Viernes 24 de enero
Que irónico y contradictorio, ¿verdad? La primera vez que iba a ver a Muro es cuando éstos dicen su adiós definitivo. Éste era el primero de sus dos conciertos de despedida, de los cuales piensan extraer un doble directo. No sé si precisamente fue ese motivo el que atrajo tanto aforo a esta fecha adicional (puesto que esta cita, la del viernes, no era más que una ampliación a la del sábado), pero la verdad es que la Caracol presentaba un muy buen aspecto.
Los miembros del grupo no podían estar más contentos, y así lo estuvieron expresando a lo largo del show. No era para menos: la sala casi hasta los topes, gente de todas las edades asistiendo al acontecimiento, desde los heavies «creciditos» de los ochenta hasta los chavales que dan sus primeros pasos con una ilusión y un respeto hacia los ya clásicos admirables, pancartas varias con agradecimientos de todo tipo para la banda, mosh continuo (uno con voltereta incluida) a la vieja usanza y abrazos a Silver en mitad de cualquier tema… En pocas palabras, el marco no podía ser más idóneo.
Muro respondieron a la altura de las circunstancias. Espabilado por «Rocka Rolla» antes de dar comienzo a la actuación, me dispuse a situarme en buen lugar para bramar unos himnos que me han acompañado en tantos buenos momentos. Mariano García fue el maestro de ceremonias responsable de presentar a los madrileños. Unas bromillas, vacile, recordatorio de los invitados que acompañarían a Muro esa noche y deja paso a la intro de su último disco, «XXI».
Entran a escena con «Corazón de metal», que suena demoledora. Aunque algo no cuadra, ¿dónde está Silver? Está cantando las primeras estrofas, pero nadie lo ve. ¿Se habrá perdido a lo Spinal Tap? No sabíamos que estaría haciendo el cantante, pero pasados unos segundos hizo acto de aparición con unas ganas inmensas de comerse el escenario. Fue poco después, en mitad de este mismo tema, cuando aconteció el primero de los fallos técnicos de la noche. Silver que canturrea con una fuerza inusitada y de pronto se corta el sonido del micro. Fue un minuto algo tenso, si bien por suerte todo volvería a la normalidad segundos más tarde.
Sin más dilación, siguieron con los primeros platos. «Acero y sangre» presentaba en batalla estandartes, banderas y bárbaros dispuestos a arrasar con todo. Segunda metida de pata con los controles: Manolo Arias se queda sin sonido y de su guitarra no sale una nota durante un minuto largo. No importó mucho y la gente se emocionó como si nada hubiera ocurrido ya que el bajo de Julito, la batería de Iván (adornada, por cierto, con una bufanda del Atlético de Madrid) y la motivación de Silver bastaban para que los puños se mantuviesen en alto.
Silver, espoleado por lo especial y triste del evento (la camiseta que llevaba rezaba «12-12-1986 / 25-01-03», sobre una lápida con el nombre de Muro) pero agradecido por las muestras de cariño del respetable tanto hacia él mismo como hacia la banda, se echó el peso del show a los hombros, ejerció como frontman con todas las de la ley y disfrutó como cualquiera de nosotros.
Además de las constantes invocaciones al heavy metal y a sus gentes, creíbles viniendo de quien vienen, no desaprovechó la oportunidad para comentar la situación de esta música en nuestro país. ‘El metal en España está como el chapapote‘, vino a decir Silver. Los asistentes se quedaron un poco petrificados ante tales declaraciones pero, acto seguido, se disiparon las contrariedades con «España va bien».
Para mantener el dinamismo del concierto, «Juicio final» nos condujo un par de décadas atrás. A continuación, «K3197» nos metió un poco de feeling en el cuerpo con Manolo Arias entregado por completo a la faena para desembocar en unos compases baladísticos que no eran más que el estribillo de «Desengancha». En medio de esta extraña aunque sorprendente interpretación, Silver presentó al primer invitado de la noche: David, cantante de Crienium. Con alguna pequeña pifia, ambos se intercambiaron las partes vocales y dejaron plasmada la potencia del tema original, puesto que lo del comienzo tan sólo había sido una excusa para introducir a David.
Poco a poco, fueron desgranando un set repleto de temas emblemáticos y duros para que no decayeran los ánimos: «Maldición de Kcor», «Amos de la oscuridad», «Telón de acero», «Sal de mi» o «En el corredor de la muerte». Incluso hicieron un medley que inyectó aún más energía al show, compuesto por «Aquí huele a muerto» y «Peligro inminente», dos trallazos de thrash metal que siempre me recordaron a Overkill. Por supuesto, intercalaron éstos con alguna sorpresa y ésta surgió con la inclusión de «Children Of The Sea» de Black Sabbath, que hace unos meses pudimos gozar en la gira de Dio. Más de uno se emocionó allí y, pese a las comparaciones que puedan achacarse, la banda cumplió con mucha dignidad la difícil empresa.
El capítulo de las colaboraciones fue extenso. Óscar de Lujuria calentó aún más a la concurrencia, gesticulando y moviéndose sin parar en «Traidor». «Solo en la oscuridad» contó con la participación de Carlos de Mägo de Oz, quien subió los decibelios al límite y se marcó un solo ejecutado con mucha espectacularidad. La gente se volcó mucho y es que aquello, con dos guitarras, sonaba verdaderamente brutal. Más histeria hubo cuando aparecieron sobre las tablas Armando De Castro y Ángel Arias, que compartiría unos instantes de escenario con su hermano: la gente berreando «Barón, Barón…» como posesos, una clásica «Por siempre» que les quedó de cine y Armando De Castro discreto, casi en segundo plano, pero que dejó su huella impresa como sólo los grandes saben.
Como final de fiesta Joaquín Arellano, «El Niño», como único ex-componente de la banda que acudió al encuentro, se puso tras los tambores para tocar «Mirada asesina». También subieron algunos de los invitados antes citados, a los que se sumó Txus de Mägo de Oz, para cantar a grito pelado el estribillo. Silver volando en las primeras filas, Julito encantado de ver a tanta gente congregada para despedirse de ellos y unas fotos con la sala a rebosar para inmortalizar el momento fueron la guinda.
El sabor agridulce con el que salíamos de la sala no hacía más que acrecentar una sensación: que la elección de Muro de quedarse «tras el telón» es una salida honesta y que allí será donde demos con su música cada vez que corramos a buscar recuerdos de un grupo que sentía el heavy con el corazón.
Texto: J. A. Puerta
Repetición del día anterior y… ¡¡¡Hasta siempre!!!
Sábado 25 de enero
La noticia se hacía oficial unos cuantos meses antes: Silver había tomado la decisión de disgregar MURO por segunda vez (la primera fue en 1991, durando la escisión hasta 1996), y parece que en esta ocasión la definitiva. Se barajaron varias fechas para un concierto de despedida y al final se decidió el 25 de enero de 2003 como último concierto del luchador grupo madrileño. La sala que se eligió era Caracol y se aprovecharía para grabar un doble CD y un DVD (cosa que dudo, ya que por allí no se vieron cámaras filmando) con el título “Enterrados en vivo” y que al final saldrá bajo el título “¡Este MURO no se cae!” (gracias a los gritos de la gente apoyando a Silver y compañía). Pero finalmente se amplió a una fecha más la despedida, por agotarse las entradas para el único día (el amigo y compañero Shan Tee consiguió la última del día final, la número 500) y también, creo yo, para poder elegir más tomas para el disco y, tristemente, para pillar parte de pastel algunos sanguijuelas.
No voy a desmenuzar el concierto del sábado, ya que sería prácticamente repetir casi lo mismo que lo comentado más arriba por el compañero J.A. Puerta. Idénticos temas, igual orden, los invitados colaborando en las mismas canciones, a excepción de que en este día no apareció Txus, saliendo en “Mirada asesina”, además de todos los invitados, José Luis Serrano y Fernando Sánchez (Obús), ocupando este último el puesto de batería al final del tema dejado por “El Niño”, que comenzó la canción. También este día, antes de “Por siempre”, salieron todos los músicos invitados, siendo Óscar el encargado de hablar, y entregándoles, a los que nos decían hasta siempre, como obsequios una espada (nombrándole caballero Óscar a Silver) y una placa.
Concierto emotivo por lo que significaba, aunque si no hubiese sido la despedida, ¿la gente hubiese respondido igual?, pues no, y es que muchos acudieron por la “novedad” del evento. De las tres veces que vi a Muro me quedo con el concierto en San Javier (Murcia) presentando el “Telón de acero”.
Ahora tras pasar Muro a mejor vida, en parte por la falta de apoyo de la gente y de algunos “medios especializados”, parece que se le vuelve a hacer caso a Silver con su nuevo grupo, Silver Fist (junto a Iván a la batería), puesto que abren para Saratoga en la grabación de su DVD en vivo en Madrid y forman parte del Festival Viña Rock de este año. Por otra parte, el bajista Julito, también junto a Iván, han formado un grupo con David (Crienium), V.M. Árias y José Martos (ex–Niágara, ex–Barón Rojo).
Texto: Starbreaker
Foto: Schatzie
Temas de los dos días de la despedida de MURO:
– Intro: “XXI” (de “Corazón de Metal” 2001)
– “Corazón de Metal” (de “Corazón de Metal” 2001)
– “Acero y sangre” (de “Acero y sangre” 1987 y de “Corazón de Metal” 2001)
– “España va bien” (de “Peligro inminente” 1999)
– «Juicio final” (de “Telón de acero” 1988)
– “K3197” (de “Corazón de Metal” 2001)
– “Desengancha” (con David, cantante, de CRIENIUM) (de “Pacto de sangre” 1992)
– “Amos de la oscuridad” (de “Acero y sangre” 1987)
– “Sal de mi” (de “Corazón de Metal” 2001)
– Medley: “Peligro inminente” / ”Aquí huele a muerto” / ”Gracias por nada” (de “Peligro inminente” 1999)
– “Maldición de Kcor” (de “Telón de acero” 1988)
– “Telón de acero” (de “Telón de acero” 1988)
– “Children of the sea” (versión de BLACK SABBATH)
– “En el corredor de la muerte” 1 (de “Corazón de Metal” 2001)
– “Traidor” (con Óscar, cantante, de LUJURIA) (de “Acero y sangre” 1987)
– “En el corredor de la muerte” 2 (de “Corazón de Metal” 2001)
Bis I:
– “Solo en la oscuridad” (con Carlos, guitarra, de MÄGO DE OZ) (de “Telón de acero” 1988)
– “Por siempre” (con Armando de Castro, guitarra, y Ángel Árias, bajista, de BARÓN ROJO) ( versión adaptada de Y&T de “Corazón de Metal” 2001)
Bis II:
– Mirada asesina (con todos los invitados y “El Niño” (4 GATOS) a la batería y el viernes con Txus y el sábado con José Luis y Fernando (OBUS)) (de “Acero y sangre” 1987 y de “Peligro inminente”1999)


