En los inicios de la década de los ’80, Styx ya era una banda grande en Estados Unidos. Con 9 discos a sus espaldas en sus 10 años de trayectoria, ya habían conseguido el éxito en las poderosas FMs yankees gracias a discos como “The Grand Illusion” (1977), “Pieces Of Eight” (1978) o “Comerstone” (1979), que incluían temas que llegaron a ser superventas, como la propia “Pieces Of Eight”, “Borrowed Time”, “Boat On The River” y, sobre todo, la balada algo empalagosa “Babe”, que les garantizó una presencia constante en las emisoras de radio de aquel país durante años, y que acompañó al impetuoso nacimiento de la primera gran cadena de televisión dedicada a la música: La MTV.
Envalentonados por el espaldarazo que da el éxito, a comienzos de 1981 la banda se lanza a la grabación de su obra más ambiciosa: Un disco conceptual que gira en torno al “Paradise Theater” de Chicago, desde su inauguración hasta su declive y cierre, algo que se mostraba brillantemente en la portada y contraportada del disco, mostrando respectivamente el glamuroso momento de la inauguración y una imagen de la misma fachada, ya con el teatro en estado de olvido y total abandono. Esta historia que se considera una metáfora de la sociedad estadounidense, en una época en que la guerra fría llevó al país, gobernado entonces por el presidente Ronald Reagan, a un creciente desánimo en la población.
La banda estaba en su mejor momento, formada por Dennis De Young (teclado y voz), Chuck Panozzo (bajo), John Panozzo (batería), Tommy Shaw (guitarra y voz) y James Young (guitarra y voz). La calidad de las voces, sabiamente combinadas tanto en los coros como la alternancia de Dennis de Young, Tommy Shaw y James Young como voces solistas, más la pulcritud en la instrumentación les hacía ser el grupo óptimo para llegar al que masivamente escuchaba las emisoras comerciales, además de mostrar detalles que enardecían al público rockero, sobre todo por la aportación de la guitarra de Tommy Shaw.
El disco comienza con una introducción o prólogo llamado “A.D. 1928”, a modo de presentación inaugural del teatro, que pronto da paso a “Rockin’ The Paradise”, escrito por Dennis De
Young, uno de los temas estrella del disco, que en su día llegó al número 1 de las listas, siendo uno de los temas más enérgicos del disco. Sigue con “Too Much Time On My Hands”, el tema más exitoso de los compuestos por Tommy Shaw, aunque para mi gusto no llega a la calidad del siguiente, “Nothing Ever Goes As Planned”.
“The Best Of Times” es una gran balada y es otro de los referentes del disco. Con exactamente el mismo comienzo del prólogo “A.D. 1928”, esta vez no desemboca en un tema rápido, sino que mantiene su desarrollo melódico hasta el final, con buenos coros que le dan la intensidad precisa.
“Lonely People” es uno de los temas más teatrales del disco, encajando muy bien en el concepto de esta obra. Adornado por una brillante sección de viento y dos buenos solos de guitarra de James Young y Tommy Shaw.
“She Cares” es una de las canciones más AOR del disco, con una melodía agradable y cantada de forma impecable por Shaw, que le hace idónea para las emisoras de radio comerciales.
El final del disco nos muestra la parte más rockera de este trabajo. “Snowblind” es un blues intenso, cantado a dúo por James Young y Tommy Shaw, que creó polémica en su día por su texto, que hablaba de una adicción a las drogas, lo que les supuso un enfrentamiento por el entonces influyente PMRC. Pero sin duda lo mejor del tema es el brillante solo de guitarra de James Young, abriéndose paso con furia llegado su momento.
“Half-Penny, Two-Penny” tiene el riff más rockero de todo el disco. Sobre él se construye el tema más duro del disco, en el que destaca la parte central, en el que se va creando el ambiente propicio para otro solo incendiario de Tommy Shaw. Este tema se funde en su final con el epílogo del disco, “A.D. 1958”, en el que retomando la música ya mostrada en el prólogo y la balada “The Best Of Times”, es el epitafio para el Teatro Paradise, y así mismo de este disco.
Una breve música de organillo llamada “State Street Sadie” nos despide dejándonos la grata sensación de haber participado, junto con el disco, en una historia muy bien contada de forma musical.
“Paradise Theater” obtuvo gran repercusión nada más salir, llegando a conseguir el triple platino, algo que ya habían logrado con sus tres trabajos anteriores. El evidente éxito de este trabajo trajo que en el siguiente repitieran fórmula. Pero aunque tenía grandes temas como “Mr. Robot”, aquel “Kilroy Was Here” (1983), también conceptual, no llegó a las cotas de popularidad de “Paradise Theatre”. Tras la posterior gira, la banda editó el directo “Caught In The Act”, tras la cual se disolvió”.
En 1990 hubo una primera reunión, en la que no participó Tommy Shaw por encontrarse enrolado en Damn Yankees, junto a Ted Nugent, Jack Blades y Michael Cartellone. Sin Shaw, esta reunión duró poco. En 1996, y animados por la buena aceptación de un “Greatest Hits”, la banda al completo volvió a reunirse, esta vez con Shaw. Sin embargo, ese mismo año John Panozzo falleció de sida, aunque en principio se habló de problemas fatales con el alcohol. Al año siguiente se editó un curioso “Return to Paradise”, con algunos temas que sonaron en ciertos programas de televisión como South Park. Desde entonces hasta nuestros días, la actividad del grupo es intermitente, con algunos discos y conciertos salpicando estos últimos años.
Por motivos que desconozco, STYX nunca causó en España el mismo impacto que otras bandas de su estilo como Boston, Foreigner o Reo Speedwagon. Si eres de los que disfruta con el AOR y te gustan este tipo de bandas, no dejes pasar de largo a STYX. Y “Paradise Theater” es, para mi, su mejor obra.
Santi Fernández «Shan Tee»
