STRAY CATS “Stray Cats” (1981)

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straycatsSeguramente alguno de vosotros todavía recuerde tiempos donde era frecuente ver por nuestras calles rockeros con tupé y zapatos de gamuza azul luciendo chulería y glamour, muchas patillas y faldas de vuelo y coleta para las niñas. Años en los cuales bandas como The Cramps o Crazy Cavan & The Rythm Rockers eran jóvenes promesas y la punta de lanza de toda una nueva hornada de bandas compartiendo el gusto por la música y la estética de los años cincuenta. Incluso en España tuvimos los nuestros con Los Rebeldes o Loquillo y Trogloditas. Pues bien, dentro de todo ese “Rockabilly Revival” hubo una banda que destacó por encima del resto y que se erigió por derecho propio en el líder de toda aquella generación de rockeros: Stray Cats.

Salidos de la Gran Manzana, Brian Setzer, Slim Jim Phantom (conocido en su casa como Jim McDonell) y Lee Rockers (Lee Drucker) toman dos decisiones importantes en 1980: cambiarse el nombre (de The Tom Cats pasan a Stray Cats) y cogerse un avión para plantarse en Inglaterra. Allí firman un contrato con Arista y graban uno de los discos debut más impactantes de la historia. El resto vino rodado. Una gira por Inglaterra, otra por Europa, teloneros de los Rolling Stones, otro disco más, una gira por Australia, más discos, otra gira. . . así hasta que en 1984, cuando ya son admirados en el mundo entero, deciden separarse por primera vez. Hoy en día, después de separarse y volver a juntarse varias veces, los hemos tenido por nuestro país haciendo una gira “para ver como funciona la cosa en esta nueva etapa”. Esperemos que bien.

Su disco debut es una colección de coplas que hoy se han convertido en clásicos. Rockabilly de brillante factura sacándole el máximo partido a sus influencias (Cochran, Vincent,straycatsb Perkins o The Clash y The Rolling Stones) en un estilo singular y particular. Desde la inicial Runnaway Boys hasta Wild Saxophone, los gatos van dejando su rastro a base de revisiones de los clásicos antes citados (“Jeanie, Jeanie, Jeanie” o “Double Talkin Baby”) y de coplas con matices más modernos como la skatalica “Ubangi Stomp” o la deliciosa “Storm The Embassy” que no hubiera desentonado en los discos de lo The Clash más inspirados.

De todas maneras este disco se explica solo, basta ver la portada y, sobretodo, la contraportada con ese peine, el bote de gomina y el paquete de Lucky Strikes. Rockabilly de altos quilates, brillante, macarra y con mucho buen gusto que encandiló a toda una generación de rockeros y que convirtió el “revival” en algo permanente.

Pedro Salinas «Pears»