“British Steel” supuso para Judas Priest alcanzar las más altas cotas de popularidad que nunca antes habían tenido. Fue un disco lleno de himnos fácilmente reconocibles, que convirtieron al disco en la Biblia metálica del momento. Estos precedentes aumentaban la presión. El grupo sabía que crítica y público iban a mirar con lupa el próximo trabajo y la comparación se antojaba inevitable.
“Point of entry” fue grabado en los “Mediterráneo Studios” de Ibiza, propiedad del batería Dave Holland y junto al productor Tom Allom, quien ya había trabajado con ellos en “Unleashed in the East” y “British Steel”. Sin embargo no superó la prueba, y pronto se convirtió en uno de los discos más injustamente tratados de toda su discografía.
De él se dijo de todo, que era menos correoso que el anterior, que se acercaba al Pop-Rock… Lo cierto es que contenía canciones menos facilonas, mucho más maduras, con todas las características identificables del estilo Judas Priest y que muchas de ellas con el tiempo se han convertido en clásicos, como “Heading out to the Highway”, “Desert plains” o la despistante “Turning circles” con su inusual intro y su parte central (a-ha, a-ha…).
La voz de Halford estaba en perfecto estado de forma, aunque también recibió críticas (un poco peregrinas, todo sea dicho). Sólo hay que escuchar la parte central de “On the run”, con agudos de reventar cristales, para darse cuenta de la capacidad vocal del chaval en aquel momento. Otra crítica que llegué a leer en alguna revista fue la presunta ‘copia’ del estilo Kiss en “All the way” como muestra de la falta de imaginación de la banda. Mi impresión personal cuando escuché el disco y esta canción en particular fue que, efectivamente, podría ser de Stanley/Simmons, pero más bien parecía que se estaban buscando excusas para tirar por tierra un trabajo de alto nivel sólo por el hecho de no tener canciones susceptibles de dar la brasa en las FMs, y las que se le acercaban resultaban todavía demasiado heavies para los delicados oídos de los pinchadiscos (ahora diyeis…).
El sonido no estaba tan deslabazado como en discos anteriores. Este disco suena mucho más compacto en parte gracias al buen trabajo con las bases y el toque personal de Tom Allom con las guitarras, acentuado luego en el “Screaming for Vengeance”.
Yo no encuentro desperdicio en el disco, y desde luego no creo que sea el peor de su discografía como también se ha dicho, ni mucho menos. Todo lo contrario, creo que “Point of Entry” es uno de los trabajos más serios del grupo en toda su historia, solo oscurecido por el empecinamiento de la industria y los medios en compararlo con el anterior. “Don’t go”, “Hot rockin’”, “Solar angels” (otro clásico) o “Troubleshooter” son puro Judas Priest, para quien le interese la parte menos comercial de la banda.
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Alvar de Flack
