SAXON + NOCTURNAL RITES + WOLF + EVIDENCE ONE – Domingo 26 de enero de 2003, Sala London Astoria (Londres)

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Tarde de domingo de las que nunca apetece hacer nada más que quedarte en casa apoltronado en el sofá, en una mano el mando de la tele y en el otro una taza de té / café / infusión (a elegir para días de cansancio). Pero nosotros nos dispusimos a salir hacia el centro de Londres para presenciar la vuelta del águila a su nido. A las 7 abrían las puertas de la muy buena sala Astoria, y el ambiente en la calle no era demasiado cálido. Poca gente para lo que me esperaba sería un buen recibimiento a estos viejos conocidos ingleses. Como siempre en estos últimos conciertos según entramos nos dirigimos a pillar una mesa desde donde ver el concierto descansados.

Para sorpresa nuestra, cuando nos sentamos a las 7’05, los primeros de la noche ya estaban tocando: EVIDENCE ONE. Nunca había escuchado su nombre, pero lo que sonaba era un hard americano de la escuela de la segunda mitad de los 80, y no sonaban nada mal para el sonido que tenían. Me levanté a pillar una cerveza y a mirar el puesto de “merchandising”, pero la sorpresa fue mayúscula cuando vi que lo único que se vendían eran camisetas de Saxon y nada de los grupos que abrieron la noche.

Vuelta al asiento y a seguir disfrutando del grupo, que aunque no me mató, sí que me agradaron. Tocaron 30 minutos tras los cuales, y después de 5 minutos de cambio de material, salieron los segundos de la noche. WOLF se presentó como una banda sueca y sus componentes parecían bastante jóvenes.

Poco a poco se iba llenando la sala por abajo, y el hecho de que el grupo tocara canciones clavadas al estilo Maiden de los 80, con dobleo de guitarra, mismo ritmo cabalgante, e incluso el bajo hasta llevaba una camiseta del West Ham (aún habiendo perdido esa misma tarde 6-0 con el Manchester Uted.!!), y alguna otra canción clavada a los Judas de «Painkiller», hizo que la gente se empezara a mover.

No sonaba nada mal el grupo y el estilo fue totalmente NWOBHM, aunque algo de originalidad si que les eché en falta. Eran como una copia de Maiden en los 80, ya digo. El cantante estaba muy motivado y nos dijo que era un sueño estar en Londres, la cuna del metal. Le pusieron muchas ganas y entusiasmo, y eso es de agradecer.

Tocaron media hora y, tras ellos, salieron NOCTURNAL RITES, que llevaban un cuelgue espectacular. Nunca había oído hablar de esta banda, pero desde luego que era como un circo. Y el caso es que cuando tocaban canciones, éstas estaban muy bien, pero es que dieron un espectáculo un poco circense (con ayuda de los de Wolf).

Para empezar, el bajo de Wolf salió con un plátano que le estampó al de los teclados en la cabeza. El batería no hacia mas que levantarse y dar paseos entre canción y canción, e incluso una baza cogió su taburete, lo tiró al suelo y cogió otro. Luego salieron varios de los otros dos grupos y le empezaron a desmontar la batería, así que acabó tocando con un platillo, dos cajas y un bombo. Volvió a salir otra vez el bajo de Wolf, esta vez con una botella de Whisky, y empezó a dar de beber a los componentes de Nocturnal Rites. El batera empezó a tirar al suelo los platillos que le habían guardado los otros, el de los teclados cogió uno de los teclados y lo tiró etc… Vamos, que fue un espectáculo, y mira que cuando tocaban no sonaban muy mal.

Tras media horilla de risas y desvaríos que nos dejaron flipados, dejaron de tocar y se metieron en el backstage. Buen rollo entre las bandas que abrían, y a mi me da que llevaban un moco de impresión. Pero daba igual, la banda a la que veníamos a ver nos demostraría que los viejos rockeros son muy profesionales.

A las 8’50 se apagaron las luces del escenario, sonaba como el ruido de una maquina y entre el humo salieron los componentes de SAXON. Para esa hora la Astoria estaba ya llena y expectante.

Arrancaron con “Heavy Metal Thunder”. El sonido era buenísimo, como lo suele ser en esta sala, y se distinguían todos los instrumentos a la perfección. Biff Byford con su voz característica y por la que no parecen pasar los años desgarraba el estribillo, y la gente lo cantábamos mientras no dejábamos de mover el cuello, lo que fue casi imposible durante todo el concierto. Empezaba bien esto.

Tras dar las buenas noches siguieron con “Dogs Of War”“Motorcycle Man”“Still Fit To Boogie” (que fue una sorpresa) para bajar el ritmo con el medio tiempo precioso de “Court Of The Crimsom King”. Tras ésta nos deparaba una sorpresa: “This Town Rocks” de «Power & the glory», un disco al que quiero mucho pero que no parece estar entre los preferidos de la gente ni del repertorio.

Continuaron con “Cut Out The Disease”“20,000 Feet”, que sonó atronadora, y “And The Bands Played On”. En este punto, Biff se agachó, pilló el set list y diciéndonos que pasaba de él, que a tomar por culo que lo iban a improvisar, cogió y lo rompió. Ya llevaba un rato pasándolas putas para leerlo, varias veces le vi forzando la mirada para ver el tema a tocar, y al final hizo lo lógico. Tras ello, y con la consiguiente risa del personal, nos dice que no se acuerda cual tocaba tocar (con el consiguiente careto de flipado que puso Fritz Randow), pero continuaron el concierto con “Dallas 1 P.M.” y “Battle Cry”, que interrumpieron para el solo de batería de Fritz Randow (cinco minutos) bastante bueno, pero nada que no se haya visto ya, y continuaron con “Battle Cry”.

Fue en este momento cuando Biff nos anunció que era ya hora de tocar “The Eagle Has Landed”, momento en el que el telón de fondo cayó y el águila apareció iluminándolo todo. La cabeza inmóvil tenia un foco rojo detrás y desde donde estábamos parecía como si los ojos del águila fueran de ese color. ¡Impresionante! El tema es precioso de por sí, pero con el águila de fondo iluminando en momentos puntuales de la canción fue impresionante. El águila volaba de nuevo, y de qué manera.

Los temas que sonaron después fueron “Requiem (We Will Remember)”“Strong Arm Of The Law” y cerraron el concierto con el que para mi es el mejor tema de Saxon: “Princess Of The Night”. Aquí la gente ya estábamos totalmente entregados (bueno, como desde que sonaron los primeros acordes, la verdad) y yo me desgañité cantando el tema.

Eran las 22:20 y se metieron al backstage para al poco salir de nuevo con el consiguiente clamor de la gente. El primer bis que tocaron fue “Solid Ball Of Rock” y otra de las favoritas, “Crusader”, que la gente cantamos de nuevo.

Volvieron a meterse para salir con un solo de guitarra de Doug Scarrat y enganchar con “Wheels Of Steel” y “Denim & Leather”, tema en el que salieron al escenario el resto de los grupos para cantarlo con Saxon, con un cachondeo que se traían de aúpa. El bajo de Wolf (el de la camiseta del West Ham) subió a hombros a Nibbs Carter, todos cantando el estribillo y montándose una fiesta en el escenario.

Parecía el final y la gente se metió dentro menos Biff, que se quedó saludando a la peña que no nos movíamos. Así que preguntó hacia el backstage que si había tiempo para más y para deleite nuestro nos obsequiaron con “747 (Strangers In The Night)”. La Astoria casi se viene abajo de la locura que fue aquello.

Y por desgracia dieron las once, hora en la que por ley (me imagino) toca terminar los conciertos, y alucinando todavía nos fuimos recogiendo todos. 2 horas y 10 minutos de apoteosis, de fiesta y buen rollo que se notaba en los componentes de todos los grupos, y de olvidar todo lo ajeno a la música. El águila había volado sobre Londres, ¡y de qué manera! Inolvidable.

Texto: Ramiro Morales “Motorhead”