ROBERT PLANT & THE STRANGE SENSATION “Mighty rearranger” (2005)

¡ Comparte esta noticia !

robertplant_mightyrearrangerLos nostálgicos del auténtico sonido Zeppelin están de enhorabuena: Robert Plant ha vuelto, y trae consigo un montón de canciones en las que deja claro que si Bonzo levantara la cabeza y se apartaran los malos rollos que impiden lo que estás pensando, sonarían como lo hace este “Mighty rearranger”. Bueno, o no… pero se podría decir que la actualización de 2005 sería muy parecida a esto.

Personalmente me tiene enganchado desde la primera vez que lo escuché. Igual de místico y de raro que antaño, pasa del relax a la explosión en un momento, se retuerce entre alaridos con una reverb infinita y llena el aire de riffs guitarreros al más puro estilo Page. Eso por no hablar de los ritmos de batería, de las paranoias sónicas del Moog o los teclados llenos de filtros. Vamos, que es fácilmente identificable.

Todo esto está muy bien para los nostálgicos, vale, pero lo que cuentan son las canciones, y ese es realmente su punto fuerte. Hay de todo, desde la tranquilidad de “All the king horses” al misticismo de “Another tribe”, del salvajismo de “Shine it all around” al aire blues de “The enchanter” o los ritmos tribales de “Somebody knocking”. Todo un muestrario de sonidos que recuerdan a todas las épocas de Led Zeppelin, con guiños constantes en las guitarras (por ejemplo “Dancing in Heaven” y los sonidos presentes a lo largo del “In through the out door”), en las baterías (más guiños al “Rock’n’roll” o “When the levee breaks” por ejemplo)… en fin, que en cada compás se pueden descubrir detalles actualizados para la ocasión que sería largo de enumerar.

Sin embargo es de cosecha propia, adaptado a la voz -cada vez menos voz- de Plant, y con la contribución de unos músicos que, sin hacer permanentes demostraciones de malabarismo instrumental, cumplen con creces su misión. Los tales Strange Sensation son John Baggott, teclista que también se lo hace con Portishead y Massive Attack; Justin Adams, un guitarrista que procede del mundo punk pero que gusta de los sonidos arábigos, indios y africanos que tanto le ponen a su jefe; Billy Fuller, bajista desconocido que se gana la vida vendiendo discos en su tienda; Skin Tyson, otro multiinstrumentista conocido en su casa a la hora de comer, y Clive Dreamer, un clon de John Bonham.

Si a lo largo del disco los efectos psicotrópicos de la música no han conseguido llevarte mentalmente a los años del flower-power, espérate a escuchar el final con “Brother Ray”, paranoia dedicada a Ray Charles que termina un disco que obliga a escuchar de nuevo, aunque solo sea por confirmar que lo que has escuchado es de 2005 y no de 30 años atrás.

Para un servidor, de lo mejor del año.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=DDyYbRdJEuA[/youtube]

Alvar de Flack