Dos discos experimentales, “Neverland” (1994) y “Blue” (1995), y dos recopilatorios han sido necesarios para que The Mission se replanteen seriamente el rumbo de su carrera, y como resultado de ello aquí tenemos este “Aura”, que retoma en cierta medida el sonido digamos “clásico” del grupo (esa mezcla de pop y rock gótico, con aires de U2, The Cure y Zeppelin a partes iguales) y el camino dejado en “Masque”, su última obra afortunada.
La formación, ahora trío, está compuesta por dos caras viejas, la de Wayne Hussey (voz/guitarra) y Craig Adams (bajo), y una nueva, la de Scott Garrett (batería), los cuales andan presentando este trabajo por Europa, aunque parece ser que España no va incluida esta vez en el lote (cada vez me arrepiento más de no haber asistido al “Resurrection Tour”, que pasó por la mismita Valencia).
El plástico se abre con dos singles potenciales; el primero, “Evangeline” (“Amelia”, “Severina”… este Wayne no se cansa), con ciertas reminiscencias a los Sisters de la era Hussey, y el segundo, “Shine Like The Stars”, con un aire más dramático, ambos dos con un claro sabor añejo que te transportan enseguida a la época dorada de la banda.
“(Slave To) Lust” porta un toque arábigo en las guitarras muy peculiar, que pueden recordar a los Zeppelin más hipnóticos, mientras que en “Mesmerised” Hussey vuelve a deleitarnos con ese aire desgarrado que te cala hasta los huesos.
En “The Light That Pours From You” encontramos algo más de marcha (la caja parece un martillo), pero ésta vuelve a decaer con “Dragonfly”, que viene a ser algo así como una puesta al día del “Butterfly On A Wheel” del célebre “Carved In Sand”, y aunque predecible no puedes evitar emocionarte un tanto.
Como bien dice el título del tema, “Happy” transmite felicidad a raudales (y es que la música de The Mission puede transmitirte desde sentimientos de agobio hasta alegrías desbordantes, pero nunca te deja impasivo), la cual me trae a la mente en esta ocasión al “Like A Child Again” (guardando las distancias, claro).
“To Die By Your Hand”, con un tono más propio de Smashing Pumpkins que de ellos mismos, sirve de puente con “Trophy/It Never Rains…”, un tema pegadizo y de estribillo fácil, al que le sigue “Burlesque”, quizá el más oscuro del disco (¿un rollete en Barna, Wayne?).
En el tramo final encontramos “Lay Your Hands On Me” (nada que ver con Bon Jovi), un tema marchoso, algo más rápido que el resto y de contenido festivo, “Cocoon”, que más que un tema se podría decir que es un pasaje (me atrevería decir que algo cansino) con cierto gustillo a los Pearl Jam de Eddie Vedder, y la que cierra, “In Denial”, otro de esos cantos desesperados y melancólicos marca de la casa.
Aunque se anunció en su día como el mejor álbum de la banda hasta la fecha (estas compañías discográficas…), he de decir que comparándolo con obras como “Gods Own Medicine”, “Children” o “Carved In Sand” se queda quizá algo cojo, pero sin duda es un excelente paso (en este caso atrás), y de seguir así podemos darnos por más que satisfechos.
Hay fórmulas que es mejor no tocar, sobre todo cuando uno es el inventor. Pero como se suele decir, es de los errores de los que mejor se aprende.
David Fernández “Bubba”
