EXTREME “Pornograffitti” (1990)

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extreme_graffittiNuno Bettencourt o cómo ser original en la escena del Hard Rock:

La técnica, el talento y el buen gusto se dieron cita en Boston al darse la mano el genial guitarrista y compositor Nuno Bettencourt con el genial vocalista Gary Cherone. El proyecto una vez conocido como “The Dream” reunía también al batería Paul Geary y al bajista Paul Mangone, que más tarde sería sustituido por Pat Badger, conformando así la formación original de Extreme.

Situándonos en la época (finales de los 80 – principios de los 90), nos daríamos cuenta de que la escena glam, capitaneada por bandas como Poison, Warrant, Cinderella, Twisted Sister o Mötley Crüe, empezaba a ser combatida por una nueva ola de bandas de Hard Rock melódico y de Hard-AOR que dominarían la escena en poco tiempo. Nombres como Bon Jovi, Mr. Big, Skid Row, Harem Scarem o los mismos Extreme cosecharon un gran éxito allá en los EEUU, al margen del gran tirón que tenían bandas como Metallica, Europe o Guns ‘N’ Roses en otras fórmulas del rock. Poco a poco el Grunge entraría en escena y tanto el Hard Rock como el Heavy Metal pasarían lentamente a mejor vida como suceso comercial en los States. “Gracias” MTV….”

Volviendo al tema que nos ocupa, hablar de Extreme, supone hablar de técnica, originalidad, frescura, desenfado, funk, y sobre todo, mucho feeling. ¿Funk? ¡Sí! La banda en su primer trabajo, titulado como la banda, “Extreme” (1989) seguía una línea muy similar a la primera época de Van Halen con retazos más sleazy, y siempre bajo la gran maestría de Nuno Bettencourt. No obstante, en su segundo trabajo (“Pornograffitti”), el cual pasaré en breve a resumir, aparecían influencias de la música funky, orquestación de trompetas apareciendo aquí y allá, y sobre todo, enormes juegos de voces y coros definidos con gran gusto y elegancia. La banda se había forjado un estilo propio que dio mucho que hablar en la época. Cosecharon gran éxito y fama con este lanzamiento. Millones de discos vendidos (todo hay que decirlo, la balada “More than Words” ayudó mucho…) y grandes giras acompañando a David Lee Roth y Cinderella, ZZ Top o quien se preciase. También mencionar la participación de Nuno en el “Guitar Legends” en Sevilla junto a Steve Vai, Joe Satriani y Brian May entre otros, o el tributo que rindió la banda en el gran homenaje de Wembley a Freddie Mercury (también participaron Metallica, Guns ‘N’ Roses, Def Leppard, Elton John, George Michael y diversos artistas del pop y del rock) aportando su granito de arena con “Love of My Life” en acústico y un medley de temas de Queen, al margen de cantar Gary Cherone con Queen y Tony Iommi en “Hammer to Fall”. De nuevo me he vuelto a ir por las ramas y perdónenme, pero esta banda merece todo este homenaje que le rindo. Sin más preámbulos, empieza el baile…

“Dance! Dance! Dancing to the Decadence Dance!”. Mayor desenfado no se escuchó en una canción. La intro con lluvia y melodía de piano no es más que un engaño de lo que se avecina. “Decadence Dance” abre el compacto con una fuerza impactante al ritmo del Hard Rock más pegadizo, picaresco, rebelde y a la vez no falto de técnica y maestría musical. Es impresionante la cantidad de riffs y arreglos imaginativos de guitarra que puede sacar Nuno Bettencourt en cada tema sin que el tema pierda su dinámica y tinte rockanrolero ¡Eso es sacar provecho a la guitarra y lo demás tonterías!

Li’l Jack Horny” comienza a mostrar ese “groove” y “funky” que introdujo esta banda en sus geniales canciones entremezclado con un toque muy sleazy. Las trompetas, saxofón y demás orquestación añadidos a los riffs monstruosos de guitarra se entremezclan con gran variedad de coros y juegos de voces, que dejan entrever más o menos la tónica general funky de temas como “It’s (a Monster)”, “Pornograffitti”, la genial “Suzi (Wants her all day what?)” o el enorme “Get the funk out”, uno de los temas más clásicos de la banda. El inicio de sección rítmica desemboca en un tema realmente divertido, con un estribillo pegadizo a más no poder, hecho para que la gente lo ansíe y lo cante en sus directos, y con uno de los solos más espectaculares de la carrera de Nuno Bettencourt. Sin duda hablamos de uno de los mejores guitarristas y con más feeling que ha dado la escena americana. Un genio con mayúsculas.

Tenemos un par de temas que se salen de la dinámica general del disco. Una, “When I first kissed you”, que viene a ser la balada de la escena del piano-bar de una película de los años 40 o 50. Muy curiosa. La otra, “Hole hearted”, canción suave que podría catalogarse como un cruce de rock sureño y tema de AOR de la vieja escuela (digamos Boston).

Los temas más cercanos a la escuela sleazy de Los Angeles, al margen de que muchos temas tonteen con ese estilo, serían “When I’m President” y “He-man woman hater” (con esa introducción de punteo a toda velocidad que dejaría al señor Malmsteen asustado). Mención especial merecería también “Money (In God we trust)”. Un tema para quitarse el sombrero. De los mejores que se haya escuchado en el amanecer de la última década del siglo XX, ya pasado.

Como postre comentar las dos baladas. “Song for love” intenta captar ese sentimiento de las famosas power-ballads que invadieron el mercado durante los años 80, pero desde un punto de vista muy propio de la banda. Una preciosidad, pero nada comparado con la que dejo para el final. “More than words”. ¿Qué decir de esta balada? Distinta a las demás. Sólo guitarra acústica y voz. Una combinación de sencillez y belleza presente desde el comienzo hasta el minuto 5:35, que es cuando se acaba la balada que ha pasado a la historia por tener las líneas vocales más enternecedoras que se hayan podido escuchar. Probablemente vuestros amigos y amigas, conocidos e incluso hasta vuestros padres la conozcan. Canción famosa merecidamente. Un bonito y pequeño recuerdo de una gran banda.

La tercera entrega discográfica de la banda, “III Sides to every story” (1992), fue muy rica musicalmente. La mezcla de temas típicos suyos de funk-hard-rock (sin el mismo gancho, eso sí) con una buena cantidad de temas más melosos (quizás intentando ganarse de nuevo al público con otro éxito tipo “More than Words) y una sección corta de temas jugando con el progresivo, no funcionó comercialmente y supuso un chasco para muchos seguidores que esperaron otra fórmula a lo “Pornograffitti”. Su sucesor y último álbum de Extreme, “Waiting for the punchline” (1995), fue el intento de Extreme de adaptarse a las exigencias y la moda del mercado americano, y ni siquiera Mike Mangini (Steve Vai, Annihilator…) entrando a la batería pudo ayudar en algo para evitar la caída de la banda. Nuno decidió salir de la banda y sacar su proyecto en solitario “Schizophonic” y más recientemente otro proyecto con su hermano llamado los “Mourning Widows”. La banda Extreme se disolvió y Gary Cherone se unió a Van Halen en el desafortunado “III”. Ahora se busca la vida con el resto de la banda en un proyecto llamado “Tribe of Judah”. Nada quedó de aquella gran formación de Boston salvo el recuerdo, aunque no se descarta la vuelta de la banda algún día. Esperémoslo así…

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Moonchild