
Que sí, que el pollo había salido echando leches de Iron Maiden y soltando espumarajos por la boca -“no volveré a tocar Heavy Metal”– y quizá por ello para muchos merezca la muerte en cualquier potro de tortura, pero darle la espalda a este disco y a este artista, sólo por una simple cuestión de cerrazón…














