Después de la excelente sensación de su disco debut, la espera hasta tener entre las manos este segundo trabajo ha sido larga y excitante. Considerados de forma casi unánime por la crítica especializada y buena parte del público entendido como el grupo de Rock con más talento de la actualidad, Atlas se tuvo que enfrentar a la creación de su segundo disco como un reto, ya que la buena acogida de su primer trabajo les había puesto el listón muy alto.
Lejos de amedrentarse con ello, “Contra viento y marea” mantiene esa calidad que se les supone a músicos de este talento y experiencia. Si el primer disco supuso la sorpresa de una banda recién reunida, aunque con gran trayectoria a sus espaldas, ahora cuentan con el rodaje de dos años en conjunto en el que los halagos (justificados) no les han hecho dormirse en los laureles.
Por tanto, la creación de “Contra viento y marea” ha sido más elaborada y el proceso compositivo ha tenido la pausa necesaria para tener convicción plena en cada paso dado. Afortunadamente, esta circunstancia no ha restado frescura al trabajo, que nos trae 12 temas entre los que es difícil dejar uno atrás, ya que todos ellos tienen su aquel.
Porque todos tienen calidad sobrada para satisfacer al oyente más exquisito. Tenemos dos temazos al alcance de muy pocos, como son “Oveja negra” y “Da igual”, que por sí solos ya merecen la compra del disco. También hay un bonito medio tiempo, “Viviré”, del cual han grabado un excelente videoclip, el blues poderoso de “Si me faltas tú” o la emocionante “En el nombre de Dios”, con una emotiva letra dedicada al atentado del 11M y un riff de raíces arábigas muy adecuado para la ocasión. Otra gran letra la encontramos en “De una vez por todas”, que afronta el tema de la violencia sobre las personas sobre una base musical contundente.
No os voy a aburrir de nuevo con el curriculum de estos cuatro músicos. Son de sobra conocidos en la escena del Hard Rock española (y quien quiera recordarlo, que acuda a la reseña del primer disco), pero sí quiero hacer hincapié en que se encuentran en el mejor momento de su carrera. Esta segunda juventud les confiere experiencia y madurez a la vez que no han perdido la frescura que este tipo de música exige. Cada uno de ellos, por su lado, podría competir con los mejores en su instrumento, y a lo largo del disco podemos apreciar los mejores solos de la carrera de Manolo Arias (inconmensurable en todo el disco), el huracán que sigue siendo José Martos a la batería, haciendo tándem rítmico con Ángel Arias, más imaginativo que nunca con líneas de bajo penetrantes, básicas o complicadas según lo requiera el momento. Y sobre ellos, Ignacio Prieto demuestra que es uno de los cantantes más en forma de este país, con una gran voz que utiliza siempre en beneficio de la canción sin caer en la fácil tentación de buscar el despliegue de facultades en busca de lucimiento personal.
Atlas muestra en este disco todo su potencial, sin esconder sus influencias. En sus temas podemos reconocer el olorcillo a AC/DC, Whitesnake, Bad Company o incluso Led Zeppelin, como muestra el tema que cierra el disco, “Odisea”, donde José Martos hace un homenaje a la figura de John Bonham, cuidando los detalles hasta el extremo de utilizar la misma caja y parche que usó el propio Bonham en la grabación del primer disco de Led Zeppelin.
Para terminar de redondear las virtudes del disco, el sonido conseguido es sobresaliente, responsabilidad de Manolo Arias como productor, contando de nuevo con la experta mano de Mika Jussila en la masterización. El resultado es un sonido brillante y contundente. Si en el primer disco la voz de Ignacio Prieto había quedado algo baja en la mezcla, en esta ocasión no se le puede poner ningún pero al resultado obtenido.
Ya desde su primer disco, Atlas se encaramó a la cabeza de los grupos españoles. “Contra viento y marea” afianza este sentimiento. Ojalá este liderazgo ayude a reverdecer los laureles de una escena que lleva en crisis demasiado tiempo, y consiga que el Hard Rock en España levante la cabeza de nuevo. Calidad y potencial les sobran para ello.
Sea como fuere, no dejes pasar la oportunidad de tener entre las manos este disco. Lo mejor del año, sin duda.
Santi Fernández «Shan Tee»
