Los finales de los años 80, aquellos gloriosos años para unos, decadentes para otros, fueron una época de descubiertas, de abrir caminos nuevos e inexplorados hasta entonces para mí. Discos como “Nothing´s Shocking” de Jane´s Addiction, “Vivid” de Living Colour, “Mother´s Milk” de RHCP o éste que ahora nos ocupa, me mostraron que hay vida más allá del Heavy Metal. Toda una generación de bandas que no fueron encuadradas en ningún estilo, cosa difícil por otro lado, ni movimiento.
Hay varios motivos por los que un disco es grande, bien por la intrínseca calidad que posee o por el cariz innovador que puede aportar. “The Real Thing” es un disco grande por ambos motivos y eso es algo que vamos percibiendo a medida que van cayendo las notas de las canciones, dejándonos esa sensación de “yo no he oído nada parecido antes” que tan bien sienta de vez en cuando.
Siempre que un disco no sigue los patrones de cualquier estilo ya se le clava el adjetivo de ecléctico y, para ser sinceros, si por ecléctico hemos de entender que algo esta compuesto por varios estilos diferentes, que no tienen por qué estar fusionados, estamos ante uno de los discos mas eclécticos y variopintos que existen. Una obra donde hay canciones de lo que llamaríamos “rock alternativo”, Thrash, Rap, Heavy y hasta Punk o ramalazos mas suaves tirando a Pop.
Posiblemente la entrada del señor Mike Patton fue la clave para que el grupo subiera los peldaños que le faltaban, ya que a los trabajos anteriores, “Introduce Yourself” y “We care a lot”, si bien eran buenos discos, les faltaba ese “punch”, ese punto invisible que divide lo correcto de lo exquisito. El resto de la banda estaba formado por Jim Martin a la guitarra, Mike Bordin a la batería (más tarde con Ozzy y casi con Black Sabbath), Bill Gould al bajo y Roddy Bottum a los teclados.
Como digo hay coplas para todos los gustos y de todos los colores, aunque curiosamente empiezan con “From Out Nowhere” la más “standard” de todo el disco con esa de voz de pito tan característica de Patton comandando el tema. Ya con la segunda se abre la Caja de Pandora y en “Epic”, una de las canciones más emblemáticas del disco, se marcan un Rap-Metal (ración que remitirían más veces como en “Falling To Pieces”) o como carajo quieras llamarlo. Y te recuerdo que estamos en 1989 y aunque bandas como Beastie Boys estaban en el auge de su carrera no era normal mezclar estilos tan ¿contradictorios?, hoy lo hace hasta mi portera.
Cuanto todavía no estamos recuperados de estas primeras andanadas llega “Surprise! You´re dead” y nada mejor que ese acertado título para definir nuestro estado de ánimo a esta altura del disco. Y es que ahora atacan con una copla cañera, casi Thrash de la que grupos como Pantera tomaron buena nota y que a mí me recuerda un poco a la etapa intermedia de los Suicidal Tendencies de Mike Muir.
Pero también hay momentos relajados como “Zombie Eaters”, un medio tiempo que va creciendo en intensidad hasta terminar en un final explosivo donde otra vez nos vuelven a sorprender o la preciosa “Underwater Love” donde levantan un poco, sólo un poco, el pie del acelerador y nos muestran su faceta mas rockera con gran presencia de las teclas.
Llegamos a la mitad del disco con “The Real Thing”, la canción, una gozada de más de ocho minutos realmente intensos. Con multitud de cambios y con pasajes muy buenos como la parte lenta con ese ritmo simple de la baqueta arropando la voz de Patton y creando un ambiente muy excitante, cojonudo.
Y no se acaban ahí las sorpresas porque al final del disco todavía hay espacio para coplas como la delirante instrumental “Woodpecker From Mars”, “Edge Of the Wolrd” y su piano estratosférico y, para que veas de donde han mamado estos elementos, una versión del “War Pigs” de Sabbath que casi, y eso es mucho, supera al original. Una delicia, vamos.
Desde luego no vamos a hablar de un antes y un después, que podríamos hacerlo, pero si es verdad que Faith No More, y en especial este disco, ha influido a toda una generación de músicos y bandas que llenan hoy las listas de éxitos. Y es que “The Real Thing” reúne una magnífica colección de riffs asesinos, un montón de buenas ideas y mucho arte para llevarlas a la práctica. Faith No More no abre sólo una puerta sino que desatan la caja de los truenos, la Caja de Pandora, precisamente cuando el mundo del Heavy Metal, o Metal que se diría ahora, más lo necesitaba.
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Perico Salinas «Pears»
