En septiembre de 2024 Iron Maiden anunciaron una gira europea por estadios, festivales y grandes pabellones para celebrar que en 2025 se cumplen 50 años desde que Steve Harris crease la banda, prometiendo el mayor espectáculo de su carrera y un repertorio cubriendo los primeros nueve discos de la banda, desde “Iron Maiden” hasta “Fear of the Dark”. Inmediatamente, los seguidores de la banda empezaron a imaginar cómo podía ser el show y qué temas serían interpretados, analizando el poster promocional para encontrar referencias a la discografía del grupo.
Nueve meses después, la banda se presentaba en el London Stadium, estadio construido para los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 y que, actualmente, es el campo del West Ham, equipo de fútbol toda la vida de Steve Harris. La alineación de la banda presentaba cambios con respecto a la anunciada en septiembre de 2024: Nicko McBrain anunció su retirada en diciembre tras no haber podido recuperarse completamente del ictus sufrido antes del comienzo de la gira “The Future Past”. Para reemplazar a su compañero de base rítmica de los últimos 41 años, Steve Harris eligió a Simon Dawson, batería en British Lion, músico con amplia experiencia y con el que lleva tocando más de una década.
Los alrededores del estadio habían sido tomados de manera pacífica por varias generaciones de seguidores de la banda, atraídos no solamente por el concierto, sino por los múltiples puestos que vendían parafernalia de la banda a precios desorbitados y bares transformados para la ocasión en lugares en los que era posible beber la cerveza de Iron Maiden o el vino de Iron Maiden. El éxito comercial de cualquier cosa con el logo de la banda/marca Iron Maiden estampado resulta indudable y digno de estudio.
En esta ocasión los teloneros de la banda eran The Raven Age (banda de uno de los hijos de Steve Harris) y Halestorm. Debido a lo temprano de la hora de comienzo del concierto, solamente pude ver parte de la actuación de los segundos, comandados por la cantante y guitarrista Lzzy Hale, y me dejaron buen sabor de boca. Una banda a la que seguir con atención.
A las 20:10, con un sol de justicia en plena ola de calor, “Doctor, Doctor” de UFO servía para avisar al público que el concierto iba a comenzar. La gran pantalla que dominaba el escenario se enciende y, con “The Ides Of March” como sintonía, un video presenta una animación mostrando diferentes lugares del East End londinense relacionados con los comienzos de la banda. Excitación en los seguidores, con ganas de que la cosa empiece ya. Tras esta primera intro enlatada, comienza a sonar, pre-grabada, la intro de “Murders In The Rue Morgue”. La expectación sigue aumentando y, por fin, la música en directo comienza con Simon Dawson simplificando el redoble de batería original, dando paso a la salida en tromba de la banda en medio de un mediocre sonido en el que resultaba imposible distinguir las guitarras, al menos desde mi asiento en la grada. La cosa siguió sonando mal en “Wrathchild” y “Killers” (tocada por primera vez desde la lejana gira de reunión de 1999 y con una aparición de un Eddie andante blandiendo un hacha y portando una chupa de cuero). Tras ello, Bruce Dickinson se dirigió a la audiencia para decirnos que tenían 50 años de música para nosotros (curiosa manera de referirse a un repertorio que solamente llegaba hasta 1992), antes de presentar el siguiente tema en sonar, “Phantom Of The Opera”. A partir de este momento el sonido resultó aceptable. El nivel de entusiasmo de la audiencia aumentó, especialmente durante la estupenda parte instrumental, alcanzando niveles aún más elevados con “The Number Of The Beast”, acompañado por imágenes de películas de terror en las pantallas.
El bajo de Steve Harris nos indicaba que “The Clairvoyant” era el siguiente tema del repertorio. Tras “The Number of the Beast”, quizá el entusiasmo decayese un poco en este momento. En cualquier caso, un magnífico “Powerslave”, en el que las pantallas mostraban preciosas animaciones basadas en la portada del disco homónimo, hizo que el nivel remontase. La interpretación del tema fue magnifica, rememorando los días del glorioso “Live After Death”. Siguiendo con material de 1984, “2 Minutes To Midnight” fue la siguiente canción en sonar. Este alegato antibélico, lamentablemente siempre de moda, sonó colosal y estuvo acompañado por la portada del single original en la pantalla, con una explosión nuclear al final de la interpretación.
Acto seguido Bruce Dickinson presentaba, con un discurso haciendo referencia a que el sol se estaba ocultando y a una gaviota volando sobre el escenario, “Rime Of The Ancient Mariner”. La pantalla gigante mostró una animación de la historia del poema de Samuel Taylor Coleridge a cámara lenta mientras la banda interpretaba el tema de manera fiel a la versión original, aunque Simon Dawson careciera de la fluidez de Nicko McBrain en la transición de la parte calmada en medio del tema a los solos de guitarra. Mención especial para Adrian Smith (recuperando las guitarras Lado que usase en la gira de “Powerslave”) y Dave Murray, que estuvieron magníficos toda la noche. Janick Gers tuvo menor protagonismo en esta gira, pero cumplió de manera competente.
Tras este ataque a los sentidos con un tema de más de 13 minutos, “Run To The Hills” puso el estadio patas arriba, con 75.000 espectadores cantando el estribillo a un volumen ensordecedor. Después de ese momento de euforia colectiva, la banda tocó “Seventh Son Of A Seventh Son”. El tema sonó muy bien, alargado hasta casi 12 minutos al igual que hicieran en la gira de “Maiden England” en 2012-2014, pero enfrió los ánimos del respetable tras el paroxismo alcanzado con el tema anterior.
La recta final del concierto comenzó con “The Trooper”, en el que el telón habitual fue reemplazado por una imagen proyectada en la pantalla gigante. Bruce Dickinson sufrió lo suyo para cantarlo mientras ondeaba la bandera británica y otro Eddie andante – la versión inspirada en la portada original creada para la gira de “Legacy of the Beast” – se paseó por el escenario interactuando con los miembros de la banda. “Hallowed Be Thy Name”, otrora tema fijo en el repertorio de la banda, volvía a sonar tras su ausencia en la gira interior. En este caso, Bruce Dickinson interpretó el papel de un condenado a muerte atrapado en una celda, de la que desapareció durante la parte instrumental, para aparecer en la pantalla huyendo, camino de la horca, de una figura espectral que lo perseguía. El efecto visual conseguido con el truco utilizado (una plataforma detrás de la celda ocupada por Bruce para poder descender en plena oscuridad) resultó bastante efectivo. Para terminar, sonó “Iron Maiden” como es habitual, con la novedad de reemplazar el Eddie gigante habitual por una representación de éste, inspirado en la portada de “Piece of Mind”, en la pantalla gigante.
La banda se retiró a descansar en medio de una atronadora ovación y, tras una larga espera que Steve Harris aprovechó para ponerse la camiseta del West Ham, el discurso de Churchill nos anunciaba que el primer tema en sonar en el bis iba a ser “Aces High”. Con Bruce Dickinson variando la melodía original de manera notable ante sus dificultades para hacer justicia al tema, las pantallas mostraron una recreación de la batalla de Inglaterra de 1940, con Eddie pilotando un Spitfire y enfrentándose a la aviación alemana. En “Fear Of The Dark”, con Dickinson cantando bastante mejor y recuperando el disfraz que utilizara en la gira de “Legacy of the Beast”, las proyecciones de una luna llena en la pantalla crearon un ambiente muy especial. Para finalizar el concierto, al igual que ha sucedido en casi todas las giras desde 2016, eligieron ese clásico imprescindible de Adrian Smith que es “Wasted Years”, con un espectáculo visual inspirado en la portada del single original, con el añadido de muchas fechas relativas a diferentes aspectos de la carrera de la banda.
Con las ultimas notas de “Wasted Years” sonando en el estadio me encaminé al metro para emprender el camino de regreso a casa con una sensación agridulce. La banda todavía se encuentra en buena forma. Pese a ello, el óxido empieza a afectar a la Doncella de Hierro (esto resulta evidente en la voz de Bruce Dickinson en algunos temas; tocar “Aces High” como primer bis a estas alturas no sé si es un ejercicio de arrogancia o temeridad) y, pese a que Simon Dawson realizara un buen trabajo, resultó inevitable echar de menos a Nicko McBrain, especialmente en los temas más complejos. El gran espectáculo prometido al anunciar la gira se limitó a cambiar los telones habituales por una gran pantalla en la que se proyectaban diferentes imágenes o videos relacionados con los temas tocados por la banda, con mayor o menor acierto según la canción. El repertorio elegido resultó ser una estupenda selección de material de “Iron Maiden” a “Seventh Son of a Seventh Son” con la omnipresente “Fear of the Dark” como única representación de los discos de la década de los 90, pero con escasas sorpresas. Echando la vista atrás, en la gira de “Somewhere Back in Time” en 2008 tocaron 12 de esos temas y en la de “Maiden England” en 2013 fueron 11. Críticas aparte, el concierto fue un triunfo absoluto de la banda, con la mayor asistencia fuera de festivales en su país natal. 75.000 espectadores disfrutamos de una noche para el recuerdo.
Setlist:
Intro: The Ides of March
- Murders IN THE RUE MORGUE
- Wrathchild
- Killers
- Phantom Of The Opera
- The Number Of The Beast
- The Clairvoyant
- Powerslave
- 2 Minutes To Midnight
- Rime Of The Ancient Mariner
- Run To Hills
- Seventh Son Of A Seventh Son
- The Trooper
- Hallowed Be Thy Name
- Iron Maiden
Bis:
Intro: Churchill”s Speech
- Aces High
- Fear Of The Dark
- Wasted Years
Texto: Dani “GhostofCain”
Fotos: John McMurtrie & London Stadium










