Sin entrar en la polémica sobre si los discos de versiones son homenajes, sacacuartos, síntomas de escasez de ideas, simples pasatiempos o pérdidas del mismo, lo que está claro es que en los últimos tiempos proliferan grupos y discos que dedican su tiempo a versionar canciones de otros artistas, ya sea para pasarlo bien, hacer caja o para las dos cosas a la vez. Yo en este terreno siempre opto por pensar bien, así es que he metido en el mismo paquete tres de los discos de versiones con los que más estoy disfrutando y que, a la vez, me parecen los más interesantes que he encontrado entre toda avalancha de material de este tipo.
“New York Connection” es el título que los veteranísimos Sweet han dado a un disco en el que han escogido temas cuya temática gira en torno a la ciudad de Nueva York. Sweet no tienen que demostrar nada nada a estas alturas, con más de 55 millones de discos vendidos en todo el mundo y 34 números 1 en diferentes listas, es de suponer que han vivido de esto y que están de vuelta de muchas cosas, aunque no sean estos unos momentos especialmente buenos ni para ellos ni para nadie. Del grupo original no queda nadie pero de la formación llamemos “clásica” sólo está Andy Scott, guitarrista y cantante a ratos, a quien acompañan Peter Lincoln (cantante y bajista), Tony O’Hora (teclados y voz, ex miembro de Praying Mantis y Onslaught) y Bruce Bisland (batería que también lo fue de Praying Mantis).
El tema-título es propio, aparecido en la cara B del single “Wig Wam Bam” de 1972, regrabado y actualizado, pero el resto son versiones de grupos más o menos conocidos, con algunos clásicos como “Blizkrieg Bop” (Ramones), “Sweet Jane” (Velvet Underground), “Shapes Of Things” (Yarbirds), “Join Together” (The Who) o “Because The Night” (Bruce Springsteen, pero popularizada por Patti Smith), todas muy buenas versiones con el toque personal del grupo.
Las demás son menos conocidas, pero hay que destacar “Broadway”, co-escrita por Jerry Leiber y Mike Stoller (los del “Stand By Me”, entre otros), “New York Groove” del gran Russ Ballard y la que, para mí, es la mejor versión del disco, “It’s All Moving Faster” de Electric Frankenstein, un temazo a lo Zodiac Mindwarp muy distinto al estilo clásico de Sweet.
Creo que el disco equilibra bien las versiones clásicas con las de grupos underground, y la inclusión de la revisión del tema propio le hace suficientemente atractivo como para pincharlo una y otra vez, aunque se tengan presentes los temas originales y las comparaciones sean el juego que sirva para marcar la diferencia. A mí me ha parecido muy interesante.
A “Rediscovered” de los alemanes Axxis le ocurre algo parecido, pero éstos no echan la vista tan atrás a la hora de escoger los temas, incluso se atreven a hacer versiones guitarreras de temas que son de naturaleza radicalmente opuesta (de ahí lo de re-DISCO-vered), caso de “Roboter” de sus compatriotas Kraftwerk, estandartes del tecnopop / música electrónica de los primeros ochenta. Es aquí donde le he visto el aspecto más interesante, es decir, cómo transformar un tema que no tiene nada en común con el estilo habitual de Axxis, en algo suyo, fácilmente identificable por la personalidad del grupo y, especialmente, de la voz de su cantante Bernhard Weiß (también guitarrista).
No he encontrado desperdicio alguno y si no repasemos el track-list: “Owner Of A Lonely Heart”, el tema más conocido por los no iniciados en el universo Yes (mundo aparte que recomiendo fervientemente, dicho sea de paso), del que hacen una versión prácticamente calcada a la original; “Ma Baker” de Boney M, que suena igual de hortera que la original pero con más guitarra; Puestos a ser horteras no creo que pueda superarse “Stayin’ Alive” de los Bee Gees, tema al que dan un rollo especial, más rítmico que la original (aquí se me hace inevitable recordar -y para quien no lo conozca, recomendar- la versión, insuperable, que hizo Dweezil Zappa para su LP “Confessions” en 1991 con un montón de guitarristas invitados).
También le meten mano a clásicos como la buenísima versión de “White Wedding” de Billly Idol, la no menos buena y original, por el resultado, “Message In A Bottle” de Police y “Somebody To Love” de Jefferson Airplane (dadle una vuelta también a la versión de WASP que incluyeron en “Still Not Black Enough” de 1995). Y si es por atreverse, después de lo dicho, hacen una sorprendente “Another Day In Paradise” de Phil Collins, le dan otro aire a “My Heart Will Go On” de Cèline Dion (la de “Titanic”, para quien no se ubique) y a la fiestera “Life Is Life” de Opus le meten las guitarras potentes con calzador, pero al final suena.
Para terminar con el desgranado del disco faltaría comentar la versión de “I Was Made For You” de Kiss, que aúna lo clásico con lo hortera, pop y fiestero del resto del disco. “Locomotive Breath” de Jethro Tull les queda soberbia, pero la que más me gusta es “Don’t Bring Me Down” de la Electric Light Orchestra por saber sacarla la esencia, despojarla de los condicionantes originales de la ELO y asimilarla en el estilo particular de Axxis, aparte de ser un temazo al que le han limado los arreglos para dejar un pedazo de rock and roll que deberían incluir, si no lo han hecho ya, en el set-list de sus conciertos.
Axxis lo completan, además del citado Bernhard Weiß a la voz y guitarra, Marco Wriedt en la otra guitarra, Rob Schomaker al bajo, Harry Öllers en los teclados y Dirk Brand tras la batería.
“Regrinding The Axes” es el título del tributo que los veteranos Molly Hatchet han querido rendir a algunas de las bandas que les han influido a lo largo de estos 37 años de vida que llevan a sus espaldas, dándole a los temas su toque personal e introduciendo arreglos propios que enriquecen lo que podría dar de sí una “simple” versión, pero ajustándose al sonido de los originales para que no pierdan su identidad.
El espectro de grupos de quienes toman prestadas las canciones es bastante distinto a los dos anteriores discos reseñados. En esta ocasión tiran de iconos como The Beatles con “Yesterday” y “Back In The USSR” (¡¡¡que pedazo de versión y qué ganas le pusieron al hacerla!!!) y Rolling Stones con “Tumbling Dice” y la acústica “Wild Horses”, a la que dan un toque algo más country. También homenajean a grupos de rock sureño como ellos, caso de los Allman Brothers en “Dreams I’ll Never See” de la que incluyen una versión en estudio y otra en directo como bonus track, y también la tranquilita “Melissa”; a ZZ Top con una espectacular “Sharp Dressed Man”, bastante parecida a la original, y a Lynyrd Skynyrd con “Free Bird”, otro tema que prácticamente calcan pero con el estilo inconfundible de Molly Hatchet.
El resto de temas son “Boys Are Back In Town” de Thin Lizzy, “Mississippi Queen” de Mountain, el fragmento correspondiente a un extenso solo de guitarra de una versión en directo de “Layla” de los Derek & The Dominos de Eric Clapton, “Bad To The Bone” de George Thorogood and the Destroyers en la que han tenido el detalle de respetar el saxo aunque no sea un instrumento que utilicen Molly Hatchet de forma habitual, el mítico “Tequila Sunrise” de los Eagles y la versión en directo de “Get In The Game” de su disco de 2005 “Warriors Of The Rainbow Bridge”.
Debo aclarar que en 2008 Molly Hatchet publicaron un disco con un set-list muy parecido a este, pero en distinto orden, titulado “Southern Rock Masters” en el que se incluían también “Whiskey Man”, “Flirtin’ With Disaster” y “Beatin’ The Odds”, pero faltaban algunas de las incluidas en “Regrinding The Axes”, como las de los Beatles y los bonus tracks en directo.
Al frente de Molly Hatchet sigue estando Dave Hlubek (guitarra) desde que hace 37 años, en 1975, le pusiera a su grupo el nombre de la famosa prostituta del siglo XVII que mutilaba y decapitaba a sus clientes tras pagar los honorarios. El resto del grupo lo forman Phil McCormack (voz), Bobby Ingram (guitarra y voces), John Galvin (Teclados y voces), Shawn Beamer (batería) y Tim Lindsey (bajo y voces).
Resumiendo, tres discos de versiones, sí, pero que forman, informan y entretienen mucho y bien.
Alvar de Flack
