Desgraciadamente es obvio que hambrunas, tsunamis y terremotos ha habido siempre, como también es cierto que ni Bob Geldof ni el petardo de Bono han sido los inventores de los conciertos o discos hechos con el propósito de recaudar fondos para buenas causas y, prueba de ello es, entre otros, este “Concierto para Bangladesh” que se sacó de la manga el genio de George Harrison en 1971.
Cuando Ravi Shankar, amigo y colaborador de los Fab Four, le pido ayuda a George Harrison para su país, Bangladesh, a éste no se le ocurrió una idea mejor y más simple que la de llamar a unos cuantos amigos para echar un rato en el Madison Square Garden una tarde de agosto. Amigos con el pedigree de Eric Clapton a la guitarra, Leon Russell (una bestia, os lo digo yo) al bajo, Billy Preston, su antiguo camarada Ringo Starr, un tal Bob Dylan que pasaba por allí y gente como Tom Evans, Peter Hams, Joe Molland y Mike Gibbins de Badfinger entre otros.
Con semejante equipo no hubo más remedio que ponerle un repertorio a la altura y así, tras una bellísima, aunque algo cansina, presentación a cargo de la banda de Ravi
Shankar, George Harrison comienza a desparramar clásico tras clásico empezando por una versión de “Wah – Wah” con Clapton secundándole y un apoteósico “Sweet Lords” estratosférico. Poco a poco van entrando los invitados, como Billy Preston y la magnífica interpretación que hace de su propio tema “The´s The Way God Planned It” o Ringo Starr, que, literalmente, borda el que fuera su gran éxito fuera de The Beatles, demostrando que está a la altura de sus compañeros de la banda de Liverpool. “It Don´t Come Easy”, con Ringo a la batería y a la voz, es una de las joyas del concierto. Dicen las malas lenguas, con razón me temo, que en aquella época Eric Clapton estaba algo más que pasado de vueltas, pero oyendo cosas como el “While My Guitar Gently Sleep” que se marca con el anfitrión, no sé si debería volver a plantearse ciertas licencias hoy en día. Bromas aparte, esta versión del famoso tema de Harrison sea posiblemente una de las mejores que nunca se hayan grabado y que aquí sirve para cerrar la primera parte del disco de manera inmejorable.
Leon Russell es una bestia parda, y para abrir el segundo disco nadie mejor que él dándole vida y movimiento a un “Jumping Jack Flash” de Sus Majestades intercalado con un no menos bueno “Youngblood” ayudado por Don Preston; pelos como escarpias señores. Y de aquí al final todo se funde en una apoteosis orgásmisca en cuanto Mr. Dylan se sube al escenario, acompañado del propio Harrison a la guitarra, Russell al bajo y Ringo a los tambores y comienza a soltar cosas como “Blowin In The Wind”, “Mr
Tambourine Man” o “Just Like A Woman”. Como despedida, George Harrison nos obsequia con un “Bangladesh”, una copla creada para la ocasión y que es la guinda perfecta para el acontecimiento.
Hay artistas, discos, canciones, que son, en opinión de un servidor, el ABC de la música rock, y desde luego aquí hay una buena colección de todos ellos. Un concierto que fue una emotiva fiesta con un bonito propósito y que ahora ha sido reeditado en ediciones de lujo tanto en formato CD como DVS. Incluso se ha incluido una nueva copla que antes no aparecía (“Love Minus / No Limit” de Dylan). No diré si es necesario, imprescindible o básico, pero sí que está claro que esto es una pequeña muestra de la historia del Rock & Roll. Sea como sea es una delicia poder disfrutar de cosas así.
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Pedro Salinas «Pears»
