¡Vamos a por el segundo concierto que tuve ocasión de ver en la sala Ritmo y Compás en el enorme puente de principios de diciembre! Si el día anterior había sido de pura tralla thrashica (Legen Beltza + Rancor), el sábado, sabadete tocaba relajarse algo con el Hard Rock melódico de House of Shakira. Los suecos estaban de gira por España presentando su último disco, “First class” (2004). El jueves habían estado en la misma sala madrileña dando un concierto acústico, el día siguiente en la Azkena de Bilbao junto al guitarrista José de Castro (concierto en solitario con bases) y a Razze. Y volvían a repetir sala de la capital pero esta vez enchufados y acompañados.
De todos los conciertos vistos en esta sala apenas puedo decir los que han empezado a su hora programada y este… ¡qué curiosidad, no comenzó puntual (20 h.)! Cuando llegué a la sala el estrecho pasillo de acceso a la sala estaba repleto de gente. Así que tocaba esperar en la entrada. El tiempo pasaba y pasaba, y con la cantidad de grupos que actuaban ya supuse que o me perdía parte de los últimos o tocaba pillarse taxi para la vuelta (elevándose así el precio del concierto que era muy barato, 9 € con consumición). Es para pensarse ir a ver conciertos cuando se cumplen estas condiciones, la verdad. Pero en fin, la gente que seguimos el Rock continuaremos haciendo el capullo.
Las entradas no se pusieron a la venta anticipadamente, por lo tanto se pillaban antes de pasar al recinto. Yo la reservé días antes, pero tampoco hubiese pasado nada si no lo hubiera hecho. No se llegó a llenar, aunque tampoco hubo mal entrada.
Bueno, dejémonos de cabreos por la espera (en la entrada-pasillo cual lata de sardinas) y demás y pasemos a relatar lo que interesa: los grupos y su música en vivo.
Sobre quince minutos pasados de las 21 h. salieron Patricia y Bernardo, voz (¡y qué voz!) y guitarra, respectivamente, de los exquisitos Nexx. Atriles con partituras y letras de canciones para cada uno, y con una simple guitarra acústica y la maravillosa voz de la fémina hacer versiones en acústico de temas de su primer disco, dos nuevas canciones y versiones de grandes grupos foráneos. Comenzaron con “Good Times Come”, y tras ésta Patricia Tapia nos informaba que era la primera vez que hacían un acústico y que seguían con temas de su primer CD (“Colours” 2003), ahora era el turno de “Indifference”. A estas alturas no creo que sea necesario hacer mención del portento de voz que tiene la chica, un alivio que al final no decidiera participar en la segunda edición del programa “Operación Triunfo”. La mujer irradia simpatía y nos presentaba un nuevo tema bajito y delicado, pidiendo silencio, creo que se llamaba “Shine”, pero no me hagáis mucho caso.
Turno de las versiones, la primera que hicieron no estoy muy seguro cual fue (¿“Separate Ways” de Journey?), luego siguieron con “Carrie” (Europe) y “un tema muy bonito” (según palabras de Patricia), que fue “Black Velvet” (Alannah Myles), con un crujío de sonido que hizo que miraran con cara rara. Geniales en la voz de ella.
Dejaban atrás su tributo a grandes del Rock y retomaban a su único disco, con uno de los primeros temas que hicieron como banda, “After The Storm”. Se despedían con otra composición nueva “Control In My Life”, que al igual que la otra que hicieron me sonó muy bien. Como anécdota en esta Bernardo sin querer le dio con su mano al micrófono que tenía pegado a su guitarra.
Tan sólo unos treinta y cinco minutos estuvieron, pero suficiente para volver a quedarnos embobados con la voz de la pequeña Patricia, sin desmerecer al guitarrista ni a los demás miembros (Fran, José Ángel y Óscar) que se encontraban por la sala.
Apenas tuvimos que esperar mucho para que HEYSER tomaran las tablas (cerca de las 22 h.). De los bilbaínos sólo tenía referencia de su nombre y poco más. Agradaron bastante al público, con su pegadizo y buen Hard Rock melódico cantando en castellano.
Su cantante Alain animaba una y otra vez, agradeciendo constantemente la respuesta del respetable.
Sus dos primeros temas, unidos, fueron “Perder” y “En mis sueños siempre estás”, y tras presentarse siguieron con “Lucharé por ti”, “No hay camino”, “Nada de esto es importante” (sin escucharse los coros del guitarra, y es que el de la mesa de sonido no es que estuviera muy fino, porque las teclas fallaron también en ocasiones), con el vocalista cantando una parte entre el público. Nos pedía un aplauso para el teclista, David (despojado ya de sus trescuartos de cuero).
La siguiente fue un tema más cañero, con aplausos para el guitarrista y presentado como un guitar-hero (no pillé el nombre). Con “Otra vez”, el frontman se marcó unos movimientos y gestos escuela Coverdale. A “Te olvidaré” le siguieron aplausos para el baterista Toño.
Correcta versión de “Cherokee” (Europe), continuada por “Si he de decidir”, con presentación en el comienzo del nuevo compañero, el bajista, y con un Alain llegando a cantar por la parte de arriba de la sala.
Se despidieron de Madrid con la movida “Te puedes quemar”, haciendo mención de que volverían y con grito final agudo.
Cincuenta minutos de una banda que puede afianzarse en el desolado (por falta de apoyo) panorama del Hard Rock/Heavy melódico de nuestro país. Esperemos saber buenas noticias de ellos bien pronto.
P.D.: Puede que algunos (o bastantes) títulos no sean los correctos, y es que poco presentaban las canciones.
Se demoró un rato el comienzo del guitarrista JOSÉ DE CASTRO, que hace ya tiempo se asomó por esta web con su primer disco comentado por Alvar de Flack.
Problemas de secuencias hicieron que cerca de las 23.15 h. el seis cuerdas se disculpara por el retraso. A partir de ahí yo me quedé sorprendido de la calidad de este tipo. Para nada me aburrí en su cerca de hora de concierto, y es que toca diversidad de palos musicales, bajo una base rockera.
Abrió con los dos primeros temas, “Atmosphere” y “Hot Sounds”, de su segundo y último disco (“Music guitar box” – 2004), que llegó a tocar casi en su integridad. Después se presentó y, más o menos, dijo que mejor se dedicaba a tocar, porque hablar no era lo suyo. Así siguió dando una demostración de calidad con “I´m Heavy”.
En “Near You” el sonido del bajo se fastidió, teniendo que parar y proseguir al rato. Seguían desgranando su última obra con “Tic, Tac, Time”, “Bites” (tema que me pareció fantástico), y “Thousand Words” (recordándome a Hendrix).
Pequeño solo de batería y luego presentación de Manuel Carrión y del bajista José. Aires de Country con la genial y cachonda “The Crazy Chicken”, unida a la destacable “Tornado” (de su primer disco, “Un poco de lo mío” – 2002).
Anunciaba el último tema, que era lentito y mandaba a los más duros a la barra, jeje, “Free Soul”.
Por falta de tiempo se dejó sin tocar dos temas que estaban previstos tras “Tic, tac, time”: “When she walks” (de su actual disco), y “Pasión” (del primero),
Hagamos caso a gente de nuestra tierra con enorme calidad, como es el caso de Jopi, antes de fijarnos en lo de fuera.
HOUSE OF SHAKIRA son unos enamorados de nuestro país, habiendo ya estado por estas tierras en otras ocasiones (en el festival NemelRock de Madrid en abril de 2001; en esta sala en marzo del 2002; y en abril de este año de nuevo en este recinto y la Azkena de Bilbao).
Contaban en esta nueva visita con la particularidad de venir como sexteto, con dos cantantes: Andreas Eklund y Mikael Eriksson, que estuvo en la banda antes de entrar Eklund, aunque ha seguido ligado con ellos aportando letras de canciones.
Después de unos pequeños problemas de sonido, ya con la banda arriba (00.30 h.), dieron comienzo con “The Song Remains” (con esos cánticos indios), y después de un “hola” enlazar con la cañera “Uncrontrolled” (de su reciente disco).
Charla de que estaban de nuevo por aquí y Eklund presenta “Hey Lord”, aunque se coló y Eriksson le corrige, anunciando que toca el turno antes de “In Your Head”.
El bajista Per Schelander presentaba, ahora sí, “Hey Lord”, acompañada con palmas y magníficos coros, y es que esta es una de las particularidades de este grupo, hacen los coros de maravilla y en directo (no como otras bandas, caso de TNT, por ejemplo).
Segundo tema de la noche de su “III” (2000), “Wings”, con reparto de solos de guitarra entre Anders Lundström (junto al bajista) y Mats Hallstensson. Otra del “On the verge” (1998), “Best Of Times”, con Eriksson con instrumento raro (pieza ovalada de madera en la cual se restriega una especie de varilla). Decir que este presentaba temas y animaba bastante, mucho más que el frontman principal, aunque para mi gusto, a veces se pasaba animando.
Vuelta al presente con la tranquila “Chicago Blue”, con empleo de maracas del baterista y otra vez destacando el juego de voces. Con “Black And Blue Skies”, pudimos disfrutar de las dobladas melodías de guitarras.
“Who´s Lying Now?” nos hizo retroceder a 1997, año en que editaron su primer larga duración (“Lint”). Siguieron con “Creep”, “Miracle” (¡vaya coros!), con presentación de los componentes.
“Mornig Over Morocco”, acabó con Eriksson por el suelo. “You Are”, de nuevo con doble melodía de seis cuerdas. Se despedían con la movida “Susan”, composición de los primeros tiempos de la banda.
La gente apenas insistió en el bis (¿cansancio?), pero volvieron a salir. Nos invitaban al concierto acústico gratuito del día siguiente en el pub “Honky Tonk” de la capital (se tenía previsto ese día para “La Boca del Lobo” de Murcia, pero al final se suspendió), pasando luego a hacer su versión de “Seven Bridges Road” (Eagles) y como colofón, para mi su mejor tema, “Method Of Madness”, bajando al público Eriksson para ceder el micrófono para que cantara la gente, y al momento hizo lo mismo Eklund, pero poca gente cantó, es como si le dieran vergüenza o no se supieran la canción. Fue acabar y el frontman salió disparado para camerinos (¿cabreo, cansancio…?), saludando los cinco que quedaban a todos los congregados.
Estuvieron bien, pero no me llegaron a calar del todo. Me gustaron especialmente en los temas más hard rockeros, pero en los suaves llegué a cansarme, puede que debido a tantas horas en pie. De nuevo resaltar los perfectísimos coros que logran en directo.
P.D.: Los responsables de la sala bien que podían haber quitado los carteles del escenario del concierto de la noche anterior.
Texto y fotos: Starbreaker
