Parecía que no iba a llegar nunca, pero al fin se publicó. Tras el accidente que costó un brazo a Rick Allen, lejos de entrar en crisis de esas que acaban con toda una carrera musical, el grupo se puso las pilas y le echó imaginación al asunto. Le fabricaron una batería especial adaptada a su minusvalía y cambiaron sensiblemente la orientación de su música y por consiguiente las necesidades rítmicas.
Con la entrada de Phil Collen a la guitarra en el anterior “Pyromania” (1983) ya se apuntaba en temas como ‘Photograph’ o ‘Rock of ages’ una predisposición a fabricar hit-singles consumibles por un amplio sector del mercado. Esa fue la línea a seguir cuatro años después y ese fue el resultado final, un disco lleno de temas millonarios pero no por ello exentos de calidad a todos los niveles. Solo faltaba un tema capaz de entrar en listas y que hiciera de cuña para que entrase el resto, “Love bites” era el indicado. Balada sentida que hizo su trabajo perfectamente.
Lo demás fue coser y cantar. Los temas más digeribles como ‘Animal’, ‘Pour some sugar on me’, ‘Armaggedon it’ o ‘Run riot’, llenos de melodías pegadizas, coros por todos los rincones, batería y guitarras no tan agresivas, etc. tenían, en definitiva, los ingredientes necesarios para hacer de este disco uno de los más vendidos de la historia. Y si además tenemos en cuenta el boom que supusieron discos y grupos contemporáneos como Europe con su “The final countdown” y Bon Jovi y su “Slippery when wet”, quedaba claro que la imagen también había que retocarla. No se llevaba el heavy-guarro, así es que aseando que es gerundio, ya me entendéis.
Con esto no quiero decir que el disco no fuera de heavy metal, claro que lo era, pero los conceptos estaban cambiando. Es el disco con la que quizá sea la producción más pulcra que se hubiera dado hasta la fecha, aún con el handicap y el reto de ser aceptado por los fans de la NWOBHM ya que supuso una rebaja en sus pretensiones metálicas, pero superó la prueba con creces y fue aceptado plenamente.
Los Def Leppard más clásicos se pueden escuchar en ‘Women’ que era el tema que abría el disco, o en ‘Gods of War’ muy del estilo también del “Pyromania”. El más guitarrero podría ser ‘Don’t shoot shotgun’, el más flojo ‘Excitable’ por los arreglos casi funkies. ‘Rocket’ tiene una base un tanto curiosa para un grupo de estas características (Rick Savage y su bajo se salen), y dos medios tiempos brillantes como son ‘Hysteria’ y ‘Love and affection’, geniales, especialmente la voz de Joe Elliott.
Con “On through the night” (1980) y “High’n’dry” (1981) fueron creciendo y asentándose hasta llegar al “Pyromania” (1983), pero fue con este “Hysteria” con el que definitivamente se convirtieron en un grupo de primera fila, y el propio disco en un mito en la historia del rock. Después vino la muerte de Steve Clarke en 1991 y la grabación posterior del siguiente Lp “Adrenalize” con el grupo convertido en cuarteto y a modo de continuación del “Hysteria”, pero ya nada fue igual, ni siquiera con la incorporación más tarde del gran Vivian Campbell.
Disco para la historia.
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Alvar de Flack
