes y un después en la historia del rock en español. Desde sus comienzos allá por 1984 (no editaron su primer EP hasta 1987) denotaban un estilo musical distinto a todo lo demás. Las melodías que Juan Valdivia imponía a su guitarra se alejaban bastante de lo que dentro de la escena pop española se consideraba como ortodoxo. Ideas muy claras y definidas de lo que querían hacer y de lo que querían tocar.
El primer gran salto llegó al fichar por EMI de la mano de Gustavo Montesano (productor a la vez de su primer larga duración). El resultado de producción no fue el apetecido por la banda pero les llevó a cosechar un buen número de ventas en 1989 (250.000 copias) y los conciertos se sucedieron por la geografía española.
Comenzaron a introducirse musicalmente por Europa a través de conciertos que no eran apoyados económicamente por la compañía y que les llevaban a recorrer Europa en furgoneta junto a su Road Manager (el cual falleció tristemente años después), siendo la propia banda junto al Road Manager quienes se ofrecían en los bares y pubs de las ciudades para tocar.
El ambiente dentro de la banda era propio del rock y por eso en 1990 consiguieron que les produjese su disco Phil Manzanera obteniendo un resultado exquisito tanto en producción como en calidad musical. Se despacharon un millón y medio de copias por Europa y Centroamérica y comenzaron las giras de introducción por Europa. El festival en Berlín “Soy un extranjero” les catapultó como uno de los grupos de rock revelación en 1991 por Europa.
A la conclusión de la gira en 1992 ingresan en el estudio para grabar su tercer disco, esta vez doble, titulado “El espíritu del vino”: obra maestra donde las haya con una variedad de sonidos digna de grandes grupos internacionales y de nuevo contando con la producción de Phil Manzanera. Este LP les llevó a consagrarse en Europa como un grupo que, a pesar de cantar en castellano, llenaba recintos como si de grupo muy afamado se tratase. Participación en los grandes festivales europeos (Rock’am’Ring, Rock at the Sea, etc…), y de nuevo se supera el millón de copias vendidas y el asalto definitivo a tierras americanas. Esta gira les llevó hasta 1994.
A finales de 1994 alquilan un Hotel en Benasque (Pirineo aragonés) donde, junto a Alan Boguslavsky como miembro de pleno derecho (fichado para la gira “El camino de exceso 93-94”, de “El espíritu del vino”), componen lo que sería el esqueleto musical de “Avalancha”.
Por esa misma época reciben un fax de la oficina del afamado productor Bob Ezrin (Pink Floyd, Kiss, Alice Cooper, the Jayhawks, Lou Reed, entre otros) comunicándoles la noticia de que serían producidos por él. El grupo dio saltos de alegría, y tras pasar por Londres para retocar y masterizar las maquetas de “Avalancha”, se dirigieron a Los Ángeles para grabar el disco. Junto a Bob estaba Andrew Jackson como ingeniero de sonido. Grabaron de marzo a junio de 1995. Resultado: rock con sonido americano en su forma más ortodoxa.
El disco se edita el 25 de septiembre de 1995 en 26 países simultáneamente, algo inédito hasta la fecha por un grupo rock español. De nuevo se venden más de un millón de copias.
Abre el disco una instrumental que no llega al minuto llamada “Derivas”, con un juego de guitarras que avecina un estallido de rock fruto de la segunda canción, “Rueda, fortuna!”. Distorsión, riffs de estribillo y un perfecto sonido con efectos de batería en algunos momentos hacen de esta canción un 10 para comenzar a degustar lo que es un excepcional disco de hard rock. “Deshacer el mundo” se perfila como tercer tema y como la que ha sido una de las grandes canciones de Héroes del Silencio. De hecho, fue el tercer single de promoción del disco. Atención al punteo que se marca en esta canción el maestro Juan Valdivia: sencillamente perfecto. Y llegamos a “Iberia sumergida”, una canción con crítica directa a nuestro país (“este es mi sitio, esta es mi espina”) aunque no en sentido peyorativo. La quinta descarga es la que da título al álbum, “Avalancha”, con un estribillo que incitaba al movimiento en los conciertos, pero que en determinados momentos se puede hacer algo monótono. “En brazos de la fiebre” supone como sexta canción el primer parón en el disco para interpretar una preciosa balada acompañada como siempre de un delicado punteo. Curiosamente esta canción apenas fue interpretada en directo por el grupo. Y de nuevo otra canción con mucho hard rock, “Parasiempre”. Este tema recuerda mucho en sus formas a algunas de las clásicas de Barón Rojo, pero sin perder la esencia Héroes. Una estrofa cantada con un susurro hablado de colchón (a lo Lou Reed) y un estribillo a gritos de Parasiempre, convierten y hace ver a un Enrique Bunbury que posee una de la mejores voces del panorama nacional e internacional. Una voz que gritando y sin llegar a romper nunca pierde la entonación y hace que canciones tal vez más lentas o menos pesadas se agraven cuando las canta en esos tonos. Octava entrega: “La chispa adecuada”, una balada que es himno de Héroes y cuya base instrumental ya estaba compuesta desde el ’86 y recuperada para el presente disco. Una introducción muy americana con voces de niños e incluso instrumentos musicales orientales dan paso a un punteo muy conseguido que se alarga y extiende por toda la canción. La novena es “Días de borrasca”; su simpleza la hace a su vez interesante: un par de riffs con un par de ligados constituyen el grueso de la canción, que se endurece a medida que transcurren los minutos. Y ya llegados a la décima se introduce el primer corte clásico del estiló Héroes del ’90: “Morir todavía”, dedicada al hermano de Enrique, que falleció apuñalado, y su Road Manager, que también descansa en paz. Jamás este tema ha sido tocado en directo ni en ninguna prueba de sonido. El tema número once representa una apología del opio y de las drogas alucinógenas. Con un estribillo sacado de poemas de Mario Benedetti, “Opio” es un vals a la droga con varios cortes y cambios de ritmo que cuesta trabajo memorizar al oírlos. Cierra el disco otra balada dedicada a la ficción de las mujeres, “La espuma de Venus”, con versos tan bonitos como “el aullido vertical como respuesta a tus prodigios”.
En definitiva, un disco imprescindible en cualquier colección de rock, sea nacional o sea extranjera. El proyecto más ambicioso hasta la fecha de cualquier banda de rock nacional y el sonido más depurado que ha salido de España.
Jesús Cabezas
