BRUCE DICKINSON “The Chemical Wedding” (1998)

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brucedickinson_thechemicalweddingTras abandonar Iron Maiden en 1993, Bruce Dickinson emprendió un camino de exploración musical que, si bien no le reportó el éxito comercial, sí que sirvió para que vieran la luz dos discos arriesgados, infravalorados y muy recomendables (“Balls to Picasso” y “Skunkworks”; este último también lo puedes encontrar en la sección de Clásicos), con varias canciones memorables (por ejemplo “Tears Of The Dragon” o “Strange Death In Paradise”). Sin embargo, la incomprensión generalizada hizo que el británico estuviera a punto de dejar el mundo de la música y sólo la llamada de Roy Z (guitarrista de Tribe of Gypsies, la banda con la que grabó “Balls to Picasso”) con unas maquetas le convenció para que no lo hiciera. Así, junto a la Tribe of Gypsies, y con la colaboración de Adrian Smith, editó en 1997 “Accident of birth”, notable trabajo de metal clásico. La buena acogida del disco espoleó a Dickinson para dar forma con la misma banda a su obra en solitario más ambiciosa, “The chemical wedding”.

La idea inicial de Dickinson consistía en realizar un trabajo conceptual sobre la alquimia, pero el bloqueo creativo le llevó a buscar la inspiración en una biblioteca pública en la rica obra poética de William Blake (1757-1827), artista inglés maldito. Así, las letras del disco mezclan conceptos alquímicos (la boda química) y esotéricos (las referencias albrucedickinson_banda1998 tarot en “The Tower”) con el particular mundo y la mitología de Blake. De hecho, la obra de Blake impregna todo el trabajo, desde los pasajes de su poesía recitados por Arthur Brown entre varios temas hasta las réplicas de sus fascinantes obras pictóricas que adornan la portada y el precioso libreto del CD, y que Dickinson sólo pudo emplear tras conseguir el permiso de la William Blake Society una vez que analizaron las letras del disco.

Musicalmente el disco es brutal (temas como el “King In Crimson”, que abre el disco, o “Killing Floor”, single de adelanto, lo demuestran), con un sonido de guitarras muy grueso gracias al uso de distintas afinaciones (y cuerdas de bajo en alguna guitarra, bautizada como la guitarra molosiana en honor a los enormes perros de esta raza). Además, la producción y arreglos de Roy Z consiguen que el disco suene clásico y moderno a la vez.

“Chemical Wedding” es el tema más experimental del trabajo (no hubiera desentonado en “Skunkworks”) y cuenta con un fascinante estribillo, mientras que en “The Tower” sobresale especialmente el trabajo de guitarras, con preciosas armonías a cargo de Roy Z y Adrian Smith. “Book Of Thel” es un tema épico que sirve a Dickinson como plataforma para exhibirse vocalmente y reinterpretar de paso la filosofía divina del “Libro de Thel” de Blake. Tras él nos encontramos con “Gates Of Urizen”, un notable medio tiempo en el que vuelve a quedar patente la influencia de la obra de Blake (para quien Urizen representaba la Razón), aún más evidente en la mágica adaptación de su poema “Jerusalem” en forma de memorable canción que funde el folk más tradicional con el Heavy Metal clásico. Tras estos dos canciones algo más tranquilas, la recta final del disco vuelve a presentar dos temas muy contundentes, “Trumpets Of Jericho” y “Machine Men” en los que el brutal sonido de guitarras antes mencionado es más patente. Para cerrar el disco Dickinson reservó “The Alchemist”, una auténtica joya en la que se funden diversos pasajes musicales y en la que el estribillo de “Chemical Wedding” (“And so we lay, we lay in the same grave, our chemical wedding day”…) se repite a modo coda poniendo el broche de oro a un trabajo fascinante.

Desde aquí reivindicamos “The Chemical Wedding” como uno de los mejores discos de Bruce Dickinson, clásicos de Iron Maiden incluidos. Si en su día no prestaste la debida atención a la más que interesante trayectoria en solitario de una de las voces fundamentales de la historia del rock, este disco es la mejor manera de comenzar a explorarla.

Dani “GhostofCain”