Magnífico disco instrumental de guitarra el que se ha marcado Robert R. Rodrigo, guitarrista de Airless y alumno aventajado de los grandes maestros que todos tenéis en mente. Afortunadamente estamos viviendo un gran momento en cuanto a instrumentistas en nuestro país, gente como José Luis Arrazola, José de Castro, Porty o el propio Robert Rodrigo están elevando el nivel medio de nuestros guitarristas hasta colocarlos varios peldaños por encima de lo que estaban hace escaso tiempo. Son músicos con mucho talento que además de tocar, “suenan” y lo hacen con su propia personalidad, en muchos casos forjada tras empaparse sin complejos en la técnica y estilo de grandes de las seis cuerdas.
Por muy profano que se sea en esto de tocar la guitarra, cualquier oído medianamente entrenado podrá identificar sin problemas al escuchar este disco, elementos (alguien lo llamará “influencias”) de guitarristas como Joe Satriani, Paul Gilbert, Michael Lee Firkins, Andy Timmons o John Petrucci, y esas son credenciales más que suficientes para asegurar que estamos ante un trabajo de alta calidad. A esto hay que añadir que el sonido que le saca a su Ibanez (es endoser de la marca) es simple y llanamente espectacular, impecablemente ejecutado, con enorme precisión y muy directo en el resultado final, con bajo, batería y teclas ocasionales para acompañar.
“Half Finger On The Moon” es un disco, como decía, prácticamente instrumental a excepción del tema 10, cantado por Rob Salazar, que está hecho para disfrutar seas o no músico y entiendas lo que está haciendo puesto que no se basa exclusivamente en recorrer escalas arriba y abajo, sino que las composiciones son temas con entidad propia perfectamente rematados.
Además de tocar la guitarra en los discos de Airless “Airless” (2002), “2nd Round” (2005) y “Directo” (2005), Robert ha publicado otro trabajo en solitario en 2001 titulado “Robert Rodrigo”, y en estos momentos está grabando el tercer disco en estudio de Airless que llevará por título “Fight”, cuya salida se espera para este 2008.
Uno de los mejores discos de guitarra que he escuchado en los últimos tiempos. Realmente brillante.
Alvar de Flack
