VINCE NEIL “Tattoos & Tequila” (2010)

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vinceneil_tattoosandtequilaEl polémico rockstar Vince Neil Wharton, logró la fama por ser el clásico y reconocido vocalista de una de los buques insignias del Glam Metal de los 80: Mötley Crüe. Aunque no nos olvidemos del paso del bueno de John Corabi por las filas de los angelinos, dejando su impronta a la voz en el controvertido sexto disco de la banda: “Mötley Crüe” (1994).

Después de cosechar un éxito masivo grabando los cinco primeros discos de estudio de los Crüe y realizando grandes conciertos, giras y festivales, el rubio cantante dejó de ser compañero de Nikki Sixx, Mick Mars y Tommy Lee en febrero de 1992, comenzando una carrera en solitario con el lanzamiento de “Exposed” (1993) y más tarde el denostado “Carved In Stone” (1995).

Limando asperezas en 1997, el frontman se reunía de nuevo con sus antiguos compañeros en Crüe y desde entonces han editado tres álbumes de estudio: “Generation Swine” (1997), “New Tattoo” (2000; con el batería Randy Castillo – R.I.P.), y el último “Saints Of Los Angeles” (2008), aparte de recopilatorios y directos.

Entre grabaciones y giras con Mötley Crüe ha tenido tiempo para realizar sus conciertos como Vince Neil, editando el disco en directo: “Live At The Whisky: One Night Live” (2003), compuesto casi en su integridad por canciones de Mötley Crüe.

Vince Neil en invierno de 2009 entraba al estudio con dos componentes de Slaughter, además de ser acompañantes de su propia banda en directo: el bajista Dana Strum (ex–Vinnie Vincent Invasion, Badaxe) y el guitarrista / coros Jeff “Blando” Bland (ex–Saigon Kick, Crash, Left For Dead, Kody Lee); junto a Zoltan Chaney a la batería. Pero además de esos tres músicos participaron: Marti Frederiksen (bajo, batería, teclas, percusión y coros); a las guitarristas Brad Gillis (Night Ranger, ex–Vicious Rumors) y Will Evankovich; a los coros Jack Blades (Night Ranger, Damn Yankees) y Mollie Solow; a la batería Anthony Focx (Beautiful Creatures); y a las teclas Christian Matthew Cullen.

El título elegido para el disco, lleva dos de las cosas, tatuajes y tequila + mujeres, que más le gustan al vocalista. En él se recopilan principalmente versiones que marcaron al cantante en su juventud y en su carrera musical, incluyéndose además dos “nuevas” composiciones.

“Tattoos & Tequila” suena excelentemente, habiendo sido producido por el músico y compositor Jack Blades (bajista / vocalista en Night Ranger, Damn Yankees) y el propio Vince Neil; excepto el par de “nuevos” temas, que han sido producidos por el músico, productor y compositor Marti Frederiksen (que ha trabajado con Aerosmith, Def Leppard, Ozzy Osbourne, Foreigner, Mötley Crüe…), quien ya le echara una mano en algunas composiciones del anterior disco de estudio del cantante, “Carved In Stone”.

Aunque la voz de Vince Neil nunca fue un dechado de virtudes, siempre tuvo una voz particular y especial, y así se nos muestra a lo largo de los temas, realizando una muy buena labor adaptándose a cada canción (aunque a saber la de trabajo de estudio que habrá detrás, porque no es la primera vez que es criticado por su estado vocal en directo). Los músicos también cumplen con creces, especialmente los guitarras, a pesar de que en determinados temas sobren sonando tan metálicos (“Viva Las Vegas”, “Bitch Is Back” y “Beer Drinkers And Hell Raisers”).

Está muy bien la idea de haber aunado diferentes y variados temas, todos pertenecientes a la década de los 70, excepto el de Elvis Presley, llevándolos a terrenos más rockeros o metálicos. Aunque para mi hay algunos que han quedado bien y otros no tanto.

El tema-título, “Tattoos & Tequila”, es el primer corte del álbum, y la verdad no me ha atraído apenas. Suena metálico, pegadizo y actual, pero no es una canción que impacte. El otro tema “nuevo” es “Another Bad Day”, cuarto corte, y que es una antigua composición del bajista Nikki Sixx desechada para el álbum “New Tattoo” de los Crüe. Siendo un medio tiempo baladístico ideal para las radio-fórmulas, pero para mi gusto con demasiada azúcar.

Entre medias de las canciones citadas anteriormente están las versiones de “He´s A Whore” (Cheap Trick; tema que ya hacía Neil en su época con Rock Candy, y que estuvo a punto de ser parte del disco “Theatre Of Pain” de los Crüe, optando finalmente por la versión de “Smokin´ In The Boys Room”), “A.C.D.C.” (The Sweet; anteriormente rindió tributo a los glam rockeros británicos con “Set Me Free” en el álbum “Exposed”) y “Nobody´s Fault” (Aerosmith). Las dos primeras son festivas, rockeras, y dándole su buen punto macarra, quedando bastante bien su revisión. Tampoco les queda mal la de Aerosmith (que recuerde también la versionearon Testament), que la llevan al terreno Crüe, en parte también por la voz de Neil.

Otras versiones, más o menos, de mi agrado son las que hacen a “No Feelings” (Sex Pistols; no es la primera vez que el vocalista canta un tema de los punks ingleses, recordemos el “Anarchy In The U.K.” que hizo con los Crüe), la buena “Long Cool Woman” (The Hollies), con aires rockeros y de la Creedence Clearwater Revival, realizando de éstos “Who´ll Stop The Rain”, que la ejecutan casi igual a la original, aunque quizá le falte la magia de la genuina.

“Another Piece Of Meat” (Scorpions) suena bastante metalera, gustándome también, incluso Neil se acerca al tono y giros de Klaus Meine. Sin embargo, otro tema que llevan al terreno metalero sin el mismo resultado es la versión al “Viva Las Vegas” del Rey del Rock And Roll, Elvis Presley. Demasiada metalizada para mi gusto.

“Bitch Is Back” (del glam-uroso y hortera Elton John), a pesar del estribillo pegadizo, no me gusta nada. Por último, el tema extra que incluye la primera tirada en digi-pack, “Beer Drinkers And Hell Raisers”, cantada a dos voces (desconozco quien acompaña al rubio), no me convence porque echo en falta algo de más macarrería a la versión de los tejanos ZZTop.

El álbum (editado a comienzos de junio en Europa por Frontiers Records) en general no está para nada mal y puede hacer pasar un buen rato a los que les agrada escuchar revisiones a canciones antiguas. Seguro que los músicos lo pasaron estupendamente grabándolo y dando su punto personal a las versiones. A mi me ha dejado un poco a medias, pensando que el haber tardado quince años para sacar un disco de estudio casi plagado de versiones (algunas mejor que otras), además de dos temas “nuevos” que tienen poco tirón, es un bagaje un poco pobre.

Vince Neil tiene pensado editar su autobiografía. Quizá la lectura del libro acompañada por el disco haga que éste pueda resultar más ameno.

Starbreaker