SHERPA – Sábado 15 de enero de 2005, Sala Gamma (Murcia)

¡ Comparte esta noticia !

Mucha era la expectación por ver a Sherpa en directo, así que no dudamos en bajarnos hasta Murcia para ver lo que serían capaces de dar el 50% de los Barones más clásicos.

Al llegar a la Sala Gamma se veía palpable la expectación creada, pues la sala se llenó, bueno, la parte abierta de la sala se llenó. Alguna vez creo haberlo dicho, y es que la sala Gamma tiene dos “salas”, la grande que es donde tocó Sherpa y otra algo más pequeña que es donde tocó Easy Rider, pero las 2 salas las suelen unir en los conciertos más grandes como pasó con Medina Azahara.

Con más de 45 minutos de retraso bajó el Pirata con alguna dificultad las escaleras hacia el escenario para presentarnos a Sherpa y su banda. Gran ovación se llevó la banda cuando bajaba las dichosas escaleras, los guitarras Juanjo Melero y Raúl Rodrigo tomaron sus puestos. Hermes, que lucía una chupa de cuero que no se quitó en todo lo que duró el concierto, se sentó tras su batería y Sherpa, con ayuda, se colgó el bajo y dijo “Aunque no os lo creáis estoy nervioso, vamos a empezar con el coyote” y él mismo aulló y empezaron con el tema que abre su disco en solitario, “Guerrero en el desierto”.

En los primeros acordes me quedaron claras dos cosas, que es una banda compacta y suenan muy bien en directo y que el disco suena muy mal ¿Cómo estuvo Sherpa a las voces? Pues con alguna dificultad encontró el tono de la canción y se le olvidó una frase, pero hasta aquí bien.

Sin descanso todo un clásico, “Son como hormigas”, la banda ya digo sonó perfecta y el sonido en la sala era también muy bueno, pero Sherpa la recitó más que la cantó. Obviamente la sala enloqueció, como también enloqueció al escuchar los primeros acordes de “El malo”, donde empezó a pasar algún apuro más serio en la voz. Supongo que algo tuvo que ver que la siguiente fuera la instrumental “Buenos Aires”, en una buena interpretación.

Vuelta a la actualidad con “Flor de invernadero”, donde Sherpa dijo que había demasiados jardineros sueltos. Por cierto, he de decir que Sherpa estuvo de muy buen humor y eso se notaba entre canción y canción cuando intentaba ser gracioso.

“La que viene es mi canción favorita de siempre”, dijo el bajista / vocalista para presentar todo un clásico del Rock nacional: “Concierto para ellos”, con un inicio algo apelotonado por parte de los guitarras y con Sherpa intentando encontrarle el tono a la canción durante todo lo que duró la misma.

Momento para presentar a la banda, el concierto continuó con “El Barón vuela sobre Inglaterra”, me gustaba ver la cara de Raúl Rodrigo como vive cada nota de los solos que hace.

“Campo de concentración”, de nuevo con una voz bastante pobre en cuanto a tonalidad, fue la siguiente. La música sonaba tremenda, pero es cierto que la voz dejaba bastante que desear, una pena. Al finalizar Hermes se marcó un solo de batería.

Triste comentario fue cuando llamó gilipollas a esos que les llaman “desertores del rock”, y después de contarnos y ganarse a la gente diciendo que por sus venas corre sangre murciana tocó “Al centro del corazón”. No me gusta este tema en disco, pero es cierto que en directo gana mucho.

Una de las que mejor sonó fue “Mi Everest”, aquí Sherpa estuvo muy bien en las voces, la verdad es que es de los temas que más me gustan de su disco en solitario. Otra del nuevo, “Cómico cósmico”, que según Sherpa no la habían ensayado y que pasó bastante desapercibida.

“Ahora una que os va a molar mogollón”, dijo al presentar “Baron Rojo”, de nuevo con Sherpa perdido y buscando un tono que no encontraba, y con “Los rockeros van al Infierno” hicieron su aparición unos gallitos. Y así se despidieron, “Si queréis otra la pedís”, fue lo que dijo Sherpa antes de subir las escaleras.

Y nosotros pues la pedimos, así que de nuevo con la banda en el escenario sonaron “Resistiré” y “El pobre”, buena música y mala voz. De nuevo se despidieron diciendo lo mismo, “Si queréis otra la pedís”.

Volvieron a bajar, dijeron que ya eran mayores y que ya no daban conciertos de 3 horas –yo me sé de unos que si se les apura dan conciertos de hasta tres horas y media- y sonó “Casi me mato”, y otra que también sonó muy bien, el cierre con “Hijos de Caín”.

Una hora y treinta y cinco minutos de concierto, quince euros de la entrada, un viaje de hora y cuarto hasta Murcia (y otra hora y cuarto en volver claro está), y un Sherpa renqueante en las voces, a mí desde luego no me convenció, es más, me decepcionó, sobre todo por esas subidas y bajadas de voz que daba para encontrar un tono más que perdido. No sé si le falta rodaje, no sé si es que no se le pueden pedir peras al olmo, el caso es que no fue lo que yo quería que fuese, y encima con comentarios muy fuera de lugar: “Es una putada que os hayan denegado el agua del Ebro, Madrid os apoya…”

La banda como ya he dicho muy bien, dos guitarras de nivel como el conocido Juanjo Melero y el desconocido -al menos para mí- Raúl Rodrigo, un baterista que se llevó más de una ovación, un buen bajista y un cantante bastante flojo es la propuesta actual de Sherpa.

Hubo un tiempo en que sentía mucha admiración por Sherpa, ahora no puede engañar a nadie. ¡Qué tiempos!

Texto y fotos: Aguskill

Visto lo visto…

Vaya por delante que un servidor siempre se consideró admirador de la labor letrística y musical de este hombre para el mítico Barón, y por ende de su pareja y colaboradora habitual en éste, Carolina Cortés, no quisiera dejar pasar la ocasión tanto de su nuevo lanzamiento discográfico en solitario (porque si mal no recuerdo ya hubo otros) como la de su correspondiente presentación al gran público para dar mi opinión acerca de estas y otras cuestiones, relacionadas cómo no con el Barón (por motivos obvios).

Empezando por el disco “Guerrero en el Desierto”, que a fin de cuentas es lo que la banda presenta y supuestamente el motivo de esta gira, decir que, lejos de ser lo majestuoso que lo pintan sus incondicionales y la basura de que lo tildan sus detractores, a mí me ha parecido un disco con buenas canciones en general e ideas en particular, pero con una producción que clama al cielo (guitarras de plástico y batería de cartón), y he ahí uno de mis alicientes para asistir a ver a la banda en directo.

Y decía lo de ‘supuestamente’ en el párrafo anterior porque, analizados ciertos puntos, inevitables de analizar por otro lado, el asunto huele más que a chamusquina. A ello vamos:

  • De entrada la entrada, valga la redundancia. No sé si será cosa del promotor, del grupo o de todos juntos (entre todos la mataron y ella sola se murió), pero lo que sí sé es que es un ATRACO cobrar 15 euros por hora y media de concierto, sobre todo si se trata de una banda novel (¿o es que Sherpa se aprovecha de las rentas?) y sin telonero que valga. Las comparaciones son odiosas (e inevitables en este caso), y las últimas veces que he visto al Barón, aunque sin telonero, su concierto ha oscilado entre las dos horas y las tres horas y media y los 10 y 12 euros (no va más). Ya no digo tanto, pero de ahí también se puede copiar un rato.
  • Puntualidad. No sé si alguno picó, pero los tres cuartos de hora que empezaron tarde yo no los consideré parte del concierto.
  • Set-list (o repertorio, para los de aquí). Lo sé, las canciones comprendidas entre “Larga vida al Rock and Roll” y “Obstinato” son tanto de Sherpa y Hermes como de Carlos y Armando, lo que no quita para que huela a hez de cabra un repertorio que toque someramente el trabajo que presentan y se despachen a gusto con casi el triple de una banda que sigue en activo. Oloroso, ya digo.
  • Puesta en escena. A decir verdad, la ‘actuación’ empezó algo antes de salir el grupo a la palestra, porque el bueno de Sherpa ya se hizo notar minutos antes por la escalinata alumbrándose el careto con una linterna, como diciendo“eh, que aquí estoy”. Entre eso, los parones para descansar, los chistecitos del Club de la Comedia, los“si queréis otra la pedís”, más chistecitos para llorar (muy bueno el de Dios y el Tsunami, puta la gracia) y demás… pues eso, toda una escena.
  • El concierto. El cuadro, muy objetivamente, fue el que sigue: a la izquierda un Raúl Rodrigo que disfrutó como un chaval, supongo que, como todo hijo de vecino, siempre soñó con un momento como el que está viviendo (lo malo es que no sean Barón Rojo). A la derecha un totalmente desubicado Juanjo Melero, que la hora y media que duró el concierto puso cara de“pero qué hago yo aquí…”. Al fondo un correcto Hermes Calabria, que sin quitarse la chupa de cuero (ni las gafas), aunque sí el bigote de antaño, se portó como debía, aunque para mi gusto sobró el solo, imagino que eso ya es más cosa de Sherpa (y de su mala forma física), igual que lo de la reunión. Ah sí, Sherpa (José Luis Campuzano para los amigos): con una melena en proceso de crecimiento, perilla cana y un chandal con chaleco (¡¿?!), empezó la actuación hablando las canciones literalmente, para acabarla chillando, y entre lo uno y lo otro sólo encontró el punto a las tranquilas, caso de “Mi Everest” o “Hijos de Caín”. Chapucero.

En fin, tampoco quiero insistir más, Aguskill ya lo ha contado todo muy bien. Sólo añadir que, aunque no lo parezca, asistí al concierto con la intención de disfrutar el máximo posible, pero tanto contra me lo puso realmente difícil (aunque reconozco que me emocioné en un par de ocasiones). Sólo una última cosa antes de acabar: sr. Campuzano, si vale para presentarse al público heavy después de 15 años como si nada hubiera pasado y para escupir letras como “Flor de invernadero” también debe saber encajar otras como la de “Desertores del Rock”, máxime si alguna vez las cantó. Y no, no son gilipolleces, por mucho que le duela la herida.

Texto: Bubba