Tyr eran una formación malagueña de Heavy Metal & Hard Rock, con incursiones en el Rock Sinfónico, consolidada a finales de 1996. Dejando grabados con ese nombre dos maquetas: “En un reino lejano” (1997) y “Tyr” (1998); y dos discos: “Tyr” (Locomotive Music / Dynamo Records, 2001) e “Hipokrisía” (Mox Records, 2006). Sin cambios de componentes entre sus filas en la última etapa de Tyr (desde 2003 a 2007), decidieron dirigir sus composiciones a las raíces de la música del Sur del país, y más en concreto al Rock andaluz, cambiándose de nombre al de Alhándal en 2008.
Yiyi (voces y coros), Fran Benítez (guitarras y coros), J. Guzmán (bajo), Hugo Martín (piano, teclados y percusión), Carlos Núñez (batería) y Jon Zagalaz (guitarras, coros y programaciones; además de productor del disco) grabaron “Raíces” (Mox Records) entre los Estudios C2 (Fuengirola, Málaga) y los Sonido XXI (Esparza de Galar, Navarra). Siendo mezclado por los hermanos Javi y Juanan San Martín en sus estudios navarros. Y la masterización de los nueve cortes la realizó Justin Shturtz en Sterling Sound de New York. El destacado trabajo de portada y el diseño gráfico del libreto fue por obra del reconocido Fernando Navarro “Nanderas_HM”.
Previo a la edición de “Raíces”, se editaron dos singles en 2009: “En el lago / Abril” e “Ininteligible 2.0 / Mar de cristal”.
Los experimentados componentes de Alhándal saben a la perfección lo que se traen entre manos, y han logrado un buen trabajo echando la vista atrás al pasado del Rock andaluz, pero trayéndolo a nuestros días. Dotando a las composiciones de aires y recuerdos muy agradables de épocas pasadas, pero con una ejecución y sonido fresco y renovado.
La instrumental compuesta por el teclista Hugo Martín posee la magia del flamenco y la música andalusí, colaborando en ese tema inicial, titulado como el propio grupo, “Alhándal”, Verónika Nahapetyan con su violín (también participa en el disco con su viola), además de Laura Román (voz y palmas) y Julia Rodríguez (palmas). Continuando con esos aires del Sur durante “Raíces”, pero ya aquí incorporando a la canción elementos del Rock andaluz, quedando una canción melódica y tranquila pero con sus momentos rockeros.
Tras esas dos composiciones propias, incluyen dos versiones, de las cuatro que contiene el disco: “En el lago” y “La leyenda del tiempo”. En ambas dándole su propia personalidad, aunque la de Triana no llega a calarme del todo, dotándola de partes con más dureza (de sonido semejante a los clásicos Deep Purple), pero para mi pierde el embrujo hipnótico de la original del añorado Jesús de la Rosa. Sin embargo, sí me gusta el toque personal que consiguen en la canción con letra del poema de Federico García Lorca, y Ricardo Pachón Capitán, y popularizada por Camarón. De nuevo participando Laura con su voz, y Agustín Carrillo (Tabletom) con su saxofón.
“Reyes de la creación” y “Caminos de santidad” son dos composiciones con sus influencias del Rock andaluz del pasado, pero traído a pleno siglo XXI. Buenas canciones con arreglos y detalles, incluyendo sus letras, la primera destinada a los políticos, y la segunda a la religión.
Aunque para servidor la gema del disco la tenemos con la versión de “Ininteligible”, perteneciente a los históricos malagueños eclécticos de Tabletom, y contando con la voz del original e histórico Roberto González Vázquez “Rockberto” (¡descanse en paz!), ¡¡¡Grande entre los grandes, con su comienzo, partes cantadas y final!!! Habiendo otro músico invitado de Tabletom, Agustín Carillo, que en esta ocasión se encarga de la flauta travesera, además del saxofón.
Con “Paseando por la Mezquita” me sucede como con la versión que hacen de Triana. Acostumbrado toda la vida a escuchar la original, el lavado de cara que le hacen a la de Medina Azahara me deja a medias, sonándome mucho más relajada que la primigenia, exceptuando su comienzo, además que la voz de Yiyi (demasiado suavona en casi toda la canción) no alcanza en absoluto ese sentimiento que logró Manuel Martínez.
La final “Abril” es un tema trabajado y tranquilo, con la inclusión de instrumentos de cuerda: violonchelo (Virgilio Meléndez) y violín y viola (Verónika Nahapetyan).
Escuchándose “Raíces” se puede decir con orgullo que es un álbum bien confeccionado, tocado, y compuesto por muy buenos músicos. Llevándolo el grupo al directo tanto en versión eléctrica, como en acústico por diferentes teatros. Habiendo movimiento en la banda, ya que J. Guzmán dejaba su puesto de bajista a Francisco Nieto.
Starbreaker
