Cuando comenté el disco “Muy personal” de Miguel Oñate, me despedía deseando que no pasaran otros 20 años para tener oportunidad de escuchar un nuevo disco de una de las voces más privilegiadas que ha dado el Rock nacional. Afortunadamente acerté, ya que 2 años y medio después tenemos entre las manos “Crisis y castigo”, su segundo disco en solitario.
Son muchas las semejanzas que unen ambos trabajos. Lamentablemente, una producción poco acorde con la calidad del artista es algo común en ambos discos, aunque “Crisis y castigo” ha experimentado una notable mejoría en este aspecto. Esta cuestión era el Talón de Aquiles de “Muy personal”, y en el nuevo disco este aspecto se ha corregido en gran medida, aunque sigue siendo un aspecto a mejorar. Otro nexo de unión consiste en que Miguel Oñate combina temas nuevos con otros que le llevan acompañando muchos años. Temas como “Pura filosofía”, “No puedo esperar” o “Sombra y sol” son canciones que tienen más de 20 años de antigüedad, habituales en sus conciertos en directo, pero que habían quedado fuera del primer disco, sonando sorprendentemente frescas a pesar de su edad, conviviendo sin problemas con los temas de nuevo cuño.
Estos últimos años, quizás obligado por las circunstancias, Miguel Oñate se ha especializado en los conciertos acústicos, siempre acompañado por el guitarrista Javier Bermejo, dejando los conciertos eléctricos para contadas ocasiones. Esta circunstancia ha propiciado que Miguel carezca de una banda estable. Para el disco ha contado de nuevo con la participación a la batería de Txema Fernandes, quien a pesar de no pertenecer ya al grupo habitual de Miguel, se desplazó desde su cántabro domicilio para participar en la grabación, mostrando una solución de continuidad con aquel primer disco. Para el puesto de bajista ha contado con Carlos Vidal, Jesús Utande y Guny (antiguo compañero de Miguel tanto en Asfalto como en aquel proyecto que se llamó El Club), quienes se han alternado los temas. La lista de colaboradores se cierra con la voz de Lourdes del Pino, quien hace dueto con Miguel en “Adivinos”, los coros de Pablo Álvaro y el delicioso saxo de Sergio Sanz en “Sombra y sol”.
De lo que no hay duda es de que, a pesar de que la carrera en solitario de Miguel Oñate suele estar alejada de las grandes audiencias, tanto su voz como su creatividad permanecen intactas. Cada uno podrá encontrar su preferida en alguna canción incluida en este disco. Temas habituales en sus directos como “El astuto” o la inicial “No puedo esperar” encuentran por fin su hueco en un disco de estudio, satisfaciendo así la solicitud de sus seguidores, quienes así se lo demandaban en cada concierto.
El disco es muy interesante, con momentos realmente inspirados. Desde el Rock & Roll vacilón de “Pura filosofía” hasta la emocionante dulzura de “Sombra y Sol”, pasando por un gran tema llamado “Crisis”, con letra de candente actualidad y cuya emotividad viene a recoger el testigo de aquel “Mientras” que destacaba en el primer disco.
Es muy posible que “Crisis y castigo” no cambie el estatus de Miguel Oñate, en el sentido de que seguirá ofreciendo conciertos en garitos de pequeño aforo, y el disco estará, como lo estuvo el primero, fuera de los grandes circuitos de distribución. Quizás por ello, los que seguimos habitualmente la carrera del Sr. Oñate nos sentimos privilegiados por disfrutar de algo a lo que la mayoría del público es ajeno. ¡Ellos se lo pierden!
Santi Fernández «Shan Tee»
