JUDAS PRIEST “Angel Of Retribution” (2005)

¡ Comparte esta noticia !

judaspriest_angelofretributionPues sí, aquí están de nuevo Halford, Tipton, Downing, Hill y Travis (¿alguien lo puso en duda?), si no la formación más clásica de la banda sí la clásica más reciente, en parte porque juntos grabaron la última gema del grupo, a saber “Painkiller” (1990).

Pues eso, que estar están, ¿pero cómo están? Bien, gracias. Y digo bien porque eso me ha parecido el disco tras las pertinentes escuchas (nada de juicios a la ligera), un trabajo de aprobado alto, aunque tampoco más.

Aparentemente “Angel Of Retribution” es un disco conservador, y dentro de su conservadurismo hay para todos los gustos, o mejor dicho, para todo tipo de fans del grupo (porque si no te gustan no hacemos ná), desde los de la era más retro (“Sad Wings Of Destiny”) hasta los más powermetaleros (“Painkiller”). Así, cortes como el que abre, “Judas Rising”, tan obvio como brutal y efectivo, o el cortante “Hellrider”, de perenne doble bombo, falsetes marca de la casa e incluso apoteosis final a lo Carmina Burana, podrían aparecer perfectamente en el último trabajo del Sacerdote con Halford al micro, mientras que otros como el guitarrero “Deal With The Devil” (esos falsetes son más propios del alumno King Diamond que del maestro Rob Halford) o la enervante y saxoniana “Worth Fighting For” suenan a la era más clásica del grupo, sin duda de lo mejor del plástico.

“Revolution” por una parte hace las veces de tempo robótico y futurista (“Love Bites”, “Blood Red Skies”), y por otra parece como si “Metal Gods” se hubiera colado en “Demolition” como por arte de magia (hasta ahí han guiñado el ojo). “Angel” se hace eco de los pasados “Beyond The Realms Of Death” (ese comienzo…), “Before The Dawn” (…esas acústicas…) y “Here Come The Tears” (…y ese tono lacrimógeno), y sin embargo no repite (Halford está muy acertado con su timbre en relax), y “Demonizer”, con ese comienzo a lo “Blood Stained” (y esos estallidos finales… ¿de Ripper?), y “Wheels Of Fire”, que me recuerda horrores a aquel “Cualquier Noche Sale El Sol” de Obús (¿los maestros sonando a los discípulos?), suponen los puntos más bajos del redondo, aunque tampoco desagradan.

Con todo y con eso, y para que luego no los tachen de autoplagio, se permiten dos licencias como “Eulogy” y “Lochness”, el primero apoyado básicamente en teclas y bastante curioso, que sirve de entrada al segundo, sin duda el tema más largo de toda la trayectoria de Judas, de cadencia hímnica y oscura pero algo falto de chicha.

La banda está como siempre, las guitarras suenan poderosas y clásicas a la vez (Roy Z ha dado en el clavo con la producción en general), con detalles en según qué fragmentos bastante sorprendentes (eso a estas alturas ya es decir mucho), y la batería de Scott Travis sin duda da mayor juego que la otrora de Holland, todo un pulpo. Ian Hill (number one!) como de costumbre, desapercibido, y Rob Halford… pues correcto, y sin duda mucho mejor en los tonos medios que en los altos (avisando para el directo). Aun así, en estudio sigo prefiriendo al Metal God que a Tim Owens, porque aunque sus pulmones y su garganta ya no sean lo que fueron, la versatilidad de su timbre y sus posibles recursos siguen doblegando a los de su alumno, mucho más lineal y estridente que el padre del falsete ensamblado.

Por último señalar, sobre todo para los que aún degusten de ir a por la novedad a su tienda habitual, que la primera tirada de Angel Of Retribution viene en edición de lujo, cuidado digibook con letras y lo mejor del caso, un DVD adicional con la entrevista de turno y un generoso fragmento de lo que fue su pasada actuación en la plaza de toros de Valencia, en aquel Metalmania Session 2004 en plena gira de reunión. Si eres de los que acudiste a lo mejor te llevas una sorpresa (alguno ya nos la hemos llevado).

Y hablando de giras, visto lo visto ahora sólo queda aguardar a la inminente, esperemos que TODOS estén a la altura.

Bubba

Hemos recuperado a Judas Priest. Afortunadamente se acabó la ‘etapa Owens’, los “Demolitions” y los “Jugulators”. Personalmente pienso planteármelo como con la ‘etapa Blaze’ en Iron Maiden, haré como que nunca existió, como si trazara un puente entre 1991 y 2005 por encima del torrente de despropósitos que han supuesto estos últimos años. ¿Para qué conformarte con una copia cuando puedes tener el original?, pues eso mismo.

Cuando escuché por primera vez este “Angel Of Retribution” llevaba toda una retahíla de comentarios a cuestas sobre lo cascao y lo pasado de rosca que estaba Halford, los ‘gallos’ de los directos, el abuso de los falsetes, los cambios de melodía para no pifiarla en los agudos… en fin, que iba bastante predispuesto a escuchar un disco lleno de parches de laboratorio, pinchazos para retocar y otras ‘artes’ de estudio. Sin embargo, las sensaciones que me produjo la escucha detenida del disco fueron las de los mejores momentos del grupo, como si estuviera escuchando a Judas Priest… y es que claro, son Judas Priest.

Esto, que puede parecer una perogrullada, no es tal si tenemos en cuenta que durante 10 años largos han estado divididos haciendo el canelo. Unos con un sucedáneo de metal god dando una imagen patética de sí mismos, otro inventando grupos en los que estaba fuera de sitio y plegando velas en su última etapa. Creo que la reunión ha sido, de momento, fructífera. Es para estar contentos: Hemos recuperado a Halford, el logo (con algún guiño al “Painkiller” en la “t” de Priest) y buena parte del sonido del grupo. Podría decirse que el tema que inicia el disco “Judas rising” resume perfectamente el resultado.

Por haber, hay hasta temas que podrían entrar perfectamente en el “Screaming” o el “Defenders”, como “Worth fighting for”, algo impensable hace tan solo un par de años. Se han atrevido hasta con una especie de balada in crescendo titulada “Angel” y con otra pieza tranquila a la antigua usanza llamada “Eulogy”, para lucimiento de la voz de Halford con acompañamiento de teclados y guitarra, un lujo.

El resto del disco intenta (y consigue) seguir una línea más “Painkiller”, excepto la última “Lochness”, 13 minutos y pico de epicismo sin precedentes en su discografía y un tanto pueriles, todo sea dicho.

La presentación también va acorde con el concepto formando un todo indisoluble e indispensable (pasa de downloads). Digipack con DVD, cuyos 40 minutos de entrevistas y actuaciones en la plaza de toros de Valencia no desvelan nada nuevo sino todo lo contrario: clichés tipo ‘el fúrbol es asín-son once contra once-no hay enemigo pequeño-cuando la pelotita no quiere entrar…’. Eso sí, las imágenes dejan ver las arrugas al natural, y es que ya tienen una edad.

Lo dicho, hemos recuperado a Judas Priest y regresan con un buen disco. Por muchos años más.

Alvar de Flack

La vuelta de Dios al Cielo, o lo que es lo mismo, de Satán al Infierno, aunque para muchos nunca se fue. Es difícil grabar un disco como éste, absolutamente todo el mundo pendiente del nuevo de Judas, dando carpetazo a la era Ripper Owens.

Presentación de lujo en Digibook, la portada me gusta, el Ángel metálico con ese fondo sobrio de color negro y por supuesto, la vuelta del logo clásico del grupo. Por poner algún pero a la presentación he de decir que echo de menos alguna foto.

Halford, Tipton, Downing, Hill y Travis se han sacado de la manga un excelente disco. En líneas generales es un disco actual de Judas Priest, recogiendo y actualizando sus sonidos clásicos, y ahí nos encontramos con temas como “Deal whith The Devil”, “Wheels Of Fire” o “Worth Fighting For” que son un claro ejemplo de lo dicho anteriormente, pues veo a estos tres temas como los más ochenteros. Obviamente la etapa cañonera del “Painkiller” está bien representada con el inicial “Judas Rising” y “Hellrider”, que son precisamente de los que más me gustan del disco y que pueden ser la bomba en directo. También nos encontramos con “Demonizer” , un tema más en la onda Ripper Owens, una muy buena balada “Angel” y un tema largo y denso y con un riff muy Sabbathico llamado “Lochness”, con un estribillo que desde que lo escuché por primera vez aún no me lo he quitado de la cabeza, muy del estilo “United”. La canción que no me encaja es “Revolution”, muy sosa.

No me ha gustado las diversas alusiones en las letras a canciones antiguas “Painkiller”, “Blood Red Skies”, “The Sentinel”, “Stained Class”, quizá con una hubiese sido sufiente.

Halford canta muy bien dentro de sus posibilidades, ha bajado considerablemente el nivel de agudos y la verdad es que me gusta, no creo que tenga problemas en llevar las canciones de este “Angel Of Retribution” al directo.

También se incluye un DVD con un reportaje de lo bonito que ha sido el juntarnos de nuevo y aquí no ha pasado nada (como me ponga a mirar revistas viejas…) con canciones ¿en directo? grabadas en el festival “Metal Mania” que se celebró en Valencia, y que la verdad es que tanto el sonido como la voz de Halford no fue que lo que realmente vimos/escuchamos en dicho festival.

Agustín Galiana “Aguskill”

Sin duda era una de las reuniones más esperadas de todos los tiempos. La traumática marcha de Rob Halford tras el exitoso Painkiller y la posterior mediocre trayectoria tanto de Halford como de los reformados Judas Priest no hizo más que aumentar la leyenda sobre la esta formación. Ni siquiera el acertado repuesto de Halford en la banda con la inclusión de Tim “Ripper” Owens pudo con el mito, debido al bajo nivel compositivo que demostraron el dúo Tipton-Downing en ese período.

Tras años de descalificaciones y desprecios mutuos, se impuso nuevamente el “donde dije digo digo Diego”, y sus caminos han vuelto a confluir. Cuando se confirmó la noticia, se abrió la veda para especulaciones de todo tipo sobre el estado vocal de Rob Halford y sobre la línea que seguiría el esperado disco de reunión. La gira de calentamiento que trajo al grupo a España (Valencia y Barcelona) despejó algunas dudas: Rob Halford anda muy justito de voz y la reunión no ha sido por amistad, precisamente, dada la frialdad mostrada en escena entre sus componentes.

Y por fin tenemos el disco en nuestras manos. Cualquiera hubiéramos apostado a que sería un intento de reverdecer viejos laureles a costa de intentar repetir el Painkiller o incluso alguna de sus leyendas anteriores como Screaming for Vengeance o British Steel, pero afortunadamente no ha sido así. Por supuesto, hay muchos elementos que recuerdan a los Judas Priest clásicos, no podemos olvidar que se trata de los mismos músicos, pero no se parece a ningún disco en concreto y a todos a la vez. Sea o no motivada por motivos económicos, la reunión ha funcionado.

El resultado no deja de sorprenderme. Por un lado, cada canción parece sacada de un período diferente de la historia de Judas Priest. Sin embargo, han conseguido que el disco suene compacto pese a esta variedad, y a causa de ella suena ameno y atractivo. Si bien, algunas de ellas podrían considerarse un paso lógico desde Painkiller (“Judas Rising”, “Demonizer”, “Hellrider”), no faltan canciones con más melodía que podrían haber sido editadas en discos como Turbo (“Worth fighting for”), Defenders of the Faith (“Deal with the Devil”) o British Steel (“Wheels of Fire”). Incluso hay una balada llamada “Angel” que rememora aquellos viejos tiempos del Sad Wings of Destiny.

Para el final me he dejado lo peor y lo mejor. Lo peor, sin duda, “Revolution”, elegida como single (que me lo expliquen, por favor), un tema que no dice nada. Y lo mejor, la extensa “Lochness” que cierra el disco, una maravilla de más de 13 minutos con claras influencias de sus paisanos Black Sabbath y que me tiene encandilado.

Todo el grupo brilla a buen nivel. Uno de los interrogantes, la voz de Rob Halford, aprueba el examen con nota, aunando elegancia y poderío como en sus mejores tiempos. Dentro de unos días sabremos si este rendimiento lo puede mantener en directo. Pero eso ya será otro cantar (nunca mejor dicho) y os lo contaremos en otra sección.

Visto lo visto, y oído lo oído, un gran disco que no hará sino aumentar la leyenda sobre esta formación.

Shan Tee

Negar la evidencia es absurdo: Los Judas Priest de los últimos años estaban más perdidos que Kevin Costner. Ni “Jugulator” ni mucho menos “Demolition” son discos que estén a la altura ni de la historia, ni de lo que la gente demanda de la banda, ni “Ripper” Owens, por mucha voz que tenga y muy bien que cante, es Halford. Técnicamente y, sobretodo, en directo, puede que le dé mil patadas pero Halford tiene algo que no tiene él, llámalo carisma, actitud, o llámalo como quieras pero la expectativa que crea uno y otro no es la misma, aunque tampoco vamos a dejar que Owens cargue con el muerto. Nada puede reprochársele al americano excepto haber cantado a las mil maravillas las mediocres coplas que le sirvieron Downing y Tipton, verdaderos culpables del bajón de grupo tanto a nivel de popularidad como musical. Así que como dos más dos son cuatro y más a la hora de hacer caja, que las facturas son muy malas cuando hay que pagarlas, creo que nadie dudaba a estas alturas del campeonato que la reunión estaba más que cantada y que sólo la vuelta de Halford, que tampoco llevaba una carrera en solitario para tirar cohetes, podía / puede devolverles al sitio que les corresponde.

Intentemos, dentro de lo posible, ser justos y honestos con el nuevo trabajo de Judas Priest. Olvidemos todo el marketing y el bombo (publicidad para idiotas incluida) de la reunión, dejemos a un lado que Halford en directo parece un gallo con almorranas y obviemos, aunque sólo sea un momento, que posiblemente se estén, sino lo han hecho ya, convirtiendo en una parodia del ahora tan aclamado “True Metal” (yo creo que Rob tiene hasta calzoncillos con tachuelas) y de si mismos y centrémonos en el jodido disco con los menores prejuicios posibles, si es que esto es factible.

Lo primero que me vino a la cabeza cuando lo escuché fueron dos ideas totalmente contradictorias. La primera es que a este disco se le podría aplicar perfectamente el dicho popular de “demasiado arroz para tan poco pollo”. Un disco irregular, con momentos realmente brillantes, pocos, pero en general demasiado soso y falto de chicha e inspiración en ocasiones. La otra idea, la que va en otro sentido, es que “Angel Of Retribution” es uno de los mejores discos de metal clásico, de Heavy Metal del de toda la vida, de los últimos años y que, lejos de regrabar un nuevo y mediocre “Painkiller” como hubiera sido lo fácil, han vuelto a dar un paso adelante y, con la inestimable ayuda de Roy Z (al César lo que es del César), han modernizado el sonido que los hizo grandes en la primera mitad de los años ochenta reinventándose por enésima vez. Desde luego han superado con creces cualquier cosa que hayan grabado en los últimos quince años y eso ya es bastante.

Desde la inicial y comercial “Judas Is Rising” (con homenaje incluido al “Sad Wings Of Destiny” en la introducción) y la siguiente “Deal With The Devil” los recuerdos de la etapa 80–86 son más que evidentes. Recuerdos matizados y modernizados, algo que siempre ha sido una constante en la banda. Además parece como si el grupo, sobretodo Halford, por fin fueran conscientes de sus limitaciones (muchas) y se dedican a tocar dentro de sus posibilidades y así, quitando algunos punteos algo desbocados, Downing y Tipton se dedican a los que mejor saben hacer: Tocar riffs simples pero potentes y efectivos, y Halford cantar en tonos donde su garganta no hace el ridículo (en directo lo agradecerá).

Mucho más moderna aparece “Revolution” (single) donde me parecen, con todos los respetos a los santos padres, Led Zeppelin pasados por la turmix del señor Manson (sí, acabo de decir una blasfemia del tamaño del Canadá). Luego vienen coplas que si bien no son malas sí son, siempre en mi opinión, bastantes mediocres. “Worth Fighting For”, sin ser nada especial, viene bien porque se levanta un poco el pie del acelerador y este cambio es algo que se agradece después de los tres primeros cortes pero sin embargo “Demonizer” (la más Painkilleriana, con recuerdo en la propia letra) es de la “sin chicha ni limoná”, de esas que si están bien y si no pues también (relleno se ha llamado siempre), supongo que habrá hasta quien se haya emocionado pero a mí me ha dejado bastante indiferente. Eso sí, tengo que reconocer que me encanta el punteo de esta canción.

Dejemos el “Painkiller” del demonio a un lado, que ya está bien con el dichoso disco, y volvamos la vista a hace veinte años y nada mejor para hacerlo que “Wheels Of Fire”, un tema con una voz melódica sobre un riffs de puro Heavy Metal que más bien parece sacado de las sesiones del “Screaming…” o del “Defenders…”. “Angel” y “Eulogy” son dos buenos temas lentos pero que dicen más bien poco y creo que con uno sólo que hubieran incluido iban que se mataban. El que sí que me sobra seguro es “Hellrider”, seis minutos de “Heavy – Pestiño” manido y sobado capaz de aburrir al mismo “Metallian”. Y ya que hablamos de pestiños y torrijas sigamos con “Lochness”, un tema más pesado que el monstruo del lago y que sería bastante más interesante si le quitáramos ¡¡DIEZ MINUTOS!! de los casi catorce que dura. ¿En qué coño estaban pensando? Con tres o cuatro minutos hubiera quedado más que aceptable pero los 13:22 que dura se me hacen, sinceramente, insoportables y soporíferos.

Si hoy en día alguien todavía se pregunta si “Angel Of Retribution” es un buen disco mi respuesta es que depende de las expectativas y deseos de cada uno. Yo creo que sí, que en líneas generales y con los matices arriba comentados, podemos decir que es un buen disco pero sólo eso, que no es poco, que no es ninguna obra maestra y ni siquiera uno de los mejores de la banda aunque quizás la pregunta fuera ¿alguien pensaba que iban a hacer otra obra maestra? Yo desde luego no y bastante sorpresa me he llevado porque esperaba mucho menos. Al menos es el mejor disco de los últimos 15 años.

Pears

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