Estamos ante un caso más de banda nueva con elementos sobradamente conocidos. Es de admirar la tenacidad de los músicos que, con experiencia sobrada (tanto musical como de cómo están las cosas…), aún les queda fuelle para intentarlo una vez más.
En este caso la mezcla se antoja a priori extraña por los precedentes musicales de sus componentes, ya que Vinotinto está formado por 4 miembros procedentes de Sínkope (Alberto David Macías “Alberso” –guitarra y coros-, Juan Flores “Chino” –guitarra y coros-, Luis Miguel García “Luismi” -batería y coros- y “Vito” Íñiguez -voz) y por 2 ex miembros de Mago de Oz (Sergio Cisneros “Kiskilla” -teclados y coros- y Pedro Díaz “Peri” -bajo y coros). Se da la circunstancia de que “Peri” y “Chino” ya habían coincidido en Uróboros, el grupo que montó José Andrea cuando salió de Mago de Oz.
Los reparos ante la idoneidad de intentar mezclar estilos tan dispares como Sínkope y Mago de Oz se disipan antes de terminar la primera escucha. Esta mezcla no es tal, sino que la banda está orientada claramente al rock urbano (o rural rural, como se definían ellos mismos) de Sínkope, dejando la parte de Mago de Oz en un simple testimonio a la hora de recordar el pedigrí de los músicos. Eso sí, los teclados de “Kiskilla” le dan un punto elegante a ciertos temas, mientras que “Peri” se muestra como un músico versátil que es capaz de rendir de forma plena en cualquier estilo.
Como digo, Vinotinto recorre el camino de Sínkope, corregido y aumentado. Un puñado de buenas canciones y el regusto del rock urbano tan cercano a los seguidores del estilo, con “Vito” Íñiguez cantando las inspiradas letras con el habitual deje rocanrolero al que le añade, a voluntad y en varios temas, un estilo aflamencado.
Con ese mencionado estilo aflamencado se abre el disco, con “Pa tocarnos sin parar”, uno de los mejores temas de este trabajo. Fresco y directo, engancha a las primeras de cambio. Le sigue “Te recuerdo caminando”, con mismas premisas y mismo objetivo, en la que destaca la parte instrumental central, con buen trabajo de guitarra y piano.
“De tus besos de agua fresca” es una sentida balada, cantada con calma por “Vito” y con una bonita aportación del piano de “Kiskilla”.
“Cien animales” y “Voy contigo” pasan más desapercibidas, recordándome la primera de ellas al estilo habitual de Rosendo. Dos temas prescindibles que dejan paso a “Vete a ver (no se ve)”, un rocanrol vacilón con una letra divertida.
“A por tu miel” apuesta por una combinación de suavidad y rudeza instrumental, aderezada por una bonita y romántica letra que rompe con la temática habitual de los textos del disco.
“Que nos bese el jaleo” es el tema más agresivo y cañero del disco, con una letra que es toda una declaración de principios. Esta contundencia se mantiene en “El negocio de Dios”, una crítica feroz a la Iglesia Católica, un tema cañero con un estribillo muy pegadizo.
“El vino tinto y el R’n’R” es el típico himno de rock urbano, un tema que seguramente sea imprescindible en sus conciertos por su facilidad para quedarse en la cabeza a las primeras de cambio.
El disco se cierra con la instrumental “Pepi la Punki” y el tema más elaborado del disco, “Y me parto la cara”, donde Vinotinto demuestra que son mucho más que el típico grupo de rock urbano.
Y es que “De mala uva” es más que eso, y por ello gustará tanto a los seguidores del rock urbano como a los que buscan una mayor elaboración en las composiciones. Que surjan grupos como Vinotinto siempre es una buena noticia. No les perderemos la pista.
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Santi Fernández «Shan Tee»
