¿Qué es un disco clásico?, vaya pregunta. ¿Y un grupo clásico?. Cada uno que entienda lo que le parezca, pero un disco o grupo no se convierte en clásico solo por el hecho de ser antiguo, tiene que haber contribuido en la medida que sea al enriquecimiento de la música, haber aportado elementos que hayan sido absorbidos por otros grupos, incluso de distintos estilos, de tal forma que esto no pare, que progrese, que sea fuente de la que beban músicos y músicas posteriores y gozo para las orejas de los que solo se limitan a escuchar. Bien, pues este disco y este grupo son clásicos.
Reconozco que he iniciado y reiniciado este comentario una docena de veces, y solo me salía decir algo así como “…es la hostia…”, es que no encontraba palabras. También es cierto que siempre intento no dejarme llevar por la pasión, aunque en este caso me da lo mismo, este disco no debería faltar en las discotecas particulares de los amantes de la buena música. Supongo también habrá quien se eche las manos a la cabeza por la aparición de Supertramp en una web de Hard Rock y Heavy Metal. Pues que se prepare, porque vamos a introducir discos de grupos que, aún no practicando claramente el estilo básico de esta página, sí tienen mucho que ver con la génesis de sonidos duros, progresivos etc.
“Crime of the century” fue el tercer LP de Supertramp, grupo de rock, mejor dicho, de ROCK (con mayúsculas), y para muchos su obra cumbre. Inalterable al paso del tiempo, lleno de temas-himno, hit-singles y música, sobre todo música. Yo no tengo una etiqueta que defina esta música, aunque hace años se la catalogaba de algo cercano al rock sinfónico, sin llegar a cotas de sinfonismo de unos Yes o unos Genesis, pero con temas de estructura indefinida, con interludios relajados entre ciertos pasajes con más energía (por ejemplo “Bloody well right” o “Asylum”), y a veces con estribillos lo suficientemente pegadizos como para vivir de la música, ya me entendéis (“Dreamer”).
Otros temas de culto son “School” (pelos de punta, oiga) o la que da título “Crime of the century” (de ambiente dramático muy logrado). Rick Davies (piano, armónica y voz), Roger Hodgson (guitarra y voz), Bob C. Benberg (batería), John A. Helliwell (saxo, clarinete y voces) y Doug Thomson (bajo) eran los Supertramp de este disco, comienzo de su mejor época con discos posteriores como “Crisis, what crisis?” (75) o “Even in the quietest moments” (77), y súper ventas como “Breakfast in America” (79), menos sinfónico, y el directo “Paris” (80).
Y no sigo porque terminaré diciendo que este disco “es la hostia”, y se me está viendo demasiado el plumero. Si tuviera que puntuarlo ahora se saldría de la tabla.
Alvar de Flack
