JUDAS PRIEST “Electric Eye” ( 2003)

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judaspriest_electriceyeYa está aquí. Fue caer la noticia de la vuelta de Halford a las filas de la banda que le convirtió por derecho propio en el Dios del Heavy Metal y empezar las discográficas a plantearse cómo volver a rascarnos los bolsillos. En este caso, “Electric Eye” se presenta como un auténtico copy-paste, por un lado de los video-clips de la etapa más clásica del grupo (“British Steel” – “Painkiller”), y por otro de aquel magnánimo “Priest… Live!” del 87, registrado un año antes en el “Fuel For Life Tour” a su paso por la ciudad de Dallas, Texas, a lo que hay que añadir un compendio de representaciones en la BBC de los temas estrella de la banda desde 1975 a 1980. Como bonus la tópica discografía en pantalla, además de poder disfrutar de todo ello en un perfecto Dolby Surround 5.1. No está mal.

Detrás de una presentación algo tristona y de un título bastante predecible, la única aportación de la banda para la ocasión es un prólogo escrito en el libreto por el propio Halford, así que huelga decir que toda aparición televisiva a modo de narración explicativa o cualquier entrevista al uso brillan por su ausencia. A pelo.

No obstante suele decirse que una imagen vale más que mil palabras, y para imágenes las del primer bloque, “The Videos”. Desde el festero “Living After Midnight” hasta el más novedoso e intenso “Touch Of Evil”, firmado a pachas con Chris Tsangarides, tenemos vídeos al uso, véanse el incesante “You’ve Got Another Thing Comin’”, el épico “Love Bites” o el Chuck Berrido limpio de “Johnny B Goode”, con tomas en directo, los hilarantes “Breaking The Law” (al loro con la policía), “Hot Rockin’”, con la banda al completo poniéndose en forma, “Freewheel Burning” (mítico lo de los recreativos y toda la juventud cabeceando) o “Turbo Lover” (sin comentarios), y los más imaginativos “Don’t Go”, “Heading Out To The Highway” (ese pañuelo rojo en el bolsillo trasero izquierdo de Rob ya daba pistas), “Locked In”, con una performance en toda regla de Tipton, Downing, Holland, Hill y Halford, y el letal “Painkiller”, en blanco y negro y ya con Scott Travis tras los parches. Una inmejorable forma, en definitiva, de ver la evolución musico-visual del grupo en su ya luenga trayectoria.

Como segundo bloque, quizá el más suculento, el citado “Priest… Live!” al completo, que viene que ni pintado para dejar descansar de una vez el VHS y mejorar ostensiblemente el sonido que podía ofrecernos el mismo. La banda, supongo que sobra decirlo, en su mejor momento de fama (¿cuántos millones de personas hay entre la audiencia?), apostando por una imagen algo más ‘glammy’ (chaquetas largas para Tipton y Halford, gafas de sol para Downing), pero sin abandonar para nada el cuero. Escenario espectacular, con ese robot futurista de fondo llevando al grupo ‘en volandas’ y esas escaleras mecánicas alzando a los guitarristas a los cuatro vientos, Holland y Hill en segundo plano (como siempre), y Halford demostrando quién manda. El set-list impresionante, por supuesto, desde la majestuosa apertura con “Out In The Cold” hasta el cierre motorizado de “Hell Bent For Leather”, como mandan los cánones. Las malas lenguas dicen que ni “Turbo” fue un buen disco ni “Priest… Live!” un trabajo honesto. Está claro, sólo hay que ver las caras del respetable para darse cuenta de ello.

En cuanto al tercer y último bloque, el que se suponía inédito, se queda más en anécdota que otra cosa, ya que si bien las tomas de “Rocka Rolla” (ya vistas anteriormente) y “Dreamer Deceiver / Deceiver” sorprenden por su sincero directo, el resto son meros playbacks televisivos que tampoco aportan nada del otro mundo, salvo el ver las pintas de nuestro metal god desde el hippismo de los comienzos (ese tísico y floreado Halford greñas en ristre!) hasta las mallas y las medias melenas de “Living After Midnight”, pasando por el tupé de “Evening Star”, el look homo-hard de “Take On The World” (luciendo barba y gorra de cuero) y el definitivo y más natural de “United”, en el que no puedes evitar echarte alguna carcajada. Cumbre.

Decir, a modo de síntesis, que “Electric Eye”, pese a ser una jugada astuta y baza ganadora de entrada, viene fenomenal tanto para los nuevos fans, hambrientos de material documental, como para los antiguos, deseosos de poner al día sus clásicos y archisobados vídeos, y para ambos a modo de calentamiento para lo que se avecina en este inminente 2004. Por su parte, a algunos de esta humilde casa nos recuerda el por qué de estar aquí y seguir entonando aquello de “sworn to avenge, condemn to hell… tempt not the blade, all fear The Sentinel”. Por muchos años.

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Bubba