ROBERT PLANT “Sixty six to Timbuktu” (2003)

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robertplant_sixtysixtotimbuktuPodríamos poner varios ejemplos de cantantes que tuvieron tanto éxito o más con su carrera en solitario que con su banda de origen; Ozzy, Dio o hasta el bueno de David Lee Roth han alcanzado grandes cotas de popularidad al salir del nido. Sin embargo otros, como Gillan o este Robert Plant que nos ocupa, no han pasado del aprobado discreto. Pero ojo, que hablo de éxito, de números, no de la calidad de su trabajo. En el caso de Robert Plant supongo que tuvo claro desde el principio que Led Zeppelin fue lo que fue y que aquello no iba a volver a repetirse. Lo interesante, y esto es lo importante, es que Robert Plant, pasito a pasito, fue editando discos, unos con mas acierto que otros, hasta hacerse con una carrera en solitario consolidada y muy aprovechable, al contrario que Page que, picando de flor en flor, al final no ha sabido con que carta quedarse.

Desde el “Pictures Of Eleven” de comienzos de los 80 hasta el “Dremland” de hace dos tardes, ha pasado mucho tiempo y no ha sido mala la idea de hacer esta recopilación. En formato doble, uno de grandes éxitos y otro de rarezas y caras b, y todo metido en un bonito digipak (como me gustan) con presentación digna del evento. Como su nombre indica aquí encontramos desde coplas de la prehistoria Zeppelina hasta lo último que ha grabado el rubio cantante pero, a diferencia de otro recopilatorios, aquí no notamos el típico efecto “frankestein” de ser un puzzle donde las piezas encajan solo a presión.

El trabajo de Plant en solitario es bastante mas intimista que el que hizo con Zeppelin. Y no es que falten los buenos guitarrazos de Hard Rock o que no se marque algún que otro tema bien rockero pero es que también hay muchos pasajes mas cercanos al Pop, perdiendo a veces la épica o la agresividad que tenía Led Zeppelin pero ganando en tranquilidad y dulzura por decirlo de alguna manera. Lo que no cambia es la formidable voz y las buenas maneras a la hora de usarla de este prodigio de la naturaleza.

En el primer compacto, como ya he dicho, hay un repaso, muy bien logrado, de lo que ha sido su carrera. Hay canciones para todos los gustos y de todos los discos. Canciones rockeras y potentes como “Tie Dye On The Highway” (Manic Eden –1990) o “Heaven Knows” (Now & Zen – 1988), baladas impresionantes como “Darkness, Darkness” (Dreamland – 2002), alguna copla de aquella maravilla que fue el proyecto Honeydrippers (“Sea Of Love”) e incluso una canción inédita como es el caso de “Upside Down”.

Mención especial para Phil Johnstone ya que si en Led Zeppelin Plant se apoyaba en las composiciones de Page (que aquí hace algunas colaboraciones) durante su etapa en solitario lo ha hecho principalmente en el talento del teclista con magníficos resultados.

En el segundo disco hay desde rarezas, como un single del año 66, donde un Plant barbilampiño ya daba muestras de su poderío, hasta versiones de temas como un antediluviano “Hey Joe” del 67 o un “For What It´s Worth” (que dicho sea de paso me quedo de largo con la original) hasta algunas otras que se usaron para bandas sonoras de películas como “Louie, Louie” para la infumable “Wayne´s World” o “Philadelphia Baby para la todavía mas infumable, si cabe, “Porky´s Revenge”. ¿En qué coño estaría pensando este señor?.

Un disco interesante tanto por el documento histórico que representa como por la incuestionable calidad que atesora. De todas maneras si me tengo que quedar con algo es con el bailón “Let the Boogie Woogie Roll” que queda cojonudo en la voz de Robert Plant.

Así que, tanto si no conoces el trabajo de este hombre como si tienes gastados los viejos vinilos este disco no te defraudara lo mas mínimo. Simplemente el resumen de uno de los grandes, grandes… un galáctico que dirían algunos aunque hace tiempo que dejó de ser un producto mediático.

Pedro Salinas “Pears”