PINK FLOYD «Pulse” (2006)

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pinkfloyd_pulseProbablemente parecerá exagerado, pero creo que el sentido de palabras como “espectacular”, “impresionante”, “calidad”, “elegancia” o “perfección” toman en este doble DVD su auténtica dimensión. Sentarte a ver de principio a fin esta reedición completa de “Pulse” (la primera tirada se publicó en 1995, pero no con estas características), significa pasar unas cuatro horas de auténtico placer audiovisual, tanto si eres fan de la banda como si no los has escuchado en tu vida.

“Pulse”, el disco, o lo que viene a ser lo mismo, el concierto que Pink Floyd ofrecieron en el Earl’s Court de Londres en 1994, constaba de dos partes diferenciadas: Una primera en la que presentaban temas de su más reciente LP en estudio de entonces, “The division bell” junto a canciones clásicas como “Shine on you crazy diamond” o “Another brick in the wall (part 2)” y otras algo más recientes pero igualmente exitosas como “Learning to fly”. La segunda parte del concierto era el “The dark side of the moon” íntegro, y dejaban para los bises tres clásicos de la talla de “Wish you were here”, “Comfortably numb” y “Run like hell”.

Pues bien, esto es lo que conforma el eje principal del DVD, aquel concierto en el que la calidad instrumental, la espectacularidad visual la originalidad de la presentación y la elegancia en los detalles hacían rozar la perfección acústico-visual, llevando al espectador al éxtasis si eras seguidor del grupo o, al menos, a quedar con la boca abierta si eras solamente un aficionado al arte de lo bien hecho. Ciento cuarenta y cinco minutos de concierto de David Gilmour, Nick Mason y Rick Wright, perfectamente acompañados por unos músicos de lujo como el cotizado saxofonista Dick Parry, el gran Gary Wallis (percusión), Guy Pratt (uno de mis bajistas preferidos), tres coristas de la talla de Sam Brown (sí, la misma Sam Brown que estás pensando), Claudia Fontaine y Durga McBroom, además del apoyo de Jon Carin (teclas) y Tim Renwick (guitarra).

Los juegos de luces, las imágenes de fondo (“Screen films”) que acompañan cada tema a modo de expresión visual de la música, la impecable realización y la gran calidad de sonido constituyen el entorno justo para que no despegues la vista de la pantalla excepto en el momento en el que alcanzas la cerveza, y eso si la sueltas…

Cada DVD se acompaña, además, de unos extras que aumentan el atractivo del producto hasta hacerlo irresistible. Lo que ellos llaman “Screen films” se pueden ver íntegros y están todos, incluso con tomas alternativas y especialmente impresionante el de “Shine on you crazy diamond” justo ahora que Syd Barrett acaba de dejarnos. Hay mapas y esquemas del escenario de directo, tomas muy interesantes de aficionados desde el público que te hacen comprender las dimensiones de aquello (“Bootlegging the bootleggers”), galerías de fotos, portadas de discos, una toma de “Wish you were here” con Billy Corgan en 1996, y los video-clips de “Learning to fly” y “Take it back”.

En definitiva, me deshago en halagos porque creo que lo merece. Muchas veces nos quejamos de la diferencia entre lo que se paga por un producto y la calidad de lo que se compra y, en este sentido, puedes estar seguro de que no te van a timar. Pero además, en lo que tiene que ver con las emociones y a poco que te gusten Pink Floyd o te dediques a la música en cualquiera de sus facetas, te lo recomiendo sin temor a que te equivoques.

Alvar de Flack