
El año daba sus últimos coletazos y para despedirme del mismo en tema “conciertil” decidí lanzarme un poco a la aventura, recordándome mis primeros viajes a Madrid a ver conciertos hace ya unos cuantos años (“Cuantos viajes a Madrid y sin saber donde ir, la esperanza siempre a flor de piel, casi como niños…”), pero esta vez no era el destino la capital del país, si no Valencia. El motivo no era otro que asistir a la presentación en directo del último trabajo, “Infierno”, de los luchadores (de la paz y demás buenos fines) Zarpa.

Nunca pude imaginar que aquel grupo que descubrí y escuché hacia mitad de los 80 gracias al programa radiofónico “La Emisión Pirata” pudiera llegar a verlo en vivo. Me alegré bastante cuando hace unos años navegando por la red me enteré que habían vuelto tras su separación en 1987. Vicente Feijóo (voz / guitarra y alma mater del grupo) se hacía acompañar en la actual etapa por otro gran músico, el guitarrista Rafa Játiva (habiendo formado en Sable). Creo que todo amante del Heavy Metal hispano de calidad debería tener entre sus discos favoritos “¿Ángeles o demonios?” (1982) y “Herederos de un imperio” (1985), porque ¿acaso temas como “Llega el Castigador”, “Cuero y cadenas”, “El tren para el infierno”, “Herederos de un imperio”, “Promesas”, “Ojo por ojo”, “Reacciona”… no tienen la misma calidad que los clásicos que todo el mundo conoce del Rock patrio?, pienso que la tienen igual o más. Pero volvieron y no para vivir de las rentas, en directo mezclan temas históricos y clásicos con composiciones de sus dos últimas obras, sin resentirse ni decaer para nada el concierto.
Concierto que aquella noche era el primero con el nuevo baterista “Bienve” (estuvo en la última etapa de Sable) y que se logró que el aforo de la sala se completase (tanto de residentes en la ciudad del Turia como de fuera), estando compuesto por antiguos seguidores de la banda y chavales jóvenes con deseos de ver el estado actual del mejor grupo de la historia del Heavy Metal valenciano y uno de los mejores de España. Hacía año y pico que no tocaban en directo, pero cualquiera lo diría. Se les vio muy compactos y compenetrados.
Cerca de dos horas con enormes clásicos, temas nuevos, temas nuevos que serán clásicos, de excelente sonido, y cuatro músicos (más uno) de calidad, honestos, con los pies en el suelo y logrando que el personal se entregase, no sólo porque jugaban en casa, si no porque en escena lo dieron todo y creo que acá, allá o donde sea que toquen van a hacer un concierto igual de magnífico o mejor aún. Músicos con una profesionalidad como la copa de un pino.
Con quince minutos de retraso sobre la hora prevista empezó a llenarse el escenario de un poco de humo y a subir a las tablas los músicos. Con Eloy (antiguo compañero de batallas musicales de Vicente) como músico invitado a las teclas, comenzó a sonar el instrumento de este en el comienzo de la maravillosa instrumental “J.S. Bach” (del “Luchadores de la paz”, aunque Vicente ya la grabara en su proyecto instrumental en solitario “Recuerdos del paraíso” hacia el 2000).
El frontman nos daba las buenas noches y uniendo al tema anterior hicieron “Babilonia la ramera”, que abre su disco de este año. Coros de “Hueso”, que junto a Játiva se pegaron sus saltillos al ritmo de la copla.
El primer clásico no se hizo esperar mucho, “Cuero y cadenas”, con algunos acoples y esa fue la única vez que el sonido falló algo, porque durante todo el concierto aquello sonó matador, con bastante potencia y nitidez. El maestro de la mesa de mezclas no era otro que Eduardo Feijóo (hermano de Vicente y antiguo bajista del grupo), que ahora lleva el sonido de Los Suaves en directo, entre otros grupos.
Sin dilación un simple gracias para seguir con el intenso ritmo de comienzo de la actuación, ahora vuelven a sonar las teclas de Eloy para ser acompañadas por las palmas del público dando inicio a “Máquinas”, de nuevo apoyando en los coros Játiva y Romero, que estaban muy pegados al lado izquierdo del escenario, quedando así Feijóo en el centro y un hueco entre este y el teclista. Pienso que Romero debería haberse situado en el hueco ese y así no hubiese quedado esa parte desangelada, pero bueno, tampoco importó mucho para lo que es lo más importante, la ejecución de los temas.
Ahora ya sí pararon un ratillo para tomar aire y un sonriente Vicente nos volvía a dar las buenas noches y hacía mención al público que nos habíamos dado cita aquella noche, a lo que continuó un grito de alguien del público con un “¡viva Zarpa!”. Momento de recordar el disco de 1985 con un genial “Reacciona”, alentado por vítores de la peña y utilización de flash de luz blanca hacia el final del tema.
Feijóo presentaba el siguiente como un tema representativo de su historia, “Fantasmas del pasado”, a este le siguió “La señal” del disco de 2002.
Regreso al glorioso “Herederos de un imperio”, con “Promesas”, recordando el vocalista cuando eran jóvenes y acudían a Madrid con ilusión y regresaban con el rabo entre las piernas. A mí me seguía embargando una sensación poderosa de sentimiento y goce al escuchar esos temas míticos de la formación valenciana.
Antes del solo de guitarra hicieron un pequeño corte, creyendo mucha gente que se habían equivocado o algo malo había pasado con el sonido, pero no, estaba bien previsto ese pequeño paroncillo. La gente siguiendo el ritmo con las palmas y Vicente animándonos: “¡venga, coño!”, a dejarnos la garganta en ese estribillo lleno de ilusión y ganas por conseguir algo.
El alma mater tocaba unos acordes y Játiva se encarga de dedicar la siguiente canción a una amiga, Anuska, que está pasando por unos problemas, la balada “Voces en el universo”, quizás la mejor balada que hayan hecho.
Se queda sólo al frente el vocalista con su seis cuerdas y comienza a tocar unos acordes, solo con melodía y luego acompañado por “Bienve” pura caña, al final Vicente de rodillas tocando. Luego paso para la demostración completa del baterista, acompañado su potentísimo golpeo con un flash blanco. ¡Vaya, animal han fichado!, técnica y potente pegada a raudales. Vicente regresa haciendo “tapping” sobre su mástil, se invade de humo el escenario y ya con todos el “Ángel de la Muerte”. Simplemente genial.
Lucimiento de Játiva sin cesar, una maravilla escuchar las notas que arranca de su guitarra, al igual que cuando lo hace Feijóo. Se suelta más humo y tocan la composición realizada por el ex Sable, “Viena” en instrumental, para mi uno de los mejores temas de su última obra, aunque tampoco hubiese estado mal haber hecho la versión cantada llena de sentimiento. No paran y retoman el final del “Ángel de la Muerte”, con paroncillos finales.
Aquello ya estaba a tope, la gente convencida al máximo cantando, gritando y disfrutando, pura comunión con la banda y “Hueso” ya desmelenado totalmente.
A “Avad-On el Destructor”, con esos aires arábigos le siguió otra del mismo disco, en mismo orden, la magna y que da título al álbum, “Luchadores de la paz”. Este tema es ya un clasicazo, además el grupo ya lo hacía en la década de los 80 en directo. Letra que se puede aplicar perfectamente al descerebrado de Bush y compañía y que musicalmente mezcla de manera magistral ritmos muy heavies con melodía con mucho sentimiento.
Siguen sin dar tregua, ahora con “No más problemas” de aquel “¿Ángeles o demonios?”, con vítores de la gente al comienzo.
Regreso al penúltimo disco, con un tema que trata sobre la lacra de esta sociedad (violencia, muerte, asesinato…) y comentando Vicente que mucha gente no sabía el significado de hordas, explicándolo y dando paso a “Las hordas del mal”, destacando en el tema también los buenos crujíos del bajo de Vicente “Hueso” Romero, todo activo durante el concierto y tocando de maravilla.
Toques de la batería para decir cachondamente el frontman que parecía una procesión, después nos pide que le ayudemos con el sencillo estribillo del siguiente tema, que es del último disco, “El poder de la fe”.
Y al final lo que me temía sucedió, un gorila humano que rondaba por las primeras filas ofreciéndose a levantar a la gente en hombros y que llevaba en su cuerpo bastante más alcohol que sangre, se subió al escenario y agarró el micrófono del bajista y se puso a berrear el estribillo de mala manera. Vicente se lo tomó a bien e irónicamente pidió un aplauso, mientras “Hueso” intentaba desinfectar su micro, jejeje.
Ya sin espontaneo… la veloz “Ojo por ojo”, increíble, muchos deberían aplicarse la letra: “Oh joven impulsivo deja de pelear, y guarda tu energía para evolucionar…”. Al final la gente gritando el nombre del grupo. Emocionante.
De nuevo volvían al último disco, que según Vicente no se estaba vendiendo muy bien, una lástima, y hacen el tema título, “Infierno”, y empalman tras un buenas noches a “Quien eres tú”, con el apoyo de “Hueso” a los coros en tonos más bajos a los del disco y que no me convencieron.
Amago de retirada sobre las 23.20 h., la gente sabía que iban a volver, ya que no insistieron mucho con sus gritos. Juego de guitarra de Vicente y el público para pasar al clásico “Llega el castigador” y el tema más representativo, como dijo Feijóo, de ellos, “Herederos de un imperio”, a mi me iba a dar algo ya, aunque aquí noté a Vicente un poquito tocado a la voz, alargaron el tema para presentar al teclista Eloy, y a los demás compañeros de grupo, además de agradecer al técnico de luces (Jesús García, cuñado de Vicente), y al de la mesa (su hermano Eduardo) y por último él, Vicente.
Luego se subió otro personaje y gritó “¡viva Vicente y su banda!”, y que vivan por muchos años. Proseguían con el tema, con juego de voces entre el vocalista y el público, luego pequeño duelo de solos de guitarra (¡vaya pareja de gemas en las seis cuerdas!), palmas y final atroz con Játiva acercando su guitarra al público y restregándola por donde pillara.
Una maravilla el estar allí aquella noche. Grandioso concierto y enorme grupo. Ya les gustaría a otros grupos encumbrados del panorama nacional tener un repertorio parecido y la clase de esta gente.
¿Qué hubiese sucedido si Zarpa hubiesen sido apoyados al igual que Barón Rojo o Obús en los 80?, pues quizás ahora mismo serían considerados como unos de los grandes por mucha gente. Pero no tuvieron la fortuna ni de ser de Madrid, ni de fichar por una fuerte compañía, ni de ser apoyados por los medios… hasta se les puteó de mala manera abriendo para Barón Rojo en las dos noches en las que registraron el “Barón al rojo vivo” y en algún concierto más dado en la capital. Ya de nada sirve llorar por la leche derramada. Volvieron de nuevo, que eso es lo importante, hay que vivir el presente y encarar el futuro con optimismo, y el grupo liderado por Feijóo ha sacado en el siglo XXI dos discos de un nivel que ya quisieran muchos de los grandes conseguir y que en directo siguen aferrados a sus viejos temas, sin apenas incluir composiciones de sus actuales discos. Los valencianos sí, y con la cabeza bien alta. El mundo de la música es muy injusto y más en este país… pero a pesar de las adversidades espero que tengamos a Zarpa por muchos años entre nosotros y nos sigan dando trabajos de calidad.
¡¡¡Amunt, Zarpa!!!
P.D.: Agradecer enormemente y de todo corazón a la gente que me acogió ese día en Valencia. No voy a ir nombrándolos uno por uno. Ellas / os saben quienes son. Pero aún existe en este complicado mundo gente que te da mucho sin nada a cambio y te tratan como si fueras de su familia y no te hacen sentirte un extraño. Muchísimas gracias por todo, gente, seguid así.
Texto y fotos: Starbreaker
