Tambores de guerra dan inicio a éste “M–16”, la vuelta de los alemanes Sodom desde “Code Red” (1999) y ‘Til death do us unite” (1997). Grabado con la formación Tom Angelripper (voz y bajo), Bernemann (guitarra) y Bobby Schottkowski (batería) contiene 11 temas donde se demuestra que lo que se venia anunciando con Destruction y Kreator no era flor de un día.
El thrash metal europeo está pegando de nuevo, y éste “M–16” es prueba de ello. Once cortes inspirados totalmente en la guerra. Es más, a la compañía y a la banda no se les ha ocurrido otra cosa que hacer la presentación del disco a la prensa en Bangkok. Y después de estar allí y ver como respondían la gente incluyen a Vietnam y Asia como parte de su gira.
Por ahí van los tiros del disco, temas totalmente apocalípticos, rápidos, fuertes, densos, en la línea de Sodom con discos como “Better Off dead” o “Agent Orange”.
Los 11 temas comienzan con “Among The Weirdcong”, con un inicio muy speedico, un tema bastante rápido con un Angelripper con su voz tan característica. Si el comienzo era rápido, con “I am The War” la cosa no se queda atrás. Ritmos muy marcados, rápidos, con una batería muy sólida y potente (quizá a veces se echen en falta más recursos).
Sonidos de guerra, helicópteros, etc etc, dan paso a “Napalm In The mourning”, con un comienzo acústico, un tema a “medio tiempo” (que entre tanta tralla viene de maravilla). Uno de los mejores temas del disco, con unas guitarras super densas, ¡que gozada!. “Minejumper” y “Genocide” son los siguientes temas, donde la rapidez vuelve por sus fueros.
En el primero de ellos Bobby le da más variedad a la batería y muestra unos detalles (redobles, doble bombo, etc) realmente buenos. Y en “Genocide”, Angelripper utiliza registros diferentes de voz, que le dan un toque diferente en diversas fases del tema. “Little Boy” y “Lead Injection”, más thrash metal marca de la casa germana: ritmos rápidos muy marcados.
En parte de estos temas te das cuenta de la influencia que han tenido bandas como Kreator y Sodom y muchas bandas Black metal. Éstos han cogido muchas estructuras de sus temas y endureciendo si cabe más su sonido dan con la base con que componen sus canciones. Mucho le deben a este tipo de bandas.
Ya para finalizar el disco, “Cannon Fodder”, “Marines” y “Surfin´Bird”, donde no hay mucha novedad en relación a los anteriores temas. Temas no excesivamente rápidos, pero sí efectivos y que te harán mover la cabeza si te gusta el thrash ochentero de siempre.
No hay que pensárselo mucho. Si has disfrutado con estas bandas desde sus inicios y quieres más material, va a ser una excepcional compra, porque el disco lo merece. Pero, en cambio, si buscas cosas nuevas y tranquilidad, ¡aléjate! Angelripper y sus secuaces cogerán su “M – 16” y saldrán detrás tuya.
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Javier Sánchez (Javibackyard)
