
Aquella noche había doblete, ni de Liga ni Copa (todo lo parecido a copas fueron las cervezas tomadas), si no de conciertos. Nada más acabar la descarga enérgica de Tokyo Sex Destruction en El Zaguán (ya comentada por aquí) me dirigí hacia el Malevaje. Allí había ocasión de ver gratuitamente a los nativos Apelo acompañados…


