ATLAS “Atlas” (2008)

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Desde que se supo de la existencia de esta formación, sabíamos que estábamos ante algo grande. La unión de estos experimentados músicos, curtidos en mil batallas, era una garantía para que el resultado fuera más que atrayente. Todos conocemos las circunstancias que rodearon la salida de Ángel Arias y José Martos de Barón Rojo y a nadie le extrañó que su nuevo proyecto contara con Manolo Arias a la guitarra, conocida la sintonía tanto musical como personal que les une. La sombra de Niágara empezó a planear, aunque ellos siempre negaron su intención de recuperar aquel grupo que mereció mucho más a finales de los ’80.

Pronto supimos que Ignacio Prieto sería el encargado de ponerle voz a este nuevo proyecto. A pesar de su efímero paso como colaborador en los últimos estertores de Niágara, y su estancia en Eden Lost y Reina de Corazones, Ignacio era un desconocido para la mayoría del público rockero. Afortunadamente, bastó la escucha de las primeras demos y, sobre todo, el excelente concierto de presentación de la banda en la sala Caracol de Madrid, para que nos diéramos cuenta de que su elección había sido todo un acierto.

Con todos estos antecedentes, estábamos deseando tener el disco en nuestras manos. Una vez escuchado el CD con detenimiento, podemos decir que las mejores expectativas han sido colmadas. Atlas ha conseguido sacar el mayor partido al talento de cada uno de sus componentes, libres ahora del corsé de pertenecer a un grupo ajeno. Tampoco se han complicado la vida buscando un camino nuevo en el cual innovar. Su edad y su pedigrí han hecho que el disco suene ochentero por los cuatro costados, Hard Rock potente y melódico a la vez, con cuidados coros y la chispa necesaria para que este disco destaque entre los lanzamientos del Rock nacional.

La voz de Ignacio Prieto es todo un descubrimiento. Potente y voluntariamente rasgada, su voz es capaz de modularse con igual acierto en los temas cañeros que en los más tranquilos. El resto de la banda suena compacta y poderosa, tantos años de tocar juntos han logrado que el sonido de Atlas no tenga ninguna fisura. La base rítmica formada por Ángel Arias y José Martos es un muro que da la consistencia necesaria para que nadie les pueda tachar de “blandos”, y además consiguen espacio para su lucimiento personal, y Manolo Arias ha conseguido en este disco una de las mejores interpretaciones que le recordamos, tanto en la contundencia de sus riffs como en el lucimiento de cada solo.

Quisiera hablar también de los defectos del disco, pero la verdad es que me cuesta encontrarlos. El sonido es muy bueno, fruto del empeño (y el dinero) invertido en la grabación, salido del bolsillo del propio grupo. Quizás, el hecho de que la portada no sea muy atractiva, mostrando únicamente el logo del grupo, o que el libreto sea algo escaso en los tiempos que corren, en los que muchos grupos optan por una presentación más lujosa (y más cara). Pero nada más, el disco suena como un cañón, cada uno de los músicos da lo mejor de sí mismos con un resultado casi inmejorable.

Una breve Intro da paso a “Unidos”, en la que ya podemos disfrutar de la energía desplegada por el grupo, algo que se mantiene en todo el disco, con las excepciones de “Demasiado bueno para durar”, un medio tiempo maravilloso que está entre mis temas favoritos del disco, y la preciosa balada final “Quien no ha sido un perdedor”. El resto del CD nos muestra la mejor cara del Hard Rock cantado en español: energía, buenos estribillos, variedad y ese punto de comercialidad bien entendida que hace necesarias pocas escuchas para que las canciones se nos queden en la cabeza. Temas como “Generación sin miedo a vivir” o “No necesito a nadie” están entre las mejores coplas de Rock melódico que hemos oído últimamente, y no desentonan al lado de temas más duros como “Nosotros somos la revolución”, la contundente “El imperio de la ley” o las rápidas “2040” y “Adicto a la carretera”. Realmente podríamos destacar cada tema del disco, ya que es muy completo, brillando por su ausencia los habituales temas de relleno que lamentablemente nos encontramos en otros discos.

Hace tiempo que pienso que, a pesar de que la escena española contenga buenos grupos, es necesario que uno de ellos sea la punta de lanza que rompa el ostracismo en el que llevamos metidos tantos años. La música de Atlas, con una adecuada campaña de promoción, podría sonar sin problemas en medios masivos no-rockeros, y ayudar con ello a un nuevo resurgir del Rock español. Sé que es soñar despierto, y menos sin el apoyo económico de una gran Compañía. Pero por calidad y méritos, Atlas debería dar el salto al podio del Rock nacional. En lo que a mi respecta, ya me tienen ganado.

Santi Fernández «Shan Tee»