URIAH HEEP “Abominog” (1982)

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uriahheep_abominogQue alegrón me llevé cuando vi la reedición de este disco, además con varios temas extra, porque tenía el vinilo trillao. Es cierto que Uriah Heep tienen discos más acordes con lo que podríamos llamar ‘clásicos’ (“Very ‘eavy, very ‘umble” o el primer “live” por ejemplo), pero es que este disco es de esos que por mucho que los escuche jamás me cansaré, y no me resistía a compartirlo con el personal…

La portada ya era asquerosamente atractiva en su momento, y me lo sigue pareciendo. Si hubiera sido la de un disco actual se podría decir que no tiene mucho que ver con lo que hay dentro, nada de death/doom/black ni similares, más bien todo lo contrario, hard rock melódico pero potente a la vez.

La formación de la época llena de nombres ilustres, a saber: Mick Box, el hombre de la eterna sonrisa a la guitarra, Bob Daisley en el bajo, John Sinclair en los teclados, Lee Kerslake tras la batería y la voz de Peter Goalby. No me digáis que no habéis leído/escuchado estos nombres chorrocientas veces. Lo dicho, formación de lujo.

Los temas suenan en CD no sé si mejor, pero sí distintos. Acostumbrados los oídos al empaste del sonido analógico, tanta claridad me apabulla. Ese Moog del amiguete Sinclair en “Too scared to run” tan nítido me vuelve a poner los pelos como escarpias, aunque en su momento les criticara por meter arreglos y efectos más propios del jodío tecno del momento. Incluso la introducción de “Chasing shadows” sonaba demasiado ‘moderna’, y ahora resulta que me estoy ahogando en mis recuerdos del pelo largo… qué buena época, coño! Pero puestos a ser modernos, ninguna como “On the rebound” que nos despistó a más de uno cuando vimos la portada y escuchamos el single este. Viene a ser, para los que no la hayáis escuchado, una especie de cosa rara dentro de la música de Uriah Heep hasta entonces (aunque luego repitieron la fórmula en discos como “Equator” por ejemplo), bajo sintetizado y teclas talmente como Human League o grupos así, de moda por aquél entonces. Eso sí, las guitarras poderosas nunca han faltado en ninguna canción, ni tampoco los coros cuasi-perfectos o los vaivenes melódicos de la voz de Peter Goalby.

“Hot night in a cold town” es un medio tiempo cantado con sentimiento, no tanto como “Prisoner”, de la otra cara, pero sí lo suficiente como para detenerse a escuchar los matices de la voz de Goalby. Y hablando de “Prisoner”, que peazo de canción. No soy muy amigo de las pseudo-baladas estas que acostumbran a meterse en los discos por aquello de llegar a más gente y esas sandeces que se suelen decir en estos casos, pero esta canción que os digo merece la pena ser escuchada con tranquilidad. Es el corte más intenso del disco, eso seguro, pero además puede que sea el tema que, junto con “American woman” de los Guess Who, más haya yo flipado escuchando la forma de cantar de este tío (y del colega Bachman). No os vayáis al otro mundo sin escucharlo.

“Running all night (with the lion)” es un tema bastante heavy (quizá el más duro junto con “Hot persuassion”) que sirve para cerrar la primera cara. Me recuerda bastante al estilo de los canadienses Triumph, por cierto. “That’s the way that it is” vuelve otra vez a las melodías de los pelos de punta, cargando un poco más el ritmo y haciéndolo más pesado. Si la característica predominante en el disco son las voces y la preponderancia de las teclas sobre el resto de instrumentos, en “Sell your soul” es la guitarra de Mick Box la que lleva el peso del tema, el más rápido también. Y se acaba (lástima) esta joyita con “Think it over”, otro tema sentido -que no lento-. Porque son las tantas de la noche y me estoy conteniendo, pero me pondría a pegar botes ahora mismo…

La reedición esta que tengo por aquí contiene 4 ‘bonus tracks’, que son grabaciones de los temas “That’s the way that it is” y “Hot persuasion” procedentes de las maquetas previas a la grabación del disco (versiones mucho más crudas y directas), y dos temas inéditos en la edición de vinilo: “Tin soldier” y “Son of a bitch” en la línea del resto de la obra, puro hard rock ochentero.

Alvar de Flack